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Por Lisa Ann Limongello, Colaboradora especial
Las vacaciones tienen la particularidad de sacarnos de nuestra rutina. Los horarios desaparecen, las horas de acostarse se vuelven un poco más flexibles e, inevitablemente, alguien come helado antes de la cena. Ya sea que su familia se dirija a la playa, visite a los abuelos, emprenda un viaje por carretera hacia un parque nacional o simplemente disfrute de un ritmo veraniego más pausado en casa, las vacaciones nos invitan a descansar; y el descanso es sagrado. Sin embargo, la oración nunca debería ser algo de lo que nos tomemos un descanso. De hecho, las vacaciones pueden ser uno de los mejores momentos para rezar en familia.
Cuando la vida se desacelera en esos momentos, solemos tener más tiempo para reparar en aquellas cosas que habitualmente pasamos por alto con prisa: los atardeceres, las risas alrededor de la mesa, los diminutos pies cubiertos de arena en la playa, las mañanas tranquilas con café antes de que despierten los niños. Estos momentos nos conducen de manera natural hacia la gratitud, y la gratitud ES oración.
Para los padres, la presión de crear una rutina de oración familiar “perfecta” puede resultar abrumadora. Sin embargo, la oración durante las vacaciones no tiene por qué parecerse a una Hora Santa perfectamente planificada en la playa. La mayoría de las familias simplemente intentan sobrevivir al viaje en coche sin que alguien arroje galletas de pescado o grite a todo pulmón. ¿La buena noticia? Dios sale al encuentro de las familias exactamente allí donde se encuentran.
La oración durante los viajes suele consistir menos en añadir algo nuevo y más en percibir a Dios en aquello que ya se está haciendo. Una sencilla oración antes de las comidas en un restaurante concurrido se convierte en un testimonio para quienes te rodean; una decena del Rosario durante un largo trayecto en coche puede brindarte una sensación de paz en medio del tráfico. Invitar a tus hijos a compartir algo por lo que se sientan agradecidos antes de irse a la cama abre la puerta a la creación de recuerdos significativos.
Es importante recordar que los niños, en particular, aprenden a rezar al ver la oración vivida de manera natural. Recuerdan los pequeños gestos que ustedes realizan: mamá haciendo la señal de la cruz antes del despegue, papá haciendo una pausa para dar gracias a Dios tras llegar sanos y salvos, o los abuelos insistiendo en asistir a la Misa dominical sin importar dónde se encuentren. Estos momentos enseñan discretamente a los niños que la fe no se limita a los edificios de la iglesia ni a los horarios del año escolar. Nuestra fe viaja con nosotros a dondequiera que vayamos, porque Dios está en todas partes.
Las vacaciones brindan a las familias la oportunidad de pasar tiempo de calidad juntos, libres de distracciones; algo que a muchos de nosotros nos hace falta en nuestra vida cotidiana. La oración fortalece ese tiempo de calidad, pues nos recuerda quién nos dio la vida en primer lugar. Jesús no nos dijo que rezáramos únicamente cuando la vida es ordenada, tranquila o conveniente; Él nos llama a permanecer siempre cerca de Él. La oración en familia mantiene a Cristo en el centro, incluso cuando cambian las rutinas. La oración puede transformar las vacaciones —de simples escapadas— en oportunidades para lograr una conexión más profunda entre nosotros y con nuestro amigo, Jesús.
Sinceramente, algunos de los recuerdos de fe familiar más hermosos pueden surgir lejos de casa: una oración espontánea mientras observan las olas romper en la playa, encender una vela en una iglesia que están visitando, cantar alabanzas en el coche con las ventanillas bajadas o dar gracias a Dios juntos tras un largo día repleto de recuerdos. Estos pequeños momentos de fe son importantes y enseñan a nuestros hijos que su fe los acompañará en cualquier lugar y a dondequiera que vayan.
Así que, para tus próximas vacaciones, recuerda empacar el protector solar, los refrigerios, todos los cargadores y también a Dios. Oren de manera imperfecta, oren con sencillez, oren juntos. Y sepan que, sin importar a dónde vaya su familia, Él ya está allí, esperando viajar con ustedes.
Buzón de sugerencias-Fe en movimiento
Aquí hay algunas formas sencillas en las que las familias pueden mantenerse conectadas con Dios durante las vacaciones:
- Aplicaciones de oración católica: Apps como Hallow, Amen y Laudate ofrecen meditaciones guiadas en familia, oraciones para antes de dormir, lecturas diarias y breves reflexiones para todas las edades.
- Encuentren la Misa mientras están de viaje: Masstimes.org ayuda a las familias a localizar iglesias católicas cercanas y sus horarios de Misa.
- Creen tradiciones vacacionales: Inviten a cada miembro de la familia a compartir un “momento con Dios” del día durante la cena o antes de irse a la cama.
- Hagan del viaje en auto un momento de oración: Pongan música de alabanza alegre y canten juntos, o recen una decena del Rosario.
Lisa Ann Limongello es líder catequética parroquial en la Parroquia de San Lucas, en Toms River, y en las tres parroquias que conforman la Comunidad Católica de Hopewell Valley: San Santiago, en Pennington; San Jorge, en Titusville; y San Alfonso, en Hopewell.
