Obispo O’Connell invita a todos los católicos en la Diócesis de Trenton orar el Rosario cada día entre ahora y el 7 de octubre por las intenciones y necesidades de nuestro país hoy en día.
Obispo O’Connell invita a todos los católicos en la Diócesis de Trenton orar el Rosario cada día entre ahora y el 7 de octubre por las intenciones y necesidades de nuestro país hoy en día.

Hace siglos los católicos se han dirigido a la Santa Virgen María para pedirle su intercesión en momentos de necesidad a través de orar el Rosario. De antes del siglo 12, esta gran oración utiliza una repetición contemplativa de oraciones que invocan la intercesión de la Santa Virgen María a través de considerar con ella los misterios de la vida de su Hijo Divino, Jesús. Por la historia, el Rosario ha sido una oración poderosa, eficaz y calmante que verdaderamente ha impactado corazones y vidas de por los siglos de uso.

El venerado arzobispo Fulton Sheen una vez dijo que el Rosario es “el libro de los ciegos, donde las almas ven y realizan el mayor drama de amor que el mundo ha conocido jamás; es el libro de los sencillos, que los inicia en misterios y conocimientos más satisfactorios que la educación de otros hombres; es el libro de los ancianos, cuyos ojos se cierran a las sombras de este mundo y se abren a la sustancia del siguiente. El poder del rosario es indescriptible”.

Como Obispo de la Diócesis de Trenton, invito a todos los católicos de la Diócesis considerar a ver esta devoción poderosa parte de su vida diaria de oración. Por favor, conmigo recemos el Rosario de Nuestra Señora cada día entre ahora y el 7 de octubre, la Fiesta de Nuestra Señora del Rosario, por las intenciones y necesidades de nuestro país hoy en día, especialmente:

  • Por un respeto verdadero por la vida en todas sus etapas desde la concepción hasta la muerte natural;
  • Por la fortitud de la vida familiar;
  • Por el fin a la pandemia del COVID-19 y por todos los afectados por ella;
  • Por una resolución duradera de las tensiones e injusticias raciales que han afligido nuestro país desde hace demasiado tiempo;
  • Por un fin a la violencia y muerte en nuestras ciudades, especialmente entre los jóvenes;
  • Por las víctimas del abuso sexual y el tráfico humano;
  • Por los pobres, desempleados y quienes afrontan dificultad económica, y
  • Por las tantas otras intenciones y necesidades que afrontamos en nuestro país y mundo.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

El reverendísimo David M. O’Connell, C.M.

Obispo de Trenton