En vestimenta polaca, feligreses participan en la ofrenda.
En vestimenta polaca, feligreses participan en la ofrenda.

El capitulo más reciente de la larga historia de la comunidad católica de Lakewood desplegó el 24 de octubre mientras cientos de fieles se reunieron con el obispo David M. O’Connell, C.M., en la Capilla de la Sagrada Familia para inaugurar la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe e instalar a su párroco, el padre de la Divina Palabra Guilherme A. Andrino. El obispo O’Connell sirvió como celebrante principal de la Misa.

“Mis queridos amigos, porque reconozco sus necesidades pastorales y por mi confianza en las calificaciones del padre Andrino para el oficio de párroco, ahora se les encomiendo él a ustedes como su párroco”, dijo el obispo O’Connell después de que la carta del puesto fue leída a la congregación al comienzo de la Misa.

GALERÍA DE FOTOS: Instalación del padre Guilherme Andrino como párroco

“La Sociedad de la Divina Palabra, que tiene mucho tiempo establecido en la Diócesis de Trenton, es muy conocida por el mundo por su obra misionera”, siguió el obispo. “Hoy, en el Domingo Mundial de las Misiones, rezamos por esta gran orden en la Iglesia. Rezamos por su liderazgo. Rezamos por sus sacerdotes, hermanos y cofrades. Oremos de manera especial que Dios los bendiga con vocaciones en estos días de necesidad”.

Un nuevo principio

Días antes de la celebración, el padre Andrino habló con mucho entusiasmo de los feligreses de la gran comunidad diversa que se uniría para este primer evento mayor de la parroquia después de que las Parroquias de Santa María del Lago y Santo Antonio Claret fueron vinculadas oficialmente en junio del 2020.

“Es el primer evento grande desde la pandemia”, dijo el padre Andrino durante una entrevista con El Monitor. “La parroquia va bien mientras se convierte en una sola. Hay tantas cosas buenas ocurriendo aquí. Es excelente ver a los muchos voluntarios ayudándonos a manejarlo todo y un personal muy bueno. Tenemos a muy jóvenes, a los ancianos, a por lo menos 30 tradiciones y culturas diferentes. Tantas personas están colaborando”.

Herencia de fe

Se ha escrito que la primera Misa celebrada en el condado de Ocean se llevó a cabo en el 1850 para un grupo muy pequeño de católicos en una casa privada ubicada entre los cuerpos de agua de que viene el nombre Lakewood.

De por los 171 años subsecuentes, el grupo pequeño se convirtió en comunidades diversas de más de 30 culturas diferentes en dos parroquias – la Parroquia Santa María del Lago en el centro de Lakewood – y la Parroquia San Antonio Claret, ubicada entre el parque Ocean County y el parque Lake Shenandoah en la ruta 88.

De hecho, cuando las dos parroquias fueron unidas el 1 de junio, 2020, para ser la nueva Parroquia nuestra Señora de Guadalupe bajo el cuidado y liderazgo de los Misioneros de la Divina Palabra, los archivos parroquiales contaron con 4,486 familias, según el padre Andrino.

Se celebra la Misa en tres idiomas – inglés, español y polaco en tres sitios litúrgicos: Santa María del Lago, San Antonio Claret y Sagrada Familia, dijo el padre Andrino. Él llegó a la Parroquia San Antonio Claret en el 2015 como vicario parroquial y trabajaba con la comunidad de por la unión que comenzó en el 2019.

El obispo O’Connell le nombró al padre Guilherme como párroco de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en julio.

El padre Andrino, quien entró a los Misioneros de la Divina Palabra en el 1990, sirvió como párroco de la Parroquia Sagrado Sacramento – Nuestra Señora del Divino Pastor en Trenton antes de llegar a Lakewood. Está sirviendo su segundo plazo como el superior del distrito de New Jersey de la orden religiosa.

Acompañándole al padre Andrino en este camino de la nueva parroquia están los padres de los Misioneros de la Divina Palabra Pedro L. Bou, el párroco anterior de San Antonio Claret, Pelagio C. Pateno y Jan Pastuszcak.

“Nos esforzamos crear comunidad entre nosotros y nos reunimos para la oración matutina antes de la Misa los lunes”, dijo el padre Andrino. Muchos feligreses también han respondido a las oraciones matutinas uniéndose a los padres en la oración, comentó. Es una señal, dice el padre, de que “estamos trabajando para crear una familia”.

Al describir el ámbito de esta familia grande que incorpora ocho comunidades, un hospital y un cementerio, el padre Andrino notó que un total de 699 niños y adultos se inscribieron en los programas robustos de la educación religiosa. Solo pueden hacer todo esto con el apoyo de alrededor de 60 voluntarios catequistas y asistentes. La infusión de tantos niños es un signo al padre Andrino de que el futuro de la parroquia es fuerte y duradero.

“Cuando ves la cantidad de niños, se puede ver que (la parroquia) vivirá por muchos años por venir”, dijo el padre.

“Y, gozamos de 23 organizaciones y ministerios que se llevan a cabo en varios idiomas y 180 voluntarios sirviendo en ellos. Hasta ahora, estamos avanzando. Desafíos vienen con todo, pero los estamos afrontando. Estamos haciendo un esfuerzo para mantener caluroso el corazón de la fe.

“Queremos que todos se sientan en casa y que colaboremos como una familia. Esto es el rostro de la Iglesia. Si no vemos a la Iglesia como una familia, no comprendemos a Jesús”.