Fieles de todas partes de la Diócesis se unieron el 24 de sept. para una Misa especial para 40 días por la Vida celebrada en la Co-Catedral San Roberto Belarmino, Freehold.
Foto | Mike Ehrmann
Fieles de todas partes de la Diócesis se unieron el 24 de sept. para una Misa especial para 40 días por la Vida celebrada en la Co-Catedral San Roberto Belarmino, Freehold. Foto | Mike Ehrmann

Hank y Alice Grabe son defensores fervientes de respetar la vida en todas sus etapas.

En el mes que viene, ellos esperan mostrar su apoyo por terminar el aborto a través de rezar el Rosario afuera de una clínica en Freehold. También mantendrán en oración a las personas impactadas por la nueva ley del suicidio apoyado medicamente, que permite que médicos prescriban medicinas letales a pacientes moribundos.

La pareja cuidó a la madre de Alice Graebe hasta que se falleció con 91 años de edad en la casa donde “estaba segura y cuidada”.

“Siento que el mensaje es bastante claro”, dijo Hank Graebe. “Nosotros somos la voz de las personas sin voz”.

Galería de fotos: Misa para 40 días por la vida

Los Graebe fueron entre unos 500 fieles de todas partes de la Diócesis que se reunieron el 24 para la Misa para 40 días por la vida celebrada por el obispo David M. O’Connell, C.M., en la Co-catedral San Roberto Belarmino, Freehold. El padre Arian Wharff, vicario parroquial de la co-catedral, concelebró junto con ocho sacerdotes más de la Diócesis.

La Misa fue una manera devota para arrancar la campaña de 40 días por la vida, un programa coordinado internacionalmente para el 25 de septiembre al 3 de noviembre. La meta de la campaña es terminar el aborto a través de la oración y ayuno y por alcance comunitario y vigilias pacíficas. Es un eje del Mes Respetemos la Vida, que se celebra en octubre.

Tiempo de Esperanza

En su homilía, Obispo O’Connell notó el tema del Mes Respetemos la Vida, “Cristo Nuestra Esperanza: en cada etapa de la vida”. Con la llegada de nuevos ataques a la vida a menudo, Cristo ofrece una esperanza infalible para afrontar la desesperación, dijo. El obispo urgió a “todos los católicos en la Diócesis de Trenton nunca perder la vista de la convicción de nuestra fe que Cristo es, verdaderamente, nuestra esperanza en cada etapa de la vida”.

El obispo pidió a todos seguir “rezando, hablando audazmente y atestiguar y trabajar sin hesitar ni pausar y respetar la vidas en todas sus etapas” durante los próximos 40 días.

Como católicos, dijo el obispo O’Connell, “Tenemos que reconocer que es nuestro deber transformar la ‘cultura de la muerte’ y no ser transformados por ella”.

Recordando un discurso del doctor Martin Luther King, Jr., del 1968 en Washington, D.C., el obispo dijo que “Tenemos que aceptar la desesperación finita pero nunca perder la esperanza infinita. Y el Señor Jesucristo es nuestra ‘esperanza infinita’ ahora y en ‘cada etapa de nuestra vida”.

Rezar por la Vida

Al terminar la Misa, patrocinada por el departamento diocesano de cuidado pastoral, los fieles compartieron ideas para el Mes Respetemos la Vida.

Llevando una camiseta con las palabras “Pro-Vida – Pro-Familia”, Estela Valladares, feligresa de la Parroquia Santa Rosa de Lima, Freehold, y miembro de su equipo pro-vida, dijo que venir a participar en la Misa era una de las muchas “cosas pequeñas pero importantes” que hará durante el mes de octubre – incluyendo rezar el Rosario afuera de la clínica de Planned Parenthood en Shrewsbury.

“Hago todo para la gloria de Dios, para que un día, veamos el fin del aborto. Yo tengo cinco hijos y un nieto. Si no paramos el aborto, ¿qué tipo del mundo verán”? dijo.

Regina Walsh, miembro de la Parroquia San Leo Magno, Lincroft, compartió que fue importante que “todos los católicos de todas edades participaran en 40 días por la vida”.

Walsh, quien asistió a la Misa con su esposo, Douglas, el gran caballero del concilio del padre McGivney de los Caballeros de Colón, habló sobre como ellos viven en un hogar multi-generacional en que cuidan a sus padres además que su suegra.

“Era algo en que se enfocaba la previa generación”, dijo Walsh. Añadió que la pareja aprendió de la importancia de cuidar a los mayores gracias al ejemplo de sus padres y abuelos. Ahora, los Walsh buscan ser el ejemplo para su hijo, Douglas, un estudiante en Stevens Institute de Tecnologia, Hoboken.

“Si nosotros no participamos en la comunidad eclesial, ¿por qué lo haría la próxima generación? Queremos que nuestro hijo entienda la importancia de tomar una hora y venir a rezar” por la vida, dijo. Añadió que vio a la Misa como una señal esperanzadora del apoyo por la vida en cada etapa por la Diócesis de Trenton.