EDMONTON, Alberta CNS – Después de un vuelo de más de 10 horas desde Roma, el Papa Francisco aterrizó en Edmonton y se reunió brevemente en el aeropuerto con líderes indígenas, el gobernador general de Canadá y el primer ministro antes de dirigirse al seminario local para descansar.

La gobernadora general Mary Simon y el primer ministro Justin Trudeau caminaron junto al Papa mientras un asistente lo empujaba en una silla de ruedas hacia un hangar del aeropuerto para la bienvenida informal. Cuatro tamborileros indígenas anunciaron la llegada de su invitado especial.

El Papa, el gobernador general y el primer ministro fueron recibidos por: RoseAnn Archibald, jefa nacional de la Asamblea de las Primeras Naciones; Gerald Antoine, jefe regional de la Asamblea de las Primeras Naciones; Natan Obed, presidente de Inuit Tapiriit Kanatami; y Audrey Poitras, presidenta de la Nación Métis de Alberta.

En el largo vuelo desde Roma, el Papa Francisco mantuvo su hábito de hacer algunos breves comentarios a los reporteros que viajaban con él y luego, apoyándose pesadamente en un bastón, recorrió todo el camino por un pasillo y retrocedió por el otro para saludar personalmente a los más de 75 reporteros, fotógrafos y camarógrafos que lo acompañan.

"Estoy feliz de saludarles como siempre", dijo. "Creo que puedo moverme".

El Papa había abordado el avión en "ambulift", una plataforma que lo subió en su silla de ruedas al avión.

El Papa Francisco dijo a los periodistas que su visita a Canadá del 24 al 29 de julio sería "un viaje penitencial" para reunirse, escuchar y disculparse con los miembros de las comunidades de las Primeras Naciones, Métis e Inuit de Canadá, especialmente aquellos que sufrieron abusos o intentos de asimilación forzada en las escuelas residenciales administradas por la iglesia.

El Papa Francisco también señaló que volaría a Canadá cuando normalmente dirigiría la recitación de la oración del Ángelus. "Pero hagamos un Ángelus aquí", dijo, refiriéndose principalmente a su habitual discurso de los domingos al mediodía.

Con la Iglesia Católica en todo el mundo celebrando el Día Mundial de los Abuelos y los Ancianos el 24 de julio, el mini-ángelus del Papa se enfocó en cómo "los abuelos y las abuelas son aquellos que han transmitido la historia, las tradiciones, las costumbres, muchas cosas".

"Los jóvenes necesitan el contacto con sus abuelos, volver a ellos, a sus raíces, no quedarse ahí, no, sino llevarlos adelante", dijo, como un árbol que se nutre de sus raíces para florecer y dar frutos.

Como jesuita, el Papa Francisco dijo que también quería instar a los miembros de las órdenes religiosas a atesorar a sus miembros mayores, "los abuelos de la vida consagrada".

"Por favor, no los escondan", dijo el Papa.

Se esperaba que la importancia de los ancianos como guardianes de la sabiduría y educadores de los jóvenes fuera un tema recurrente durante la visita del Papa a Alberta, Quebec y Nunavut.

El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, acompañaba al Papa Francisco en el viaje. Le dijo a Vatican News el 23 de julio que el enfoque del Papa sería reconocer y disculparse por el pasado, pero también mirar el presente y el futuro.

Cuando el Papa se reunió el 1 de abril en el Vaticano con representantes de las Primeras Naciones, Métis e Inuit, dijo el cardenal, "el Papa expresó su vergüenza e indignación por la actuación de no pocos cristianos que, en lugar de dar testimonio del Evangelio, se amoldaron a la mentalidad colonial y a las políticas gubernamentales de asimilación cultural del pasado, que perjudicaron gravemente a las comunidades indígenas".

"En particular, es doloroso el papel de algunos católicos en el llamado sistema de escuelas residenciales, que supuso la separación de muchos niños indígenas de sus familias", dijo el cardenal.

Muchos niños sufrieron abusos emocionales, físicos y sexuales en las escuelas, además de ser separados de sus lenguas, costumbres y ceremonias nativas.  

Ese pasado, dijo el cardenal Parolin, es la razón por la cual el Papa Francisco describió su viaje como una "peregrinación penitencial" y se centrará en "sanar heridas y reconciliación".

Sin embargo, dijo, la visita del Papa también incluirá una reflexión sobre los valores indígenas que pueden y deben compartirse con la sociedad y la iglesia en general.

"De hecho, puede ser fructífero para todos redescubrir muchos de sus valores y enseñanzas", como la preocupación por la familia y la comunidad, el cuidado de la creación, la importancia de la espiritualidad, el fuerte vínculo entre generaciones y el respeto por los ancianos, dijo el cardenal.

El viaje del Papa fue planeado alrededor de la fiesta de los Santos Joaquín y Ana, los abuelos de Jesús. El Papa Francisco está programado para unirse con peregrinos indígenas en el día de la fiesta, el 26 de julio, en Lac Ste. Ane.

En una conferencia de prensa transmitida por YouTube antes de la llegada del Papa, el arzobispo Richard Smith de Edmonton dijo a los periodistas: "Creo que este será un momento muy importante en la historia de nuestro país".

El padre Cristino Bouvette, sacerdote indígena de la diócesis de Calgary, dijo que todo sobre la visita Papal se planeó en torno a las comunidades indígenas, especialmente los sobrevivientes de las escuelas residenciales, y su búsqueda de justicia, sanación y reconciliación.

El programa, dijo, "ha sido diseñado con la intención explícita de resaltar y estar presente en las necesidades e inquietudes que han inspirado al Papa a venir aquí en primer lugar. Probablemente le guste Canadá, pero no viene aquí porque le guste Canadá. Él viene aquí para abordar esta necesidad pastoral específica y particular como pastor".