En la Fiesta de Nuestra Señora de Fátima, el obispo David M. O’Connell, C.M., hizo paralelas entre el llamado de la Santa Madre por la oración hace 100 años y la misma necesidad por ellas hoy en día en este mundo afligido por la pandemia del coronavirus.

“Entre el 13 de mayo y el 13 de octubre del 1917, tres niños pastores recibieron apariciones de Nuestra Señora cerca de tima. María pidió a los niños urgir a la Iglesia orar por un mundo cautivado por la guerra. Hoy en día, el mundo está metida en otro tipo de guerra, contra un enemigo invisible pero muy hostil y mortal”, predicó el obispo O’Connell durante una Misa especial de acción de gracias y apoyo por todos los trabajadores en el área de la salud, los que responden primeros a las urgencias y quienes están primeramente en la lucha de batallar el COVID-19.

“La Iglesia, en esta Fiesta de Nuestra Señora de Fátima, se mueve para pedir la intercesión de Ella por las personas que han cuidado a los afligidos por el COVID-19: aquellos en la lucha de salud, su personal y los voluntarios; aquellos que proveen los tantos servicios en nuestras instituciones del cuidado de salud; aquellos que proveen la comida; aquellos que proveen los servicios esenciales; aquellos que son los primeros de llegar para ayudar y el personal de emergencias”, dijo.

La Misa, transmitida virtualmente desde la Iglesia San José, parte de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, Keyport, fue concelebrada por el padre René Pulgarín, el párroco parroquial. Aunque la Misa fuera celebrada sin ninguna congregación, las fotos de los feligreses ambientaron las bancas mientras el obispo O’Connell predicó la homilía, la cual se puede ver en Youtube.com/TrentonDiocese.

“Hoy, la Fiesta de Nuestra Señora de Fátima nos inspira orar por aquellos que pasan cada día, cada hora cuidando a los enfermos, trabajando para terminar con el coronavirus. Nuestra Madre nos invita a rezar el Rosario”, dijo.

Nota: Durante esta crisis del COVID-19 y hasta mayor aviso, solo se puede distribuir la Santa Comunión a los fieles como Viaticum por los moribundos en la Diócesis de Trenton.