CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — Los católicos, especialmente los miembros de órdenes religiosas, están llamados a ser “misioneros sin fronteras” audaces, creativos y consoladores, dijo el papa Francisco.
Durante una reunión el 26 de mayo con miembros del capítulo general de las Hermanas de Don Orione, el papa dijo que enfocarse en llevarle a los demás y compartir el Evangelio con ellos es lo que le ayuda a los cristianos a dejar de preocuparse de sus propias ansiedades y asuntos.
“Misionar y servir a los pobres las pone en la posición de salir” y eso ayuda para no ser autorreferenciales, “o limitar sus intereses a sobrevivir” o superar la rígida autodefensa, dijo el papa a las hermanas.
Los que están activos en la misión y la evangelización, en su país y en el extranjero, tienen que ser “audaces y creativos”, dijo el papa. “El cómodo criterio de ‘siempre se ha hecho así’. No vale”.
Las sociedades modernas y las nuevas formas de pobreza plantean nuevos retos, particularmente para las ordenes religiosas que tienen una misión específica y atienden a los pobres, él dijo. “Vivimos en tiempos en que es necesario repensarlo todo a la luz de lo que el Espíritu nos pide”.
El primer paso, él dijo, es mirar y verdaderamente escuchar a la gente que uno esté ayudando y evangelizando. La clave es usar “la mirada de Jesús, que es la mirada del Buen Pastor, una mirada que no juzga, sino que busca la presencia del Señor”.
Seguir el ejemplo de Jesús significa acercarse a la gente para mirarlos de cerca y quedarse con ellos tanto tiempo como sea necesario, él dijo. También significa tener una mirada que sea “respetuosa y llena de compasión, una que sana, libera y reconforta”.
El Jubileo de la Misericordia, que terminó en noviembre, fue un llamado a los católicos a “limpiar la indiferencia de nuestros ojos y nuestros corazones” para anunciarle al mundo la “profecía de la misericordia con humildad, como servidores”, él dijo.
“Su carisma de servirle a los pobres les requiere ejercer la profecía de la misericordia, es decir, ser personas centradas en Dios y en los crucifijos de este mundo”, le dijo el papa Francisco a las hermanas. “Déjense conmover por los gritos de ayuda que vienen de tantas situaciones de dolor y sufrimiento. Como profetas proclamen el perdón y el abrazo del Padre, fuente de alegría, serenidad y paz”.
