Sueños de beisbol se convierten en discernimiento vocacional
Igual a como un lanzador de béisbol busque cual tiro será mejor, lo hizo Michael A. Gentile, Jr., en cuanto su camino largo al sacerdocio.
“Soy fanático de los Mets y tuve la oportunidad de trabajar con ellos en Flushing, Queens, durante mi últimos semestre de la universidad,” dijo Gentile. “Fue la oportunidad de la vida, pero cuando pasé más tiempo ahí, me di cuenta que yo buscaba algo más profundo. Me sentí que Dios quería más para mí que trabajar para un equipo deportivo.”
Nacido a Barbara y Michael Gentile en Los Bronx, NY, en el 1975, Michael tiene siete hermanos. Asistió a escuelas católicas para primaria y secundaria y graduó de Marist College, Poughkeepsie, N.Y., en el 1997 con su bachiller en comunicaciones, periodismo, radio, televisión y cine. Recuerda que desde la primaria pensaba que “había algo muy especial en el sacerdocio… Servir como acolito me dio una vista más cercana de la vida y servicio del sacerdote en todas las situaciones de la vida.”
Gentile reconoce el “amor sacrificial” de sus padres como una influencia enorme.
Se matriculó en un programa pre-seminario en el 2001 en Nueva York. “Finalmente, tuve la fortaleza para averiguar si mi vocación fue ser sacerdote, pero no duré ahí mucho tiempo y me sentí que no fue el momento adecuado para mí. Yo no estaba listo para recibir completamente el regalo que Dios me daba.”
Se mudó a Nueva Jersey y empezó a participar en Parroquia Santa Anna, Lawrenceville. Él da crédito a su experiencia en Santa Anna y su concilio de los Caballeros de Colón por su decisión de entrar al seminario de nuevo en el 2011, ahora para la Diócesis de Trenton.
“Desde entrar a la oficina de vocaciones, puedo decir que he tenido un sentido verdadero de paz y acogida. Ha sido un camino maravilloso para mí y, al mirar atrás, veo que Dios siempre ha estado conmigo. Me invitaba responder a su llamado pero nunca me hizo sentir obligado, y por eso, es tan especial.”
Su familia grande también le ha apoyado en su camino.
“Quieren lo mejor para mí y todos reconocen la paz que tengo en hacer la voluntad de Dios.”
Su familia será entre los primeros testigos de verlo celebrar los Sacramentos de Bautismo y Matrimonio.
“Mi prima acaba de dar a luz a una bebe y me agrada poder bautizarla poco después de ser ordenado un diacono transicional,” notó Gentile. “También, voy a servir como diacono en el matrimonio de mi hermano mayor en junio.”
“Estoy animado poder ayudar a personas a acercarse a Dios a través de los sacramentos. En medio de este mundo que siempre está cambiando, me complace saber que tenemos un constante. Ese constante es Jesucristo. Y estoy animado poder participar en este sacerdocio eterno para mi propia santificación y para la santificación de los demás.”
Gentile ha servido en Parroquia San Dominico, Brick; San Gregorio el Grande, Hamilton Square y ha apoyado en Parroquia San Diego, Red Bank, este año pasado. Volverá a Parroquia San Dominico como diácono.
