Felipe Garrido sirve como padrino para una catecúmena de la Parroquia Santa María, Barnegat, durante el Rito de Elección.
Foto pescadora | Craig Pittelli
Felipe Garrido sirve como padrino para una catecúmena de la Parroquia Santa María, Barnegat, durante el Rito de Elección. Foto pescadora | Craig Pittelli
Cada año en el primer domingo de la Cuaresma, los obispos católicos por el mundo celebran el Rito de Elección en su diócesis y arquidiócesis. Como el obispo de la Diócesis de Trenton, yo tuve el privilegio de celebrarlo domingo, el 1 de marzo, en la Co-Catedral San Roberto Belarmino en Freehold.

Aunque muchos católicos que están iniciados y educados en la fe y religión católica cuando sean niños y no conozcan de manera personal este “Rito”, el “Rito de Elección” es una parte clave del proceso de iniciación para las personas que esperan ser miembros completos de la Iglesia Católica – llamados catecúmenos – después de un periodo de preparación educacional y formación espiritual.

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A través de las parroquias en las cuales han recibido el entrenamiento y a las cuales pertenecerán después de su Bautismo, los catecúmenos se reúnen con el clero parroquial y las personas encargadas con su instrucción, además que sus padrinos y familias en la Catedral, la Co-Catedral u otra Iglesia designada en la presencia del obispo para pedir el Bautismo en la Vigilia Pascual. El Rito de Elección es la expresión litúrgica de la Iglesia Católica, con el obispo, para aceptar y elegir (elección) a estos catecúmenos para el Bautismo y la plena iniciación en la Iglesia. Después de la Liturgia de la Palabra, y otros testimonios de apoyo proclamados por líderes parroquiales, se escribe los nombres de los catecúmenos en un libro especial reservado para esta razón en cada parroquia. Entonces, el obispo los declara como los “elegidos”, preparándose para recibir los Sacramentos de Iniciación en la próxima Pascua.

166 catecúmenos y sus padrinos y madrinas participaron en el Rito de Elección este año en la Co-Catedral en la tarde de un domingo hermoso. Escucharon las mismas Escrituras para el Primer Domingo de la Cuaresma que los fieles bautizados oyeron en la Misa por toda la Diócesis. En mi homilía, yo recordé a esta congregación especial que están optando por la Iglesia Católica y por todo que ella enseña y cree. Ellos esperan pertenecerse a la comunidad de la fe católica que provee dirección moral clara y consistente para la vida entera mientras los ofrece la manera de apoyar su opción a través de la oración y liturgia que los distinguen y los identifican como cristianos católicos.

“La nuestra no es ‘bueno-un poco sí’ tipo de religión en que se puede decidir lo que quiere creer. No trata de una fe de  ‘optar y escoger’. No, la membrecía en la Iglesia Católica es ‘todo el paquete’. Nadie presume que serán académicos teológicos en esta etapa de sus vidas. Pero la comunidad en que se están iniciando sí presume que serán testigos fieles al Señor Jesucristo y su Evangelio a través de sus enseñanzas, la liturgia y las prácticas de la Iglesia Católica”.

“Ya han escogido. El Rito de Elección ahora mismo es el momento para que yo los elija y acepto a ustedes, como su obispo, para recibir los Sacramentos de Iniciación y para la vida católica que han escogido vivir. La Iglesia Católica ha sido golpeada y maltratada en los años recientes, semejante al cuerpo de Cristo aquí en este Crucifijo. Pero su sufrimiento y muerte trajeron su Resurrección tal cómo harán para ustedes quienes recibirá el verdadero Cuerpo de Cristo a través de su fe católica y, como resultado de su fe católica se harán el Cuerpo de Cristo en tiempo, en este mundo”.

Desde mi punto de vista como el obispo, uno de los sucesores de los Apóstoles, el Rito de Elección sigue la misión apostólica para los catecúmenos de nuestra Diócesis de ser “llamados” por el Señor Jesús para seguirlo en vivir vidas de fe y servicio generoso. Se convierten en sus discípulos misioneros. Es una de las celebraciones del año eclesial más importantes, más conmovedores, más esperanzadores, más hermosas para nuestra Diócesis. No puedo adecuadamente describir lo que siento mirar a todos los catecúmenos, sus padrinos y madrinas y sus familias y sus catequistas y ver crecer a la Iglesia Católica en la gracia de Dios. Juntos, la Iglesia promete orar por y apoyar a los “elegidos” mientras todos caminemos por el camino de la fe por el resto de nuestras vidas… juntos. ¡Amén!