CIUDAD DEL VATICANO – El papa Francisco dijo que cuando era pequeño, pensaba que la frase "la comunión de los santos" en el Credo significaba que los santos en el cielo estaban recibiendo la Comunión.

En cambio, la comunión de los santos expresa cómo "cada miembro de la iglesia está ligado a mí de una manera profunda y este vínculo es tan fuerte que no puede ser roto ni siquiera por la muerte", dijo el 2 de febrero durante su audiencia general semanal.

Concluyendo su serie de charlas sobre San José durante la audiencia, el papa Francisco recitó una oración que dijo haber recitado todos los días durante más de 40 años.

Pero mientras lo leía, un hombre en la parte de atrás de la sala de audiencias comenzó a gritar, incluso sobre el uso de los cubrebocas. La policía del Vaticano lo escoltó fuera del edificio.

Tan pronto como terminó su oración, el papa Francisco le dijo a la gente en el salón que el hombre tenía un problema.

"No sé si es físico, psíquico o espiritual, pero es nuestro hermano con un problema. Quisiera terminar orando por él, nuestro hermano que sufre, pobre hombre. Si grita es porque está sufriendo, tiene algún problema. No debemos ser sordos a las necesidades de este hermano", dijo.

Luego, el papa dirigió a la multitud a rezar un Ave María por él.

En su discurso de audiencia principal, el papa Francisco dijo que quería dejar en claro la diferencia entre la devoción a un santo, incluso a San José o María, y la superstición o la idolatría.

"A veces, incluso el cristianismo puede caer en formas de devoción que parecen reflejar una mentalidad más pagana que cristiana", dijo. Pero "la diferencia fundamental es que nuestra oración y la devoción del pueblo fiel no se basa en la confianza en un ser humano, ni en una imagen ni en un objeto, aun sabiendo que son sagrados".

"No son los santos los que hacen milagros, sino sólo la gracia de Dios que actúa a través de ellos", dijo.

Los santos, canonizados o no, dijo, son parte de la comunidad de la iglesia, una reunión no de los perfectos sino de "pecadores salvados".

Y así como una persona puede tener una amistad con otro feligrés, él o ella puede tener una relación "con un hermano o una hermana en el cielo", dijo el papa. "Los santos son amigos" y la devoción "es en realidad una forma de expresar el amor que nace de este vínculo que nos une".

"En Cristo, nadie puede jamás separarnos verdaderamente de aquellos a quienes amamos", dijo. "Sólo cambia la manera de estar con ellos, pero nada ni nadie puede romper este vínculo. La comunión de los santos mantiene unida a la comunidad de los creyentes en la tierra y en el cielo".