El papa Francisco usa incienso mientras celebra la Misa de Pascua en la Basílica de San Pedro en el Vaticano el 4 de abril de 2021. Foto CNS/Paolo Galosi, pool
El papa Francisco usa incienso mientras celebra la Misa de Pascua en la Basílica de San Pedro en el Vaticano el 4 de abril de 2021. Foto CNS/Paolo Galosi, pool

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) – La Pascua, que dura hasta Pentecostés, es un momento de gozo y de buscar siempre al Cristo resucitado, dijo el papa Francisco. 

"Encontrar a Cristo es descubrir la paz del corazón", dijo el 5 de abril al dirigir el rezo del Regina Coeli, desde la biblioteca del Palacio Apostólico. 

Como Italia está en otro confinamiento por COVID-19, el rezo del mediodía fue retransmitido en directo. 

Pero el papa Francisco recordó a la audiencia cómo las mujeres que fueron a la tumba de Jesús y la encontraron vacía, "después de sentirse aturdidas inicialmente, vivieron una gran alegría al descubrir que el maestro estaba vivo". 

"En este tiempo pascual," dijo, "mi deseo es que todos tengan la misma experiencia spiritual, abrazando en nuestros corazones, en nuestros hogares y en nuestras familias la gozosa proclamación de la Pascua: 'Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él'".  

Desde Pascua a Pentecostés, los católicos rezan el Regina Coeli en vez del Ángelus como afirmación de la alegría de la Resurrección que deben experimentar en toda la temporada de Pascua, dijo. La oración comienza: "Reina del cielo, alégrate, aleluya," porque "ahora la alegría de María está completa: Jesús vive, el amor ha vencido. ¡Que sea ésta también nuestra alegría!" 

Después de ser enterrado Jesús, las autoridades ordenaron que se pusiera una roca frente a la tumba para impedir que los discípulos robaran el cuerpo de Jesús. La piedra, dijo el papa, "estaba diseñada para ser el sello de la Victoria del mal y la muerte". 

Pero el Evangelio de Mateo dice, "Hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor descendió del cielo, se acercó, apartó la piedra, y se sentó sobre ella". 

"Todos los planes y defensas de los enemigos y perseguidores de Jesús fueron en vano", dijo. "La imagen del ángel sentado en la piedra ante la tumba es la manifestación concreta y visible de la victoria de Dios sobre el mal, de la victoria de Cristo sobre el príncipe de este mundo, de la luz sobre las tinieblas".