El obispo O'Connell conversó con el papa Francisco y los otros obispos de la Región III como parte de su visita "Ad Limina". (Foto | Prensa Vaticano)
El obispo O'Connell conversó con el papa Francisco y los otros obispos de la Región III como parte de su visita "Ad Limina". (Foto | Prensa Vaticano)
El obispo David M. O’Connell, C.M., se sentó recientemente con Rayanne Bennett, directora ejecutiva de comunicaciones y medios, para una conversación sobre la visita "Ad Limina" a Roma del 25 al 29 de noviembre.

 

Pregunta: ¿Es importante esta visita Ad Limina para los obispos y sus diócesis?

Obispo O’C: Yo viajé con los otros obispos diocesanos de la Región III, o sea con las diócesis y arquidiócesis de New Jersey y Pennsylvania. La idea de la visita tiene raíces en el siglo 16 pero hace más o menos recién, en el 1983, se requirió que los obispos diocesanos haga la visita cada cinco años. Nuestra última Ad Limina fue hace 8 años porque realmente es el papa quien nos llama. Los obispos preparan un reportaje extenso sobre sus diócesis unos seis meses antes de la visita para dar al Santo Padre y los Oficios del Santo Sede un resumen de los detalles de la realidad en cada diócesis. Es una especie de “estado de la diócesis” y basado en el reportaje, nos reunimos con las Oficinas del Vaticano durante la visita. También, durante la visita los obispos visitamos y oramos en las basílicas mayores en Roma, especialmente en donde están las tumbas de San Pedro y San Pablo.

 

Pregunta: ¿Qué valor tiene el reportaje “quinquenal” y qué ha aprendido de él Usted?

Obispo O’C: Juntar todo para el reportaje tomó unos siete meses. Se llama el “Reportaje Quinquenal” por los cinco años comunes entre visitas. Esta vez nuestro reportaje está compuesto de 130 páginas divididas en 23 capítulos narrativos, datos estadísticos y análisis gracias al apoyo de los departamentos fundamentales de la cancillería. Me dio la oportunidad de entender en detalle prácticamente cada aspecto de la diócesis después de la última visita y reportaje. También brindó al Santo Sede una vista actual de la vida en la Iglesia local tal cómo la conozco yo.

 

Pregunta: ¿Cómo estuvo la reunión con el Santo Padre? ¿Cuáles fueron mensajes claves que el papa compartió con Usted y los otros obispos de la Región III?

Obispo O’C: La reunión con el papa Francisco fue la parte más memorable de la semana. Estuvimos con él durante dos horas y media en el Hall Clementina del Palacio Apostólico. El Santo Padre no nos dio ningún discurso sino que nos ofreció la oportunidad increíble de presentar nuestras observaciones, conversar sobre preocupaciones y hacerle preguntas. El papa Francisco también nos dejó ofrecer unas críticas pero, entre risas, dijo que “solo aquí adentro y no allá afuera”. En verdad fue una conversación fraternal. El Santo Padre nos pidió hablar en confianza entre nosotros y sin reservación alguna con él mientras observamos su confianza también. Él marcó el ambiente de la reunión y respondió con gentileza y franqueza.

 

Pregunta: En la reunión con la Congregación para Educación Católica en que Usted participó, ¿Cuáles realidades sobre la educación católica en nuestra región quisiera compartir? ¿Alguna novedad o idea nueva?

Obispo O’C: Yo serví como “el capo” en esa reunión, o sea el presentador o líder de la conversación. Antes de viajar a Roma, consulté con los superintendentes de la región para obtener su sentido de la dirección y las tendencias de la educación católica. Me enfoqué principalmente en las escuelas católicas, especialmente la experiencia común de menos matriculas, presiones económicas y temas de sostenibilidad. Cada diócesis afronta los desafíos semejantes y los obispos compartieron ambos las fuerzas y éxitos y los problemas de sus sistemas de escuelas católicas. Hablamos sobre la identidad y misión católica además de los desafíos culturales. El oficial de la Congregación respondió a cada tema y ofreció reflexiones y sugerencias. La reunión fue muy interesante.

 

Pregunta: ¿Cómo le fue tener la experiencia de orar en los varios sitios santos durante su visita y cuáles fueron más memorables?

Obispo O’C: Tuvimos bastante tiempo para orar y me emocionó poder visitar las tumbas de San Pedro y San Pablo. Siempre es una experiencia emocional poder estar frente a estos lugares funerarios y contemplar los papeles tan claves de estos dos Apóstoles en establecer la Iglesia. Es difícil encontrar palabras adecuadas para compartir los sentimientos en esos momentos. No es suficiente decir que me inspira o que me hace sentir humilde estar en la presencia de los huesos de los hombres de que me han escogido para seguir su trabajo. A lo mejor, un sentimiento más adecuado es que no me siento nada merecido. En oración, supliqué ser un pastor fiel al Pueblo de la Diócesis.

Pregunta: ¿Cómo estuvo compartir tiempo y experiencias tan profundas con sus hermanos obispos de la región?

Obispo O’C: Lo que más reconocí durante la semana fue de que todo lo que hacemos como obispos en nuestras diócesis distintas está conectado a la Iglesia universal. Somos parte de algo más grande que cualquier individuo o las Iglesias locales que representamos. Estamos llamados estar en comunión con el Sucesor de San Pedro y entre nosotros unidos en fraternidad y caridad con el Señor Jesús en medio. Él es el Buen Pastor y somos sus servidores en todo lo que representamos y en todo lo que hacemos para el Pueblo bajo nuestro cuidado pastoral.