“Ha sido inolvidable”, dijo el padre José Fernández-Bangueses al reflexionar sobre sus 50 años de ministerio sacerdotal.

Tan inolvidable que no sería posible que dejara la vida parroquial y arrancara su júbilo. Por eso, después de sus 31 años de ministerio en España, donde nació, y los casi 21 años en parroquias en New Jersey, el padre Fernández-Bangueses espera seguir en el ministerio activa en la Parroquia San Marcos, Sea Girt, donde ha servido como vicario parroquial por seis años.

“Doy gracias a Dios por el momento cuando fui al seminario hasta ahora”, dijo el padre. “Voy a seguir aquí el año que viene si mi salud sigue bien y ser sacerdote en residencia y seguir lo que estaba haciendo”.

El padre entró al seminario cuando tenía 12 años. Fue ordenado al sacerdocio por el obispo Miguel A. Araujo Iglesias el 7 de septiembre del 1970. Por sus años como sacerdote en España, el padre Fernández-Bangueses sirvió como vicario parroquial, administrador y párroco en varias parroquias. También enseñaba en el seminario diocesano y servía como el director del apostolado de migraciones y vocaciones en su diócesis.

Durante unas visitas a los EE. UU., vio una vitalidad de fe que le atrajo a querer ministrar aquí. Llegó a los Estados Unidos para arrancar su ministerio aquí el 10 de septiembre del 2001. Dijo el padre que esperaba poder participar en una experiencia dinámica de la fe. 

Se levantó la próxima mañana e inmediatamente vio en la televisión que algo mal había ocurrido.

“Vi el humo saliendo de las torres”, compartió el padre José. “Me sentía aterrorizado y asustado” dijo, pero también reconoció a toda la gente que le rodeaba.

“Al venir aquí (a los Estados Unidos), mi di cuenta de lo tanto que la gente aprecia al sacerdote. En Europa, las cosas son diferentes. Aquí, se valora la fa. Por eso me vine y nunca lo he lamentado”.

El padre José llegó a la Diócesis de Trenton en el 2006 y fue incardinado en el 2008. Ha servido como vicario parroquial en las Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles, Trenton, hasta el 2010; San Antonio de Padua, Red Bank hasta el 2014; y San Marcos, Sea Girt, hasta el momento.  

Está agradecido por todas las comunidades parroquiales en quienes ha servido y feliz de empezar la transición a la vida de júbilo como sacerdote en residencia en San Marcos con su mezcla armoniosa de comunidades.

“Vivir como sacerdote en este paisaje ha sido algo único”, dijo el padre Fernández-Bangueses. “Me siento apreciado y amado”.