Sign up for email alerts from The Monitor | Diocese of Trenton
The Monitor | Diocese of Trenton, NJ  
Advanced Search


home : peces : peces December 16, 2018


8/1/2018 1:25:00 PM
Centro católico en Texas: símbolo de la compasión estadounidense
Familias inmigrantes salen después de estar detenidos el 27 de julio en una parada de autobús en McAllen, Texas. En una entrevista telefónica el 27 de julio, directora para la política de los servicios para migrantes y refugiados de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, Ashley Feasley, compartió que casi 500 familias separadas pasaron por centros católicos de apoyo, como Caridades Católicas.  (Foto CNS /Loren Elliott, Reuters)
Familias inmigrantes salen después de estar detenidos el 27 de julio en una parada de autobús en McAllen, Texas. En una entrevista telefónica el 27 de julio, directora para la política de los servicios para migrantes y refugiados de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, Ashley Feasley, compartió que casi 500 familias separadas pasaron por centros católicos de apoyo, como Caridades Católicas. 
(Foto CNS /Loren Elliott, Reuters)
Un inmigrante salvadoreño y su hija de tres años esperan al bus después de salir de un centro de detención migratoria en McAllen, Texas.(Foto CNS /Loren Elliott, Reuters)
Un inmigrante salvadoreño y su hija de tres años esperan al bus después de salir de un centro de detención migratoria en McAllen, Texas.
(Foto CNS /Loren Elliott, Reuters)
Por Rhina Guidos
Catholic News Service

MCALLEN, Texas (CNS) -- El edificio humilde ha sido el enfoque de recaudaciones de fondos en el Vaticano y de los noticieros. Este verano, fue visitado por Kerry Kennedy, la hija de Robert y Ethel Kennedy, y la estrella de televisión estadounidense Gayle King. Fue la primera parada de los obispos de Estados Unidos, durante una reciente visita a la frontera.

Pero las verdaderas celebridades que pasan por sus puertas son los pobres, cansados, sedientos y hambrientos hombres, mujeres y niños que corren hacia el centro inmediatamente después de ser liberados por autoridades de inmigración, en efecto corriendo hacia una moderna Estatua de la Libertad.

Su nombre oficial es el Centro de Relevo de Caridades Católicas del Valle de Río Grande. Desde afuera, el humilde edificio color crema, no llama mucho la atención a los que pasan. Pero en su interior, los voluntarios brindan una cálida bienvenida -- incluyendo inesperadas sonrisas y aplausos -- además de ropa y comida caliente, a los recién llegados a los Estados Unidos cuando traspasan sus puertas.  

Crear este lugar fue idea de la hermana Norma Pimentel, de las Misioneras de Jesús y directora ejecutiva de Caridades Católicas del Valle de Río Grande, para darle "la bienvenida al forastero" y a quien venga como inmigrante a la fronteriza ciudad de McAllen.

La hermana frecuentemente comparte en Twitter fotos de madres con sus bebés, padres con adolescentes y otros niños que entran por las puertas del centro. Ella los llama "Milagros" y cuenta sus historias. Una se trataba de una mujer que huyó de Guatemala después de que su hijo de 16 años fuese secuestrado y asesinado por las pandillas. Ella tomó fotos de la mujer con el único hijo que le quedaba cuando estuvieron en el centro.

"El hecho es que son seres humanos, son personas, necesitan atención, necesitan asistencia", dijo la hermana Norma, como popularmente se le conoce, durante una entrevista el 1 de julio con Catholic News Service. 

En 2014, la hermana Norma puso manos a la obra para proveer alguna de esa ayuda, cuando vio uno ola de inmigrantes llegando al Valle de Río Grande de Texas, en la Diócesis de Brownsville, mucho de ellos huyendo de la violencia en sus países. Con voluntarios locales, empezó una operación improvisada para ayudar a los inmigrantes a conseguir ropa y comida. Fuera de una propiedad que pertenecía a la Iglesia del Sagrado Corazón de ese sector, empezó a vestir y alimentar a los recién llegados. 

Su misión ahora tiene un hogar más permanente en la avenida Beaumont en McAllen, donde los inmigrantes (muchos de ellos buscando asilo) tienen acceso a una ducha después de un horrendo viaje, una muda de ropa limpia, una revisión médica rápida (si es que lo necesitan), una comida caliente y un refrigerio para el camino.

Durante la visita de un grupo de obispos de Estados Unidos a principios de julio, la hermana Norma dijo que deseaba que los prelados hablaran con las familias, las vieran y escucharan sus historias, de modo que puedan contarles a los demás sobre ellas y hablar por ellas. Aunque hay un sentido de rechazo hacia los inmigrantes alrededor del país, ella está ansiosa de mostrar en el centro de alivio un lado de los Estados Unidos que los noticieros y los reportajes de televisión a menudo omiten y del cual los inmigrantes pueden no estar conscientes.

"Ellos (los inmigrantes que cruzan) agradecen el hecho que nosotros, aquí en los Estados Unidos, somos gente que tenemos un corazón, que nos preocupamos y podemos participar sirviéndolos, trayéndoles sopa, escuchando sus historias, mostrándoles que ellos importan", dijo la religiosa.

Es algo que a la voluntaria Lisa Foley de Reno, Nevada, quien estuvo en el centro el 1 de julio, le importó lo suficiente como para pasar sus días de vacaciones de verano con ellos.

"Vine aquí a ayudar. No puedo sentarme y seguir viéndolo en las noticias", comentó Foley, una trabajadora social, mostrando en su mano los cordones de zapatos y bandas elásticas que estaba entregando a las mujeres, a quienes se los quitaron estando en custodia de las autoridades migratorias. "Es lo menos que puedo hacer".

A través del centro, la hermana Norma también quiere que los demás vean a los migrantes como madres con niños, padres y hermanos, muchos de ellos escapando del peligro. Las madres y padres que cruzan "todos te dicen, de una forma u otra, que están escapando, que temen por la vida de sus hijos".

"Saben que si se quedan (en sus países de origen), sus vidas están en peligro y sus hijos pueden ser secuestrados o caer en pandillas", dijo. "Sus historias son tan similares y todos escapan porque están aterrorizados de perder sus vidas".

La misión de compasión del centro ha sido destacada a los más altos niveles de la iglesia. Al ser nombrado cardenal, el arzobispo de Chicago Blase J. Cupich, en su rol como canciller de la extensión católica, organizó una cena benéfica en 2016 en el Vaticano que logró recaudar 100,000 doláres y los donó al centro de alivio.

El flujo de migrantes, el cual baja y algunas veces se desborda, ha impulsado a la hermana Norma a la misión de buscar más espacio, y fondos, para continuar el trabajo de ayudar a los migrantes. Caridades Católicas del Valle de Río Grande ha establecido una página cibernética GoFundMe en el portal www.gofundme.com/humanitarian-respite-center para aquellos que deseen ayudar.

La hermana Norma espera que el centro continúe siendo un lugar donde los pobres y hambrientos encuentren algo más que solo ayuda material, sino que continúe brindándoles a los recién llegados una dosis inicial de la compasión que existe en los Estados Unidos y que muchos de los inmigrantes que han cruzado han experimentado.

"Tienen esperanza y tienen fe en su Dios que aquí en los Estados Unidos, hay gente que los comprende y los ayudará a asegurarse que estén seguros", dijo la religiosa.






Subscription Login
LOGIN | SUBSCRIBE

From the Bishop
Pope Francis







ACA_2018_WebAd_bottom_12.5x2_WEB.jpg

The Monitor, 701 Lawrenceville Road, P.O. Box 5147, Trenton, NJ 08638-0147 | PHONE: 609-406-7404 | FAX: 609-406-7423 | Monitor@DioceseofTrenton.org

Copyright © 2018 | TrentonMonitor.com | All Rights Reserved.
Any use of materials on this website, including reproduction, modification or distribution without the prior written consent of the Diocese of Trenton is strictly prohibited.

Software © 1998-2018 1up! Software, All Rights Reserved