CIUDAD DEL VATICANO CNS – Para que la paz exista, las personas deben expandir sus horizontes, entablar un diálogo y trabajar entre sí de una manera que deje de lado el egoísmo y la ambición, dijo el Papa Francisco.

Reflexionando sobre su reciente visita a Bahréin durante su audiencia general semanal el 9 de noviembre, el Papa dijo: "En Baréin sentí esta necesidad y deseé que, en todo el mundo, los responsables religiosos y civiles sepan mirar más allá de los propios confines, de las propias comunidades, para cuidar del conjunto".

"Esta es la única manera de enfrentar ciertos temas universales, como el olvido de Dios, la tragedia del hambre, el cuidado de la creación, la paz", dijo.

El mundo necesita rechazar la confrontación y caminar por el camino del encuentro, dijo, especialmente cuando se trata de "la martirizada Ucrania, y en tantos otros conflictos, que nunca se resolverán a través de la infantil lógica de las armas, sino solo con la fuerza mansa del diálogo".

El Papa Francisco le dijo a la audiencia por qué decidió visitar una nación de mayoría musulmana cuando hay tantos países en el mundo con una población predominantemente cristiana.

La respuesta, dijo, se puede resumir en tres palabras: diálogo, encuentro y camino.

La oportunidad para "el viaje largamente deseado" del 3 al 6 de noviembre llegó gracias a una invitación del rey de Bahréin, Hamad bin Isa Al Khalifa, quien patrocinaba un foro sobre el diálogo entre Oriente y Occidente, con el fin de "descubrir la riqueza que poseen otros pueblos, tradiciones y creencias", dijo el Papa.

Bahréin, un archipiélago de 33 islas en medio del Golfo Pérsico, "nos ayuda a entender que no es necesario vivir aislándonos, sino acercándonos", dijo.

"La causa de la paz lo necesita y el diálogo es 'el oxígeno de la paz'", también en el hogar y en la familia, agregó.

El Concilio Vaticano II vio que la paz necesitaba hombres y mujeres que pudieran ver y pensar más allá de su propia nación, "dejar de lado el egoísmo nacional y la ambición de dominar a otras naciones" y desarrollar una "profunda reverencia por toda la humanidad", dijo el Papa.

Este enfoque sigue siendo muy necesario en el mundo de hoy, dijo, y el foro de Bahréin "fomentó la elección del camino del encuentro y el rechazo de la confrontación".

El viaje a Bahréin también se centró en la necesidad de encuentro, dijo, porque sin ofrecer al otro una acogida sincera, "el diálogo queda vacío" y "permanece en el nivel de una idea más que de la realidad".

El Papa dijo que muchas personas y grupos que conoció, especialmente los jóvenes estudiantes cristianos y musulmanes en la Escuela del Sagrado Corazón, mostraron cómo es este encuentro. Los niños y jóvenes "necesitan conocerse para que el encuentro fraterno evite las divisiones ideológicas".

El otro objetivo era el "viaje", dijo, porque ser el primer Papa en visitar Bahréin "fue parte de un proceso iniciado por San Juan Pablo II cuando fue a Marruecos".

Fue "un nuevo paso en el camino entre los creyentes cristianos y musulmanes, no para confundir las cosas o diluir la fe, sino para crear alianzas fraternales", dijo.

El diálogo interreligioso no "diluye" la fe, añadió, porque la única manera de tener un diálogo real y fecundo es cuando cada uno se mantiene firmemente arraigado y fiel a su propia identidad.

Los cristianos y católicos en Bahréin realmente viven "en un viaje", dijo, ya que la mayoría de ellos son trabajadores inmigrantes que "descubren sus raíces en el pueblo de Dios y su familia dentro de la gran familia de la iglesia". Avanza en la vida con alegría, "en la certeza de que la esperanza de Dios no defrauda".

"Pensando en su camino, en su experiencia diaria de diálogo, sintámonos todos llamados a ampliar nuestros horizontes" con corazones abiertos, no endurecidos y cerrados, "porque todos somos hermanos y hermanas", dijo el Papa Francisco.

La gente debe esforzarse por abrirse, "por ampliar nuestros intereses, por dedicarnos a conocer a los demás", dijo.

"Si tú te dedicas al conocimiento de los otros, nunca te sentirás amenazado", dijo.