El arzobispo Allen H. Vigneron de Detroit, vice presidente de la Conferencia de Obispo de los Estados Unidos, el arzobispo José H. Gómez, presidente de la USCCB, y el monseñor J. Brian Bransfield, quien ha servido como secretario general de la USCCB, conversan el 16 de noviembre en el estudio de la sede de la USCCB en Washington, D.C. Desde el estudio, coordinan la asamblea otoñal anual de obispos. Foto CNS/Screen Grab
El arzobispo Allen H. Vigneron de Detroit, vice presidente de la Conferencia de Obispo de los Estados Unidos, el arzobispo José H. Gómez, presidente de la USCCB, y el monseñor J. Brian Bransfield, quien ha servido como secretario general de la USCCB, conversan el 16 de noviembre en el estudio de la sede de la USCCB en Washington, D.C. Desde el estudio, coordinan la asamblea otoñal anual de obispos. Foto CNS/Screen Grab

WASHINGTON – Aunque el plan estratégico de los obispos de los Estados Unidos fuera adoptado hace un año, se iba a llevar a cabo a partir del enero del 2021.

Ese plazo de tiempo brindó a los obispos una ventana para responder o incluir temas que se hayan surgido desde el noviembre pasado: la pandemia del coronavirus y la desigualdad racial.

Se propusieron apéndices al plan el 16 de noviembre, el primer día de la reunión otoñal llevada a cabo totalmente virtual para la Conferencia de Obispo Católicos de los Estados Unidos (USCCB por sus cifras en inglés).

Por primera vez, el comité de prioridades y planeamiento de la USCCB creó otro borrador para una nueva prioridad estratégica en el plan. Entonces, según un reporte del comité a la plena USCCB tuvo que “volver al plan ya entregado, enviar nuevos planes a los comités, subcomités y departamentos para que hicieran ‘ajustes’ para acomodar la pandemia y sus consecuencias”.

“Cualquier plan que no contuviera la pandemia no reflejaría las preocupaciones de los obispos ni el ambiente esperado de planificaciones futuras. Entonces no se debería, ni aceptaría un plan sin eso”, dijo el reporte.

Entonces la recuperación de la pandemia se convierte ahora en prioridad, con tres áreas de énfasis. La prioridad es “promover la sanación de las heridas personales, espirituales y societales del COVID-19 a través del amor sacrificial de Jesucristo, el Médico Divino”, dice el lenguaje propuesto.

Las tres áreas de énfasis son:

  • “Facilitar esfuerzos de diócesis y parroquias de recuperar del impacto destructor del COVID-19 de cuerpo, mente y alma especialmente entre los pobres”.
  • “Identificar nuevas medidas y apoyar esfuerzos para poder ministrar en medio de la próxima pandemia posible o amenaza ajena”.
  • Invitar a los fieles a compartir en el triunfo de la Santa Cruz sobre todas las fuerzas destructivas a través del encuentro con el Señor Jesús en la santa Misa y de la renovación a través del poder sanador del Cuerpo y Sangre de Cristo”.

El homicidio de George Floyd el 25 de mayo en Minneapolis añade la necesidad de revisar el plan aun más, dijo el reporte.

“Este evento trágico y la respuesta pública en sus secuelas dejaron una impresión indeleble en los corazones y mentes de los ciudadanos estadounidenses y el mundo. El tratamiento horriblemente cruel de este hombre, resultando en su muerte, escandalizó la consciencia de la Iglesia, sus pastores, los fieles católicos y toda la humanidad”, añadió.

Bajo la prioridad de “Vida y dignidad del ser humano: servir al bien común como levadura en una sociedad libre”, un énfasis revisada ahora dice, “Luchar por sanar el azote del racismo y tolerancia religiosa”.

“A pesar de comenzar el proceso borrador tres meses tarde”, ambos comités, de planeación y ejecutivo de la USCCB, aprobaron los apéndices propuestos en septiembre según el arzobispo Timothy P. Broglio de la Arquidiócesis para los Servicios Militares, quien dirige el comité de prioridades y planeamiento.

El plan estratégico lleva el tema “Creados nuevamente a través del Cuerpo y Sangre de Cristo, Fuente de nuestra Sanación y Esperanza”, con las palabras “Creados nuevamente” resaltan porque están escritas más grande en el logo.

El tema “reconoce la importancia de los desafíos frente a la conferencia e Iglesia”, dijo el arzobispo Broglio. “La Iglesia seguirá sus esfuerzos en restaurar la esperanza” a pesar de “las desilusiones que traen los escándalos del abuso sexual del 2018”, añadió.

El arzobispo dijo que el tema debe recordar a los católicos “del poder de la mera fuente y cima de nuestra fe, el cuerpo y sangre de Cristo, la esperanza del mundo”.