Los hombres jóvenes que participaron en el evento de discernimiento se sentaron juntos para la Misa con el obispo O'Connell.
Los hombres jóvenes que participaron en el evento de discernimiento se sentaron juntos para la Misa con el obispo O'Connell.
Ser sacerdote es algo que ha estado en el fondo de la mente de Patrick Caulfield hace unos cinco años. Ahora, el joven dice que recibió “el empuje que le hacía falta” después de asistir a una Misa y cena para hombres jóvenes considerando una vocación al sacerdocio.

Caulfield, feligrés de la Parroquia Santa María, Middletown, estuvo entre 30 jóvenes de la Diócesis que se reunieron en la Co-Catedral San Roberto Belarmino, Freehold, el 16 de febrero para la Misa parroquial celebrada por el obispo David M. O’Connell, C.M. Los jóvenes fueron como parte de un programa de vocaciones, Llamados por su nombre, que se inició en la Diócesis en noviembre del 2019.

“Hoy, en esta Misa, reconocemos que Dios, nuestro Creador, nos está llamando – llamándonos a optar por cosas que nos ayudan cumplir su plan y nuestro destino humano”, dijo el obispo O’Connell en su homilía. “El Señor no está llamando a todos nosotros de forma general, sino que nos “llama por nombre”.

“Cada uno de nosotros ha sido ‘llamado por nuestro nombre’”, siguió el obispo. “Cada uno de nosotros ha recibido la libertad de seguir el llamado de Dios. Cada uno de nosotros ha recibido la oportunidad de escoger las cosas que nos ayudarán a seguir ese llamado a donde nos lleve en la vida …  o no. Lo que decidamos u optemos, sin importar cuanto tomamos en discernir, que nuestro SÍ sea un SÍ y que nuestro NO sea un NO. Y entonces, vivirlo de esa manera”.

Compartiendo la experiencia

Durante la cena que siguió la Misa en el centro pastoral de la Co-Catedral, los jóvenes y sus familias tuvieron la oportunidad de conocer a unos sacerdotes de varias partes de la Diócesis y escuchar un poco de sus historias vocacionales personales. Los participantes también tuvieron la oportunidad para preguntar y comentar sobre cosas del proceso del discernimiento.

“Entrar al seminario no significa que te estás convirtiendo en sacerdote”, dijo el padre Jason Parzynski, director diocesano de vocaciones. “El seminario da tiempo para ver cómo cuadra todo, para discernir la voluntad de Dios para nosotros”.

El padre Christopher Dayton, vicario parroquial de la Parroquia Santa Rosa, Belmar, y el padre Jorge Bedoya, vicario parroquial de la Parroquia Santa Joana de Arco, Marlton, también compartieron un poco de sus historias vocacionales. Ambos sacerdotes sirven en el equipo diocesano de vocaciones.

“Caballeros, confíen en Dios. Confíen que Él los llevará a dónde quiere que estén”, dijo el padre Dayton. Compartió que él intentaba ignorar o alejarse de pensamientos sobre el sacerdocio porque siempre quería trabajar en las políticas, hasta esperaba ser gobernador de New Jersey.

“Descubrí que yo me sentía brutalmente descontento en el mundo político; no hubo ninguna satisfacción verdadera”, dijo. Entonces, pensamientos del sacerdocio le volvieron a surgir. El padre Dayton compartió que apreció mucho su tiempo en el seminario porque le dio la oportunidad de luchar con unas preguntas muy duras. Sonrió y dijo que el sacerdocio no trata de “estar encerrado todo el día en una rectoría a solas”.

“Hay una hermandad entre los sacerdotes que nunca había imaginado. Hay una hermosura al sacerdocio que es tan profunda”.

Mayor comprensión

Los jóvenes admitieron que después de asistir en la Misa y la cena y conocer más sobre lo que significa considerar una vocación sacerdotal, terminaron sintiendo más confianza y aseguranza que incertidumbre.

“Me sentí nervioso cuando recibí la carta invitándome a la Misa y cena de Llamados por su Nombre”, dijo Luke Denn, uno de tres discernidores de la Parroquia Santa María de los Lagos, Medford. “Mi primera pregunta fue ‘¿quién puso mi nombre?’”

“Me sentí confundido, pero me siento mejor sobre estar dispuesto y considerar todas las posibilidades, incluyendo al sacerdocio”, dijo Denn, un alumno en St. Joseph Preparatory School, Philadelphia.

 “Es bueno estar aquí y ayuda mucho ver a los otros que están en la misma situación que yo; tienen las mismas preguntas”, dijo.

Ryan Donahue, feligrés de la Parroquia Santa María, Middletown, en su segundo año en St. John Vianney High Shcool, Holmdel, dijo que se sintió “muy honrado” cuando recibió su invitación y se dio cuenta que hubiera personas pensando que “yo sería buen sacerdote”.

“Nunca pensaba en mi mismo como sacerdote”, dijo, pero ahora la Misa y la cena le “abrieron la puerta” para explorar la posibilidad.

“Esta noche ciertamente hizo más real la idea para mí de una vocación”, Compartió.

Misión cumplida

Al terminar el evento, el padre Parzynski expresó que el programa Llamados por su Nombre como éxito. Desde noviembre recibió 200 nombres sugeridos de hombres potenciales para una vocación y, de ellos, 30 querían discernir más intencionalmente. También dijo que nuevo de ellos indicaron que querían aprender más sobre el proceso del seminario.

“Esta noche fue un recuerdo tremendo de cómo las vocaciones surjan desde la comunidad de creyentes. Es la comunidad que puede ayudar a los muchachos discernir y reconocer el llamado de Dios”.

Mientras el padre Daniel Swift, párroco de la Parroquia Santa María de los Lagos, Medford, y el padre Richard Osborn, vicario parroquial de la Parroquia Santa María, Middletown, ambos miembros del equipo diocesano para vocaciones escucharon a los jóvenes compartir y reflexionar sobre sus experiencias. Los dos creyeron que el programa Llamados por su Nombre había logrado su meta.

“Es una iniciativa muy buena que involucra al pueblo a rezar y reflexionar sobre los hombres que creen que serían buenos candidatos para el sacerdocio”, dijo el padre Osborn. Notó que la Parroquia Santa María, Middletown, recibió 20 nombres por la iniciativa y, de ellos, 4 participaron en la Misa y la cena.

Al recordar sus últimos dos años en la universidad cuando empezó a sentir una vocación posible al sacerdocio, el padre Swift admitió que no podía estar seguro si hubiera respondido positivamente si alguien hubiese entregado su nombre por el programa Llamados por su Nombre. Sin embargo, lo que le impactó fue la esposa de su padrino quien le preguntó si en algún momento había considerado una vocación sacerdotal. “Eso fue el empuje que me hacía falta para acercarme a mi párroco sobre los pasos siguientes”, dijo.

Ahora, mientras el padre Swift acompaña a sus jóvenes feligreses en el proceso de discernimiento, dijo que él ha comenzado conversación para responder a sus preocupaciones y preguntas. Siempre se asegura enfatizar que, por ser jóvenes todavía, no se están comprometiendo a nada ahora mismo.

“La única cosa que el Señor requeriría de ellos ahora”, dijo el padre Swift, “es estar disponibles y dispuestos a una vocación”.