Padre Sumanga saluda al personal de la Parroquia San Antonio de Padua, Hightstown.
Padre Sumanga saluda al personal de la Parroquia San Antonio de Padua, Hightstown.

En menos de dos meses del haber llegado a la Parroquia San Antonio de Padua como párroco, el padre Oscar B. Sumanga ya se siente en casa.

“Es gracias a la gente de esta parroquia”, dijo el padre Sumanga sobre los feligreses y el personal de la parroquia en Hightstown que fue establecida en el 1885. “Me han dado una bienvenida cariñosa. No me siento como ‘el nuevo’. Me siento como si haya estado desde hace mucho tiempo. Me encanta estar aquí”.

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Padre Sumanga tuvo una oportunidad de expresar sus sentimientos cuando fue instalado como el 26 párroco de la parroquia por el obispo David M. O’Connell, C.M. La instalación formal se celebró el 14 de septiembre en la Misa Vigilia. Entre los concelebrantes estaban el padre Juan Gabriel Rojas, vicario parroquial, y el padre Patrick McDonnell, quien le precedió al padre Sumanga como párroco. Padre McDonnell sirvió en la parroquia unos 19 años hasta su júbilo del ministerio activo en julio.

“Doy gracias a Obispo O’Connell por la confianza que me ha dado en ponerme a servir como párroco”, dijo el padre Sumanga. “Como respuesta a esa confianza, yo pastorearé diligentemente al rebaño de esta parroquia maravillosa”.

El padre Sumanga sonreía mientras habló de sus percepciones de la Parroquia San Antonio de Padua. Compartió que la veía como una comunidad rica y culturalmente diversa compuesta de alrededor de 2,500 familias, con bastantes familias de países latinoamericanos, además de las Filipinas, la India, Paquistán y el África.

“Somos de todas partes”, dijo. Compartió que haber llegado de las Filipinas le ayudó apreciar la diversidad de la comunidad parroquial. Nació y fue criado y ordenado al sacerdocio en la Filipinas. Llegó a la Diócesis de Trenton en el 2002 y fue incardinado como sacerdote de la Diócesis en el 2008. Ha servido en varias parroquias y también en el tribuno diocesano como vicario ayudante judicial.

Al decir que la Parroquia San Antonio de Padua sea “una parroquia muy activa y vibrante”, el padre Sumanga añade que aunque el horario de las Misas los fines de semana incluyan dos celebradas en español, hacen todo el esfuerzo para asegurar que los ministerios y programas sean bilingües y disponibles para facilitar la participación de todos los feligreses.

“Y todo eso es gracias a Padre Pat y todos los párrocos anteriores que han servido aquí”, dijo el padre Sumanga de su antecesor. “Ellos dieron forma a lo que hoy es la parroquia. Estoy animado poder seguir su legado”.

Como párroco, el padre Sumanga dijo que su prioridad será asegurar que “todo lo que se hace aquí en San Antonio de Padua se fomenta en la Eucaristía. Cada aspecto de la vida parroquial se enfoca en crear una experiencia más profunda y significante de la Eucaristía.

“La experiencia central de nuestra fe católica es la Misa”, dijo. Añadió que desea que la parroquia siga como un lugar en donde “la gente busca a Cristo, [en dónde] tienen una experiencia de Cristo”.