Al concluir el Ángelus dominical el 31 de enero, el papa Francisco anunció su decisión de establecer una Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores que la Iglesia católica celebraría cada año en el cuarto domingo de julio. El tema del día, “Estoy con ustedes todos los días”, sirve como una razón principal de la celebración que pretende unir a todas las generaciones.

En honor del día, el obispo David M. O’Connell, C.M., celebrará una Misa en la Parroquia San Maximiliano Kolbe, Toms River, el 25 de julio a las 11 de la mañana, cerca a la memoria de los santos Joaquín y Ana, los abuelos de Jesús.

Durante su anuncio, el Santo Padre expresó su preocupación de que los ancianos, además que los abuelos, sean olvidados demasiado a menudo, describiendo la voz de los ancianos como “preciosa porque canta las alabanzas de Dios y guarda las raíces de los pueblos. Nos recuerdan de que la vejez es un regalo y que los abuelos sirven como los enlaces entre las generaciones para transmitir a los jóvenes una experiencia de vida y fe”.

En los guías pastorales para esta celebración anual, el dicasterio del Vaticano de laicos, familias y vida lo explica como “una manera para incorporar la atención por los ancianos delicados a ser una parte de la tela rutinaria de nuestra obra pastoral”, a través de cosas como la oración, el responder a la soledad, y la creación de redes de solidaridad.

El papa escribió sobre estas necesidades en su encíclica del 2020 Fratelli Tutti que habla de la fraternidad y amistad social como caminos a construir un mundo más justo y pacífico. Escribió, “Vimos lo que sucedió con las personas mayores en algunos lugares del mundo a causa del coronavirus. No tenían que morir así”.

“Pero en realidad algo semejante ya había ocurrido a causa de olas de calor y en otras circunstancias: han sido cruelmente descartados. No advertimos que aislar a los ancianos y abandonarlos a cargo de otros sin un adecuado y cercano acompañamiento de la familia, mutila y empobrece a la misma familia. Además, termina privando a los jóvenes de ese necesario contacto con sus raíces y con una sabiduría que la juventud por sí sola no puede alcanzar”.

En su mensaje grabado para los abuelos y los “amigos mayores”, en que se identifica como “anciano como ustedes”, el papa Francisco instó, “La plena Iglesia se les acerca a ustedes – a nosotros – y se preocupa por ustedes, ¡los quiere y no quiere dejarles solos!”.

Enfatizó la importancia de los pilares fundamentales que se necesita para renovar “nuestras sociedades perturbadas”. Una nueva construcción con tres pilares dice Francisco, "que tú, mejor que otros, puedes ayudar a colocar": sueños, memoria y oración”.

“Pero para ello es necesario seguir soñando: en nuestros sueños de justicia, de paz y de solidaridad está la posibilidad de que nuestros jóvenes tengan nuevas visiones, y juntos podamos construir el futuro”, estresó el Santo Padre.

Habló también de la misión de cada persona mayor de “mantener viva la memoria y compartirla con los demás”. Compartió las palabras de su antecesor, el papa Benedicto, “un santo anciano que sigue rezando y trabajando por la Iglesia que, dijo en el año 2012, casi al final de su pontificado: ‘La oración de los ancianos puede proteger al mundo, ayudándolo quizá más incisivamente que el trabajo de tantos’". … Aquí hay algo hermoso. Su oración es un recurso precioso: un respiro profundo que la Iglesia y el mundo necesitan urgentemente”.

Aunque haya una cantidad de herramientas pastorales que ayudan a expresar la preocupación pastoral de la Iglesia por las personas mayores, el dicasterio ha sugerido una de manera particular que sea muy fácil y eficaz en su implementación: “Visitarlos. Eso es la signatura de una Iglesia en marcha. Tomar el tiempo para una visita, arraizado en la tradición, una demuestra de compasión, incluyendo también a los enfermos y los encarcelados. Hoy en día, pareciera que debemos añadir a la lista bien conocida de las siete obras de la misericordia la ‘obra’ de visitar a las personas mayores que están solas. La decisión del penitenciario apostólico de otorgar una indulgencia plenaria a quienes cumplan esto subraya la urgencia”.