Se les ve imagenes de las santas Brígida, Calara, Joana de Arc, Margarita, Marta, María Magdalena y Rita en esta ventana pintada en el mausoleo en el cementerio Santo Camino en Westbury, NY. Foto CNS/Gregory A. Shemitz
Se les ve imagenes de las santas Brígida, Calara, Joana de Arc, Margarita, Marta, María Magdalena y Rita en esta ventana pintada en el mausoleo en el cementerio Santo Camino en Westbury, NY. Foto CNS/Gregory A. Shemitz

Los cristianos nunca están solos en oración, sino que están acompañados por una miríada de santos que los protegen y buscan la intercesión de Dios, dijo el papa Francisco.

Siempre que hombres o mujeres abren su corazón a Dios, estarán siempre en la "compañía de santos anónimos y reconocidos que rezan con nosotros y que interceden por nosotros como hermanos y hermanas mayores que nos han precedido en esta misma aventura humana", dijo el papa el 7 de abril durante su audiencia general semanal.

Continuando con su serie de charlas sobre la oración, el papa reflexionó sobre la conexión entre la oración y la comunión de los santos que "no están lejos de nosotros" y son un recordatorio de Jesucristo porque también "han recorrido el camino de la vida" como cristianos.

"En la iglesia no hay duelo solitario, no hay lágrima que caiga en el olvido, porque todo respira y participa de una gracia común", dijo.

La tradición de tener cementerios alrededor de las iglesias es una señal de ese intercambio, dijo. Es "como para decir que la multitud de los que nos precedieron participa de alguna manera en cada Eucaristía. Están nuestros padres y abuelos, nuestros padrinos y madrinas, los catequistas y otros educadores…Esa fe transmitida, que hemos recibido: con la fe se ha transmitido también la forma de orar".

Los santos, explicó, son "son testigos que no adoramos – por supuesto, no adoramos a estos santos – pero que veneramos y que de mil maneras diferentes nos remiten a Jesucristo, único Señor y Mediador entre Dios y el hombre".

El papa dijo que la vida de los santos también sirve como un recordatorio de que "en nuestra vida, aunque débil y marcada por el pecado, la santidad puede florecer".

"Leemos en los Evangelios que el primer santo 'canonizado' fue un ladrón y fue 'canonizado' no por un papa, sino por el mismo Jesús", dijo. "La santidad es un camino de vida, de encuentro con Jesús, ya sea largo, corto, o un instante, pero siempre es un testimonio".

El papa también destacó la necesidad de que los cristianos oren unos por otros y que "rezar por los demás es la primera forma de amarlos y nos empuja a una cercanía concreta".

Agregó que "incluso en los momentos de conflicto, una forma de resolver el conflicto, de suavizarlo, es rezar por la persona con la que estoy en conflicto. Y algo cambia con la oración. Lo primero que cambia es mi corazón, es mi actitud. El Señor lo cambia para hacer posible un encuentro, un nuevo encuentro y para evitar que el conflicto se convierta en una guerra sin fin".

El papa Francisco dijo que lo primero que debe hacer la gente en momentos de angustia es pedir a "es pedir a los hermanos, a los santos sobre todo, que recen por nosotros" porque ellos pueden "echarnos una mano para obtener de Dios las gracias que más necesitamos".

Los cristianos que "no han alcanzado el punto de ruptura" y perseveran en tiempos de prueba tal vez se lo deban a la intercesión de los santos que no solo están en el cielo, sino también de los santos y santos aquí en la tierra, agregó el papa.

"Ellos no lo saben, nosotros tampoco lo sabemos, pero hay santos, santos de todos los días, santos escondidos o como me gusta decir los 'santos de la puerta de al lado', los que viven con nosotros en la vida, que trabajan con nosotros y llevan una vida de santidad", dijo.