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12/17/2018 9:12:00 AM
En la presencia de María
Viajeros peregrinan a México emocionados por la historia de la Basílica, la espiritualidad de otros
El obispo O'Connell sonríe para una foto con fieles de la Diócesis y más allá durante la peregrinación de Nuestra Señora de Guadlaupe en México del 2 al 7 de diciembre. (Fotos pescadoras por John Batkowski)
El obispo O'Connell sonríe para una foto con fieles de la Diócesis y más allá durante la peregrinación de Nuestra Señora de Guadlaupe en México del 2 al 7 de diciembre.
(Fotos pescadoras por John Batkowski)
Esta foto es desde la colina de Tepeyac donde la Sant aMadre apareció a Juan Diego. Se ve la plaza de la Basílica de Señora de Guadalupe y la Ciudad de México en el fondo.
Esta foto es desde la colina de Tepeyac donde la Sant aMadre apareció a Juan Diego. Se ve la plaza de la Basílica de Señora de Guadalupe y la Ciudad de México en el fondo.
Por EmmaLee Italia | Editora especial


Cuando María Arriola, feligresa de la Parroquia San José, Trenton, visitó a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México, ella tuvo una misión específica – dedicar a su hijo a la Santa Madre, cumpliendo una promesa que hizo hace muchos años.

“Pedí el milagro de tener a un hijo o hija… pero mi hijo nació prematuro y era muy pequeño”, explicó. “Yo le pedí un milagro de salud y prometí presentárselo a la Santa Madre cuando mi hijo cumpliera los 15 años en Guadalupe. Desafortunadamente cuando él cumplió 15 años, yo no tenía como llevarlo económicamente. Entonces cuando mi hijo me contó sobre la peregrinación, yo sabía que tenía que ir para cumplir mi promesa. Se lo presenté a la Santísima Madre [en México]”.

Su hijo de la señora María es Josue Arriola, el director diocesano del departamento de la Evangelización y la Vida Familiar.

Cuando los casi 40 peregrinos de la Diócesis de Trenton volvieron del viaje del 2 a 7 de diciembre con el obispo David M. O’Connell, C.M., a la Basílica y otros sitios sagrados, llegaron repletos de historias y recolección.

Pulse aquí para el enlace digital de la edición del Monitor con más cobertura de la celebración diocesana en honor de Nuestra Señora de Guadalupe.

Compartieron de sus impresiones de las calles chuecas llenas de fieles de rodilla cantando himnos marianos; los cielos celestes y como la altura afectaba el aire que respiraban al estar unos 3,500 pies sobre el nivel del mar; los sitios históricos que ahora se hunden porque fueron construidos sobre pantanos; y de las banderas expuestas en la Basílica representando a todos los países de los Américas unidos por Nuestra Señora de Guadalupe, la Patrona de los Américas.

¿Por qué una peregrinación?

“Nunca había participado en una peregrinación antes”, dijo Kathleen Vandegrift de la Parroquia San Carlos Borromeo, Cinnaminson. “Quería desatarme para una semana y reavivar mi espiritualidad”.

Vandegrift sirve como voluntaria en la Basílica Catedral de Philadelphia, que tiene un altar dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe. “Me ha llamado la atención la historia de Nuestra Señora y quería aprender más y conocer estas bendiciones por mí misma”.

Margaret Batkowski de la Parroquia San Bernardo de Clairvaux en Bridgewater, peregrinó con su esposo, John, un fotógrafo que aporta mucho al Monitor. Originalmente de Polonia y devotos de Nuestra Señora de Czestochowa, buscaban un viaje espiritual para conocer y rezar a Nuestra Señora de Guadalupe.

“Antes de esta peregrinación, yo conocí algo de algunas historias de apariciones, pero no me di cuenta de la riqueza del simbolismo, la inspiración y su pleno impacto en las vidas de las personas en aquel tiempo y ahora, como en las nuestras”, ella compartió. “Ahora que nosotros seamos polaco americanos, es hora de devotarnos a Nuestra Señora de Guadalupe – ¡después de todo es la misma única Santa Madre para el mundo entero”!

La doctora Jewel Brennan, feligresa de la Parroquia San Gregorio el Mayor, Hamilton Square, revisitó una oportunidad perdida de hace años cuando una herida le previno de ir. “Yo iba a ir con mi madre en los años ’90 – pero en este viaje, hemos podido hacer muchas cosas de que ella me había contado”.

Otra peregrina haciendo su cuarto viaje a México dijo que se encontró más preparada para esta jornada. Eva Szewczyk de la Parroquia San Pablo, Princeton, compartió que este año ella dejó de trabajar tantas horas para poder invertir más a su vida espiritual.

“Yo fui hace 32 años con mi novio; yo era… más como una turista entonces”, dijo Szewczyk. Ver los sitios sagrados en vivo es muy diferente que solo leer de ellos, ella atestiguó. “Es como intentar mantener una relación con alguien a larga distancia a cambio de poder estar con esa persona en vivo”.

Jeanette Fusco, feligresa de la Parroquia San José, Toms River, fue al Santuario a petición de su madre quien está confinada a la cama en Puerto Rico y sufre de choque séptico desde el año pasado. “Antes de que le llevaron a urgencias, la enfermera me permitió hablar con ella, y mi madre me dijo por teléfono, ‘Llévame a ver la Señora Guadalupe’”, Fusco contó. “Me sorprendió su deseo… entonces decidí ir de parte de ella. Le compré una pintura pequeña de la Tilma, el obispo la bendijo y el 4 de enero, yo voy a viajar a Puerto Rico personalmente para llevársela como un regalo de los Tres Reyes”.

La compañía de una madre

Más notable, tal vez, fue la presencia cercana palpable de la misma Santa Madre.

“Me fue más memorable estar en la misma presencia de donde la Santa Madre misma apareció a Juan Diego – y para todos nosotros”, María Arriola dijo. “Se lo podía sentir al momento de pasar por las puertas y yo quiero que todos conozcan eso”.

La doctora Brennan recordó un momento en que se sintió abrazada por la Santa Madre- no en la gran Basílica sino en la Capilla de la Quinta Aparición en las montañas, construida sobre la fundación de la casa del tío de San Juan Diego, donde se sanó milagrosamente por Nuestra Señora de Guadalupe.

“Yo estaba abajo cerca de las piedras de la fundación [debajo la capilla] a solas para un minuto y me sentí como si la Santa Madre estuviera ahí mismo”, compartió la doctora Brennan. “Ella es la María de sanación. Yo me sentí tan asombrada – yo estaba parada sobre las mismas piedras que María”.

Batkowski compartió que al estar en los lugares de las apariciones se hizo más evidente el camino propio de María.

“La historia de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe se hacen aún más vivas, tocables, significativas y una inspiración para mayores devociones”, dijo. “Adviento es un tiempo de espera para prepararnos a celebrar la primera llegada de Jesús como un bebé, el hijo de María. Esa María es Nuestra Señora de Guadalupe. ¿Qué mejor manera hay que participar en la fiesta baby shower de Jesús”?

Momentos que cambian la vida

Los peregrinos colectivamente reconocieron que su fe se fortaleció durante su tiempo en México y compartieron momentos que, para ellos, fueron sorprendentes y muy emocionantes.

“Yo me encontré con un sentido de pura paz mientras visitaba estos lugares sagrados”, Vandegrift dijo. “Uno de los sacerdotes en este tour me entregó una rosa roja brillante mientras yo miraba la Tilma original; mis propios pétalos de rosa del Santuario de Guadalupe – me los voy a cuidar por siempre”.

La fe de la gente de México le asombró a la doctora Brennan. La peregrinación, dijo ella, le fue “más que yo esperaba. Yo le pregunté al obispo, ‘¿Nos podemos quedar una semana más”?

Batkowski añadió que “Me sorprendió que un grupo de extraños unidos en la misma búsqueda espiritual… pueden sobrepasar las fronteras de idioma, costumbre y timidez para peregrinar juntos en harmonía y ayudando uno al otro”.

 Szewczyk Prestó más atención a los detalles durante esta visita a México, y a la fe de sus peregrinos compañeros.

“Este [viaje fue] una experiencia profunda y una oportunidad para aprender”, compartió ella. “Todos [los peregrinos] estaban en la misma página – muchos devotos a Nuestra Señora de Guadalupe por muchos años… algunos llevaban tarjetas de oración de Nuestra Señora de Guadalupe gastadas de muchos años usándolas para rezar”.

Fusco describió a la peregrinación como “una experiencia hermosa. Me hizo dar cuenta que yo tengo una familia en mi Iglesia Católica, y me siento un sentido de pertenencia que todos buscamos… aumenta mi deseo de ser más espiritual – más cerca a Dios – y más involucrada para ayudar a las personas menos afortunadas”.

Arriola dijo que la mejor parte del viaje para ella fue la Misa que celebró el obispo O’Connell en la Basílica, y la alegría de las personas con quien viajó. “El obispo y los sacerdotes y la gente que fueron estaban tan llenos de alegría”, exclamó la señora.

“Mi fe en la humanidad ha sido restaurada”, Vandegrift afirmó. “A veces la vida puede ser dura y tanto pasa que podemos olvidar que nosotros no tenemos el control… Si se le hace falta sentirse en la mano de Dios siempre, yo recomiendo una peregrinación. ¡Seguramente cambiará su vida por bien”!






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