La Comunión de los Apóstoles por James Jacques Tissot. Tissot pintó más de 300 pinturas inspiradas por el Nueso Testamento, de las cuales un tercio se puede ver en el Museo de Brooklyn, Nueva York.
La Comunión de los Apóstoles por James Jacques Tissot. Tissot pintó más de 300 pinturas inspiradas por el Nueso Testamento, de las cuales un tercio se puede ver en el Museo de Brooklyn, Nueva York.

Nota editorial: El obispo David M. O'Connell, C.M., celebrará la Misa del Jueves Santo el 9 de abril a las 7pm en la Iglesia Santa Rosa, Belmar. Se podrá participar en la transmisión digital de la Misa a través del canal diocesano de Youtube: TrentonDiocese y en las otras fuentes diocesanas.

El jueves de la semana antes de la Pascua se llama “Santo”. Algunas comunidades cristianas usan la expresión, “Maundy” que se refiere al mandato del Señor Jesús en aquel Jueves Santo a lavar los pies de sus discípulos: “Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes” (Juan 13:15). Oímos ese mandato en el Evangelio de esta noche según San Juan..

Semana Santa es un tiempo del año eclesial muy rico con la Escritura y la tradición, tan rico que nosotros, quienes seguimos al Señor Jesús, lo recordamos y lo conmemoramos cada año. Jueves Santo no es ninguna excepción.

Nuestras lecturas de esta noche repasan la historia de nuestra salvación desde el Libro de Éxodo del Antiguo Testamento y el Salmo 116 hasta las escrituras de San Pablo a la Iglesia de Corintio en el Nuevo Testamento y concluyen con el Evangelio según San Juan escrito cerca del fin del primer siglo cristiano.

En Éxodo, Dios envía a Moisés y Arón a establecer la fiesta de la Pascua Judía, el santo recuerdo anual de la comida simbólica de derramar la sangre de los egipcios para que el Pueblo de Israel, el Pueblo escogido de Dios, sería liberado de la esclavitud.

La Primera Carta a los Corintios de San Pablo renueva aquella celebración de la Pascua Judía, pero la ubica en el contexto de la Última Cena del Señor Jesús. El Evangelio según San Juan presenta a Jesús, en la Pascua Judía, convirtiendo el día sagrado para siempre por su ejemplo servicial, instituyendo al sacerdocio y repartiendo su propio Cuerpo y Sangre en la primera Eucaristía.

Hace casi dos mil años, los católicos y cristianos por todas partes nos enfocamos en “Jueves Santo” recordando los eventos dramáticos que hacen que este día en esta semana sea “santo”.

Había una reunión, una cena judía Pascual y una celebración completa con oraciones e himnos. Compartieron el pan y el vino, la anticipación del fin de una vida y el principio de una vida que nunca terminaría. Y hubo un ejemplo del “maestro” que era instructivo y no ambiguo y para siempre: “Hagan esto en conmemoración mía”.

Mis hermanas y hermanos, esta noche es Santa, no por las cosas que nosotros hacemos cada año, sino por las cosas que Él hizo – el Señor Jesucristo. Es Él quien nos une. Es Él quien nos alimenta. Es Él quien se pone de rodillas para lavar los pies de sus discípulos. Él, el Señor Jesucristo, hace que esta noche sea Santa. Y lo que hacemos nosotros, hacemos en conmemoración de Él.

Nos trae a la mente toda la historia de la salvación. Celebrando la Eucaristía. Comprometiéndonos al mandato de servir a los demás. Estas acciones se mezclan como parte de la memoria de Jesucristo y no solamente “representan” quien y lo que Él era a través de acciones conmemorativas ni ceremoniales. Se convierten en y siguen siendo, para nosotros en la Iglesia, lo que es Jesús y quien es Jesús.

Esta noche es la base inequívoca y no negociable de nuestra fe católica, intrínseca e integralmente tejido como una tela de nuestras vidas cristianas: una tela divina que nunca se la puede destruir ni romper porque es lo que es la Iglesia y el por qué la Iglesia se estableció y lo que hace la Iglesia.

En aquel aposento la noche antes de que Jesús muriera por nosotros, esa “Última Cena” aquel Jueves Santo, el Señor Jesucristo claramente nos demostró la fuente de nuestra fe, la razón de nuestra fe, la práctica de nuestra fe, la meta de nuestra fe y la recompensa de nuestra fe. Y por eso esta noche es “Santa”. Esta noche y tolitito de que se trata, todas las cosas que recordamos y celebramos es Él, por Él y sobre Él.

La Pascua de la muerte a la vida en la historia de la salvación es el fundamento de lo que creemos. El ofertorio de su Cuerpo y Sangre en la Santa Eucaristía y su Presencia Verdadera seguida es el corazón de lo que creemos. Nosotros afirmamos y mostramos y autenticamos lo que creemos a través del servicio humilde y cariñoso. Como dice el canto antiguo, “Sabrán que somos cristianos por nuestro amor”.

Mis hermanas y hermanos, “Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos”. Eso fue lo que Él hizo y lo que sigue haciendo esta semana. Eso es lo que se la convierte en ser “santa”.

Las circunstancias de nuestra conmemoración y celebración de Jueves Santo este año son diferentes que otras que hemos conocido anteriormente. Las “circunstancias”, sin embargo, no cambian las realidades que hacen que esta noche sea “santa”. Por eso, aunque a la distancia, obedecemos su mandato de “hacer esto en conmemoración mía” y le recibimos espiritualmente… hasta que venga de nuevo.

El reverendísimo David M. O’Connell, C.M.

Obispo de Trenton