En esta foto del 2015, los capitanes de las Antorchas Guadalupanas representaron los cuatro condados de la Diócesis de Trenton: Efraín Angón, Mercer; Olga Villa, Monmouth; Nixon Flores, Burlington; y Tina Dinolfo, Ocean.
Foto pescadora | Craig Pittelli
En esta foto del 2015, los capitanes de las Antorchas Guadalupanas representaron los cuatro condados de la Diócesis de Trenton: Efraín Angón, Mercer; Olga Villa, Monmouth; Nixon Flores, Burlington; y Tina Dinolfo, Ocean. Foto pescadora | Craig Pittelli
Como cada año el 12 de diciembre, el pueblo mexicano se prepara para venerar a la Patrona de las Américas, la Morenita del Tepeyac, la Virgen de Guadalupe. Millones de hombres, mujeres y niños, no solo de origen mexicano, demuestran su fe y devoción a través de caminar en procesión pidiendo favores y agradeciéndole a Madre de Dios por todo su amor y compañía en la vida.

Nosotros los católicos, tenemos nuestros diferentes santos según nuestros costumbres y países natales. Semejante a esta gran celebración, tenemos en el Perú en el mes de octubre la celebración en honor del Señor de los Milagros, también llamado el Cristo Morado o Cristo de Pachacamilla. Lima, la capital peruana, es el centro de devoción y fe. Los cuatro domingos de octubre, millones de católicos de diferentes partes del mundo acompañan la procesión. Van orando y cantando por las calles, planificadas con las mismas creencias. La costumbre es ver a los devotos vestidos de habito color morado; los hombres con camisas blancas, y corbata y pantalón morados.

El enfoque de la devoción es la imagen del Señor Jesús pintada milagrosamente en una pared de adobe ubicada en el Altar Mayor del Santuario de la Nazarena de Lima. En el mes de octubre, los fieles cumplen con el rol de venerar la imagen por quienes es considerada milagrosa.

Todas estas costumbres que tiene nuestro pueblo tienen origen hispano (España). Por una gran parte, se debe la llegada de la religión católica a este hemisferio a Francisco Pizarro quien conquistó América y el padre Hernando de Luque, sacerdote católico. En modo de ilustración, nuestros antepasados en el Perú, los incas, veneraban al sol como dios.

Con gran pena, este año por el Coronavirus (COVID-19) que se está viviendo a nivel mundial, no se podrá venerar, como es la tradición, a estas dos grandes celebraciones; pero desde donde nos encontremos, siempre diremos que la Virgen de Guadalupe y el Señor de los Milagros son costumbres transformadoras de muchos siglos pasados.  Están presentes en nuestros corazones para guiarnos para que reine el amor y la paz en el mundo.

¡Viva la Virgen de Guadalupe!

¡Viva el Señor de los Milagros!