Elevamos en oración las almas de los niños y maestros asesinados el martes en la Escuela Primaria Robb en Uvalde, Texas, y nos unimos en el dolor con sus padres y familiares, llegan las palabras del Evangelio de San Mateo sobre la masacre de los santos inocentes en Belén:

“En Ramá, se oyeron gritos, grandes sollozos y lamentos; es Raquel, que llora por sus hijos; estos ya no están y no quiere que la consuelen (Mateo 2:18; Jeremías 3:15).”

Hemos prometido nuestros “pensamientos y oraciones” tan a menudo en los últimos años frente a tragedias similares y la pérdida de vidas inocentes. ¿Cuántas veces se nos puede romper nuestros corazones? Por favor, querido Dios, ayúdanos a hacer lo que sea necesario, o lo que sea requerido, para ponerle fin a este tipo de horror en nuestras comunidades. Creemos que “para Dios no hay nada imposible. (Lucas 1:37).”