Se ve flores en la orilla de la piscina reflejante en el Memorial y Museo de 9/11 en la Ciudad de Nueva York. 
(Foto CNS /Mike Segar, Reuters)
Se ve flores en la orilla de la piscina reflejante en el Memorial y Museo de 9/11 en la Ciudad de Nueva York. (Foto CNS /Mike Segar, Reuters)

BROOKLYN, N.Y. (CNS) – El monseñor John Delendick, capellán al departamento de bomberos para la Ciudad de Nueva York desde hace mucho tiempo y párroco actual de la Parroquia San Jude en Brooklyn, recuerda el 11 de septiembre del 2001 vivamente.

En el momento de los ataques terroristas en el World Trade Center, el monseñor Delendick justo había terminado la celebración de la Misa en la Iglesia San Miguel en Brooklyn donde servía como párroco. Se metió en su carro de inmediato y se acercó tanto que podía hasta que se tuviera que bajar y caminar a la escena.

Al llegar a las torres gemelas, se encontró con colegas de otros departamentos de bomberos, incluyéndole al diputado comisionado William Feehan, quien luego murió en el derrumbe. También dio absolución a un policía que quiso confesarse al sacerdote en medio de la nube oscura de escombros y humo.

También recuerda enterarse que su colega y hermano capellán, el sacerdote franciscano Mychal Judge, fue uno de las primeras víctimas conocidas del derrumbe de la torre del sur.

“Aquel día, ni recuerdo el orden que todo pasó… alguien me entregó el casco [del padre Judge] y me dijo que había muerto”, dijo a The Tablet, el periódico de la Diócesis de Brooklyn.

La cosa más difícil de aquel día, dijo, fue las personas preguntándole por sus amigos, padres, hermanos e hijos – los bomberos y los primeros respondedores a la situación – y no saber cómo responder. El sacerdote y muchas familias no se enteraron por seguro que sus amigos y queridos murieran hasta volver de nuevo a la zona de impacto.

Monseñor Delendick no volvió a su parroquia hasta las 2 de la madrugada el 12 de septiembre.

Como capellán para el departamento de bomberos, entre celebrar Misas memoriales por los muertos, el monseñor visitaría ‘el montón’ en la zona de impacto en los meses siguientes para acompañar a las familias en su búsqueda por sus queridos. Ni recuerda cuantos funerales y Misas memoriales celebró ese primer año después del ataque.

“Es que, llegas al momento que has ido a tantos funerales, y te empieza a afectar después de un tiempo… me encanta el trabajo, pero lo odio al mismo momento”, compartió. Cada año desde los ataques, el departamento de bomberos de Nueva York recuerda y honra a los héroes, especialmente a quienes se han muerto por enfermedades atribuidas a 9/11.

Este 6 de septiembre, el departamento añadió los nombres de 22 bomberos y obreros de recuperación al muro memorial dedicado al departamento de los bomberos de Nueva York adentro de su sede en Brooklyn.

Una víctima honrada que murió por una enfermedad causada por el 9/11 fue el teniente Timothy O’Neill, un católico que murió después de una lucha con el cáncer pancreático de dos años. O’Neill trabajaba varios meses en la zona de impacto durante los esfuerzos para limpiar el sitio.

Mi esposo se arriesgó y pagó el último sacrificio 18 años después”, dijo su viuda, Paula O’Neill. “Fue un choque total porque nunca tenía síntomas, pero entonces fue para que le escanearan. … Él siempre pensaba que se enfermara después de respirar todo allá, a veces sin llevar una máscara. Él no hablaba mucho de aquellos momentos y nosotros nunca esperábamos la severidad del cáncer”.

Con el apoyo federal del Fondo Compensatorio para Víctimas del 11 de Septiembre, O’Neill recibió tratamiento para su cáncer desde su casa en Florida.

“Hasta hoy en día, hay bomberos que me llaman, llorando”, dijo Paula.

En la ceremonia en Brooklyn, el padre Joseph Hoffman, párroco de la Parroquia Santa Barbara en Brooklyn que también sirve como capellán para el departamento de bomberos, leyó de la Biblia el pasaje que dice: “el Señor omnipotente enjugará las lágrimas de todo rostro” (Isaías 25:8). El sacerdote compartió que trabajar con el departamento de bomberos es “como servir con otra parroquia” y que se siente honrado colaborar con estos hombres y mujeres.