WASHINGTON (CNS) -- Los obispos de Estados Unidos reconsagraron el país a María mientras la nación continúa luchando en medio de la pandemia por el coronavirus.

Los obispos en Canadá también utilizaron el 1 de mayo para volver a dedicar su país a la Santísima Madre.

El arzobispo José H. Gómez de Los Ángeles, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, fue quien presidió la "Renovación de la Consagración de los Estados Unidos de América a la Sagrada Virgen María" el 1 de mayo. La ceremonia de 37 minutos que tomó lugar en la Catedral Nuestra Señora de los Ángeles en Los Ángeles, California, se transmitió en vivo por Facebook, YouTube y los sitios web de la Arquidiócesis de Los Ángeles y la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos.

Alternando entre inglés y español, el arzobispo Gómez dijo: "En este momento difícil recurrimos a la Santísima Virgen María, madre de la iglesia, para que interceda ante su hijo por todos los afectados por la pandemia . . . Imploramos por su maternal cuidado sobre sus hijos".

El arzobispo Gómez hizo notar la historia de María en Estados Unidos. "Los primeros misioneros llegaron a este país bajo el manto de Nuestra Señora de Guadalupe. Más tarde, los obispos la consagraron como patrona de los Estados Unidos de América", manifestó. "La Virgen María ha acompañado a esta gran nación desde nuestros comienzos", agregó el arzobispo. "Ahora en este momento difícil, renovamos nuestra consagración a ella".

Estados Unidos ha sido golpeado con más fuerza que cualquier otra nación en muertes relacionadas al COVID-19, con un total de 62,547 víctimas hasta el 30 de abril y con aproximadamente 2,000 decesos por día. Aunque los funcionarios de salud federales y estatales han abogado por medidas estrictas para "aplanar la curva" de infecciones y muertes, ninguno ha dicho que las muertes aún hayan alcanzado su punto máximo. Algunos estadounidenses se han quejado en voz alta sobre el lento ritmo de "reapertura" de los estados para viajar y comercializar, mientras que los funcionarios de salud temen una segunda ola de infecciones.

"María fue la primera persona en consagrarse a Jesús, la primera en ofrecer todo su corazón para hacer su voluntad, para establecer su hermoso plan de redención", dijo el arzobispo Gómez. "Le pedimos a Dios que nos dé la misma fe, el mismo valor . . . la fuerza para seguir a Jesús, para buscar su santidad y su reino".

La ceremonia contó con himnos marianos que incluyeron "Regina Coeli", "Salve Regina" y un arreglo contemporáneo en inglés-latino del Magníficat. También presentó la recitación de dos décadas del rosario: el quinto misterio doloroso, la crucifixión y la muerte de Jesús, seguido por el quinto misterio glorioso, la coronación de María como reina del cielo.

Al concluir, el arzobispo Gómez dijo: "Nuestro Santo Padre, el papa Francisco, nos está animando a redescubrir la belleza de rezar el rosario en casa en el mes de mayo. Todavía estamos en cuarentena en nuestros hogares". Además señaló que "uno de los muchos santos en Los Ángeles fue el venerable (padre) Patrick Peyton, quien inspiro el" rosario familiar" y la frase "La familia que reza unida permanece unida".

"Tal vez podamos dedicarnos", dijo el arzobispo Gómez, "a encontrar tiempo para unirnos en familia y rezar el rosario en nuestros hogares".

Una liturgia de consagración similar tuvo lugar en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington el 1 de mayo. La misma fue dirigida por el arzobispo Wilton D. Gregory de Washington, quien rezó: "En este momento de pandemia, venimos a ti, nuestro signo seguro de esperanza y consuelo. Hoy renovamos el acto de consagración y encomienda realizado por quienes nos han precedido".

En la Diócesis de Trenton, el obispo David M. O'Connell, C.M., participó en una ceremonia en español con el padre Jorge Bedoya, vicario parroquial de la Parroquia Santa Joana de Arc, Marlton. El servicio se llevó a cabo en la Parroquia María, Madre de la Iglesia en Bordentown. En la reflexión, el padre Bedoya relató los últimos momentos del Señor Jesús en la Cruz cuando entregó a su Madre a la Iglesia y la Iglesia a María. "Fue el último deseo del Señor" y su último regalo al mundo antes de morir.

Debido a las órdenes locales y federales de distanciamiento social y autoaislamiento en un esfuerzo por detener la propagación del COVID-19, la liturgia de rededicación en la basílica no estaba abierta al público, pero se transmitió en vivo en las plataformas de redes sociales. Esta consagración reafirma las anteriores realizadas por los obispos de Estados Unidos a María. En 1792, el primer obispo de Estados Unidos, el obispo John Carroll, consagró la nación a María bajo el título de Inmaculada Concepción y, en 1846, los obispos eligieron por unanimidad a María bajo ese título como patrona de la nación.

En 1959, el cardenal Patrick O’Boyle de Washington, consagró nuevamente Estados Unidos al Inmaculado Corazón de María. Este fue el año en que se completó la construcción del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington. El santuario nacional fue elevado a basílica menor por San Juan Pablo II el 12 de octubre de 1990. Esto fue renovado por los obispos de Estados Unidos el 11 de noviembre de 2006.

El arzobispo Gregory rezó por la "intercesión de María en las necesidades de nuestro país, para que todo deseo de bien pueda ser bendecido y fortalecido, que la fe pueda ser revivida y alimentada, la esperanza sostenida e iluminada y la caridad despertada y animada".