Un hombre camina entre los escombros de casas destruidas el 6 de septiembre por el huracán Dorian cuando llegó a las Islas Abaco de las Bahamas.
(Foto CNS/Marco Bello, Reuters)
Un hombre camina entre los escombros de casas destruidas el 6 de septiembre por el huracán Dorian cuando llegó a las Islas Abaco de las Bahamas. (Foto CNS/Marco Bello, Reuters)

MIAMI (CNS) -- Un administrador parroquial interino y subdirector de la Parroquia y Escuela San Francisco de Sales en Marsh Harbour, Islas Ábaco, Bahamas, dijo que su escuela estaba en ruinas y la isla se encuentra en un estado alarmante después de la destrucción del Huracán Dorian.

La parroquia y escuela San Francisco de Sales, localizada en el centro de Ábaco y a solo unas pocas cuadras del Mar Atlántico, estaban en una región de las Islas Ábaco muy impactada después de ser se azotada por Dorian del 1 al 3 de septiembre con vientos fuertes y una marejada ciclónica en esa parte de las Bahamas.

"La escuela ha desaparecido por completo y la iglesia católica sufrió daños especialmente en el techo y una parte de la pared se desplazó. La misma estaba sirviendo como refugio", dijo Elmer Bongon, un maestro de la isla quien ha estado sirviendo como administrador parroquial interino en la parroquia, después del fallecimiento del párroco a inicios de este año.

En otra parte de la isla, la Iglesia Católica Santa María y San Andrés en Cayo Tesoro (Treasure Cay) "ha desaparecido totalmente, estaba sumergida en 4 pies de agua", según Bongon, quien guardó las partidas de bautismo y otros documentos parroquiales de ambas iglesias antes del huracán.

En una entrevista telefónica el 5 de septiembre, explicó que ha estado buscando una forma de trasladar los documentos de la iglesia así como a su esposa y dos hijos a Nassau desde el 7 de septiembre.
Dijo que planeaba entregar los archivos al arzobispo de Nassau Patrick C. Pinder, pero se encuentra en una condición inestable, tanto él como sus esposa e hijos, quienes han pasado un tiempo muy difícil desde que ocurrió la tormenta.

El 2 de septiembre iba a ser el primer día de clases en San Francisco de Sales, con un promedio de 340 niños inscritos, pero muchas de esas familias ya habían evacuado la zona.

"Los estudiantes están dispersos: algunos están perdidos, muchos están en Nassau y estoy seguro de que nuestras escuelas hermanas les darán albergue allá a algunos de ellos, pero aún no sé sabe cuál es el plan", agregó. "Tengo a mis dos hijos conmigo en la escuela, pero no sé a dónde van a ir".

Los afectados por la tormenta que acaban de quedarse sin hogar --incluso los residentes de dos chabolas conformadas principalmente por personas indocumentadas-- están cada vez más desesperados y buscando sustento. Están corriendo el riesgo de saqueos y robos, lo que es un peligro factible para cualquiera que maneje en el área sin escolta tras del huracán --dijo.

"Mis hijos están sufriendo estrés post-traumático", dijo Bongon, subrayando que su familia permaneció en su apartamento mientras pasó el huracán y luego se quedaron atrapados porque estaban rodeados de agua.

"No podíamos hacer nada, sino continuar rezando durante dos días", dijo Bongon.

La familia está empacando sus pertenencias, las cuales en su mayoría están húmedas ya que el agua de la tormenta se filtró por el techo durante el paso de Dorian. No tenían ni agua ni luz y sólo alimentos para un día más aproximadamente.

"Ahora --dijo-- solamente necesitamos salir de aquí, cargar todo e irnos".