El obispo O'Connell visita la escuela St. Jerome, West Long Branch, durante la Semana de Escuelas Católicas del 2020.
El obispo O'Connell visita la escuela St. Jerome, West Long Branch, durante la Semana de Escuelas Católicas del 2020.

Ahora que el tiempo de Navidad queda atrás, el mes de enero es un tiempo ocupado litúrgica y pastoralmente porque presenta oportunidades únicas de oración dentro de la Iglesia Católica y la Diócesis de Trenton.

El sitio web alateia.org nota que el calendario litúrgico de enero de santos conmemora varios héroes de nuestra fe. Sus vidas nos ofrecen ejemplos para que nosotros los imitemos, veneremos y pidamos su intercesión por nosotros durante este mes. Algunos ya han pasado y otros quedan por celebrar: Santa Elizabeth Ann Seton, fundadora del sistema estadunidense de escuelas católicas (4 de enero); San Juan Neumann, obispo de Philadelphia (5 de enero); San André Besette, sacerdote canadiense y trabajador de milagros (6 de enero); San Antonio de Egipto, monje y Padre del Desierto (17 de enero); Santa Inés de Roma, virgen y mártir (21 de enero); San Pablo el Apóstol (25 de enero); Santo Tomás Aquino, doctor de la Iglesia (28 de enero); San Juan Bosco, sacerdote y educador (31 de enero).

Además, el mes actual ilumina otras ocasiones notables que merecen nuestra mayor atención.

Semana de oración por la unidad cristiana: 18-25 de enero, 2022

Establecida en el 1908, la “Semana de oración por la unidad cristiana” ha sido apartado para católicos y otros cristianos de por el mundo para participar en una octava de oración para la unidad cristiana visible. Por observar esta semana anualmente, los cristianos se avancen hacia el complimiento de la oración de Jesús en la Última Cena “que sean uno” (Juan 17:21).

Los papas del siglo 19 animaron a los católicos a orar por la unidad cristiana. El papa Leo XIII, de manera particular, esperaba establecer esta práctica como una parte duradera de la vida de oración de la Iglesia Católica. El papa san Pio X y el papa Benedicto XV promovieron la oración por la unidad cristiana de por la Iglesia Católica universal.

Como esfuerzo anual para fomentar el ecumenismo, la “Semana de oración por la unidad cristiana” es una invitación a todos los cristianos a unirse en la oración por el prójimo mientras intentan seguir al Señor Jesús durante la semana del 18 al 25 de enero. Hoy en día, es un proyecto colaborativo del concilio pontifical del Vaticano por la unidad cristiana y el concilio mundial de iglesias. El tema de este año fue escogido por el concilio de iglesias del Medio Este: “Hemos visto la estrella en el Este y venimos a adorarlo” (Mateo 22).

ORACIÓN POR LA UNIDAD CRISTIANA

(Instituto ecuménico e interreligioso Graymoor: un ministerio de los freiles franciscanos de la piedad)

“Dios de cada nación, creador de cada vida humana, el Señor Jesucristo, la Palabra de Dios, se ha manifestado en la historia humana por hacerse uno de nosotros y nacer entre nosotros. Nacido en un pesebre, nacido en la pobreza, Él es nuestro Rey y Señor. Los Reyes Magos atestiguaron a la Luz de la esperanza que llegó al mundo mientras seguían la estrella fielmente, de tierras lejanas en el Este, hasta llegar a Belén de Judea.

La solidaridad de Dios con la humanidad creada en este regalo de la Epifanía nos insta a una vida de solidaridad con los pobres, los refugiados, los más débiles y rechazados. Todos somos seres humanos que merecen la redención y preparados por ese amor redentor a la gloria de tu Reino. Ayúdanos, oh Señor bondadoso, a hacer esto en la unidad y la paz.

Al guardar un lugar especial en nuestros corazones, nosotros que llevamos el nombre de cristiano, desde los días de la Iglesia en Antioquia, por las comunidades cristianas antiguas en la tierra que nosotros llamamos santa, recuérdanos seguidamente a responder a nuestras promesas bautismales a Ti, quien dijo a través de tu Espíritu en el Río Jordán, ‘Esto es mi Hijo, mi querido, quien me complace’” (Mateo 2:2).

Marcha anual por la vida: 20-21 de enero, 2022

Como respuesta a la decisión trágica de la Corte Suprema en “Roe v. Wade” en el 1973 que legalizó el aborto en el país, crearon un rally en Washington, D.C., el 22 de enero, 1974, para manifestar oposición a la decisión de la Corte con la esperanza de que estuviese retrocedida y para enfocar la atención del país en la maldad del aborto. La activista, abogada y católica convertida Nellie Gray estableció este primer rally y, con el apoyo de organizaciones religiosas católicas entre otras de por los Estados Unidos, la convirtió en una “marcha” anual en la capital del país, asistida por muchos miles de defensores de por todo el país.

Cada año en la víspera de la marcha, se celebra una Misa en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington, uniendo a una congregación enorme con los obispos, clérigo, religiosos y fieles católicos de sus diócesis, incluso a la Diócesis de Trenton. Se transmite la Misa de la basílica por televisión cada año. Se celebra otras Misas de por Washington y Arlington, Virginia, la mañana siguiente antes de la marcha al Washington Mall. Regularmente ha participado un grupo grande representando las escuelas, parroquias y organizaciones de la Diócesis de Trenton.

La pandemia del COVID junto a la protesta del 6 de enero en el capitolio estadunidense creó preocupaciones de seguridad en el 2021 que resultaron en que la marcha mayormente se convirtiera en un evento virtual. Este año, la marcha vuelve a ser “en persona”. Para quienes no pueden asistir a la marcha, se compartirá las actividades en redes televisas católicas. Muchas parroquias en la Diócesis de Trenton celebran Misas en la mañana antes de que su grupo salga rumbo a Washington para la marcha y para quienes no pueden ir.

La Santa Sede ha otorgado una indulgencia plenaria, descrito en otros lugares en nuestros sitios web diocesanos, para quienes físicamente participan en la marcha y parra quienes no pueden por alguna razón legítima.

Día de Oración por la Protección Legal de los Niños No-Nacidos: 22 de enero, 2022

La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos nos recuerda que los más de 60 millones de abortos llevados a cabo desde la decisión del 1973 de ‘Roe v. Wade’ y la legislación subsecuente proabortista promulgada en muchos estados reflejan con una magnitud angustiosa lo que Papa Francisco llama una “cultura descartable”. Sin embargo, confiamos fuertemente en la providencia de Dios. Las Escrituras nos recuerdan vez tras vez que debemos buscar el apoyo del Señor, y como personas de fe, creemos que se las escucha nuestras oraciones.

La misal romana que usamos en nuestra Iglesia designa al 22 de enero como un día particular de oración y penitencia, conocido como el “Día de Oración por la Protección Legal de los Niños No-Nacidos”. En la misal en inglés, dice que, en todas las diócesis de los Estados Unidos, se debe observar al 22 de enero (o el 23 cuando el 22 coincide con domingo) como un día particular de la oración por la plena restauración de la garantía al derecho de la vida y de penitencia por violar la dignidad de la persona humana a través de actos abortistas (General Instruction of the Roman Missal, no. 373).

Los católicos están instados a observar este día por prácticas penitenciales de oración, ayuno y limosna de manera apropiada. Este año el 22 de enero coincide con sábado, así que yo urjo a todas las parroquias de la Diócesis de Trenton a observar este “Día de la Oración” en la Misa y otras oraciones públicas en nuestras iglesias.

Recordemos las palabras del papa san Juan Pablo II en su encíclica “El Evangelio de la Vida” del 25 de marzo, 1995:

“… es urgente una gran oración por la vida, que abarque al mundo entero. Que, desde cada comunidad cristiana, desde cada grupo o asociación, desde cada familia y desde el corazón de cada creyente” (Evangelium Vitae, núm. 100).

Tal como solía hacer en sus mensajes, el papa san Juan Pablo II concluyó esta encíclica pidiendo la intercesión de María, la Santa Madre de Dios. Oremos juntos:

Oh María, aurora del mundo nuevo, Madre de los vivientes, a Ti confiamos la causa de la vida:
mira, Madre, el número inmenso de niños a quienes se impide nacer, de pobres a quienes se hace difícil vivir, de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana, de ancianos y enfermos muertos a causa de la indiferencia o de una presunta piedad.

Haz que quienes creen en tu Hijo sepan anunciar con firmeza y amor a los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.

Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo, la alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia y la valentía de testimoniarlo con solícita constancia, para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad, la civilización de la verdad y del amor, para alabanza y gloria de Dios Creador y amante de la vida. Amén.

Domingo de la Palabra de Dios (Tercer Domingo del Tiempo Ordinario): 23 de enero, 2022:

El 30 de septiembre, 2019, la Fiesta de San Gerónimo, el traductor de los textos de la Biblia de griego y hebreo al latín en el cuarto siglo, el papa Francisco publicó una carta apostólica, Aperuit illis (“Él las abrió”) en el 1600 aniversario de la muerte del san Gerónimo en la cual estableció el Tercer Domingo del Tiempo Ordinario como el “Domingo de la Palabra de Dios”.

Recordando la importancia del redescubrimiento de las Sagradas Escrituras para la vida de la Iglesia en el Segundo Concilio Vaticano, el papa Francisco instituyó este domingo especial para “devotarnos a la celebración, el estudio y la prédica de la Palabra de Dios”. Sugirió que las parroquias de por el mundo se enfocaran en la solemnidad de la misma Biblia “para enfocar la atención de la asamblea en el valor normativo de la Palabra de Dios” a través de entronarla de manera visible en las iglesias parroquiales, este año en domingo, el 23 de enero, 2022.

El Santo Padre instó a los párrocos y sacerdotes a usar sus homilías para demostrar “la importancia de aprender cómo leer, apreciar y orar con las Santas Escrituras diariamente”. De esta manera, explicó, los fieles “se reconocerán a ellos mismos en sus palabras” y ver la Biblia como “el libro del Pueblo de Dios quien, al escucharla se trasladará de dispersión y división hacia la unidad”. A través de los empujes del Espíritu Santo inspirándonos en el texto sagrado y a través de la dirección de homilías eficaces sobre él, los fieles estarán “alimentados por ella, para poder reconocer y vivir plenamente nuestra relación con Dios y con nuestros hermanos y hermanas”. La vida de oración entera de la Iglesia y la celebración de los Sacramentos, especialmente la Santa Eucaristía, tendrán mayor sentido, informados e influidos tal como tienen que ser por la Palabra de Dios.

Semana de Escuelas Católicas: 30 de enero al 5 de febrero, 2022

La “Semana de Escuelas Católicas” es la celebración anual de la educación católica en los Estados Unidos. La Asociación Nacional Educacional Católica (NCEA por sus siglas en inglés) nota que la razón de la semana es ayudar a las escuelas católicas a conectar con los estudiantes, padres y madres de familias, feligreses, educadores, exalumnos, bienhechores y otros miembros de la comunidad en las diócesis de por el país. Aquí en la Diócesis de Trenton, frecuentemente expresamos nuestra convicción de que “Las escuelas católicas lo tienen todo”: una experiencia de primera clase sin igual, impartida por administradores, maestras y personal dedicados profesionales, en un ambiente basado en la fe y “verdaderamente católico”. Las escuelas católicas no serían posibles sin los sacrificios fuertes por parte de los padres y madres de familia que apoyan nuestras escuelas católicas.

Establecida en el 1974 por la NCEA, la Semana de Escuelas Católicas se lleva a cabo cada año desde el último domingo de enero de por la semana siguiente. El tema de este año es “Las escuelas católicas: Fe. Excelencia. Servicio”. Promover las escuelas católicas del país durante esta semana es una manera de que las diócesis de la Iglesia en nuestro país pueden demostrar las contribuciones que la educación católica hace en la Iglesia, la plena sociedad y las comunidades donde nuestras escuelas católicas sean una parte vital.