Durante la reunión virtual de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés), el anuncio apostólico a los Estados Unidos, su excelencia arzobispo Christophe Pierre habló con los obispos en línea. Durante sus comentarios, el nuncio observó lo siguiente:

“… nos hace falta una Iglesia que sigue el método de Jesús, que trata del acompañamiento y el diálogo, un diálogo que se orienta hacia la salvación. … La Iglesia ofrece la salvación a través de la Persona de Jesucristo. … Lo que falta a menudo en el proceso de la evangelización, y lo que debemos evangelizar y catequizar ahora más que nunca, es ‘empezar de nuevo desde Jesucristo’… El punto de comienzo, entonces, no puede ser avergonzar a los débiles sino proponer a ellos el Único que puede fortalecernos para vencer nuestras debilidades, especialmente a través de los Sacramentos de Reconciliación y la Eucaristía. Al respecto del segundo, la Santa Comunión no es simplemente una ‘cosa’ que se recibe, sino es el mismo Cristo, una Persona con quien se encuentra. Jesucristo es una Persona, no ningún concepto”.

Al ver la controversia y confusión que ha rodeado esta reunión particular de la USCCB en los medios seculares y católicos, a mí me parece el mensaje del nuncio ser directo, claro, inspirador y hasta reconfortante. A pesar de lo que los obispos individuales piensan en cuanto la necesidad de crear un documento pastoral nuevo sobre la Santa Eucaristía – y hubo opiniones variadas al respecto – la centralidad de la Santa Eucaristía como la Presencia Real de Jesucristo en la vida y fe de la Iglesia Católica (“la fuente y la cima de la vida cristiana”) no es nueva ni estaba nunca en duda ni cuestionada en ningún momento durante la reunión de la USCCB.

La Iglesia cree y enseña y pone en práctica lo que siempre ha creído y enseñado y practicado sobre la Santa Eucaristía. Eso es lo que considerará el documento propuesto que se elaborará en los próximos meses, semejante al documento de la USCCB sobre la Santa Eucaristía publicado en el 2006 (“Dichosos los invitados a la cena del Señor”). No tratará de normas nacionales sobre comulgar la Eucaristía, aunque seguramente mencionará la buena recepción de la Santa Eucaristía.

Los datos preocupantes publicados sobre los católicos que no entienden o creen en la naturaleza verdadera de la Santa Eucaristía; la cantidad decline antes de la pandemia de católicos que no asistían a Misa dominical regularmente; y el llamado a los católicos a volver a Misa al quitar las restricciones de la pandemia, todo junto hace que este momento sea oportuno espiritualmente para elaborar este nuevo documento sobre la Santa Eucaristía. Además que este documento propuesto, la USCCB ha iniciado planes para un “renacimiento Eucarístico” de tres años de por todas las diócesis y parroquias de nuestro país a partir del verano del 2022.