Dedicaron esta ventana pintada en el edificio municipal memorial de Carlstadt en New Jersey el 11 de septiembre de 2017 para honrar a las víctimas de los ataques terroristas del 9/11 en que casi 3,000 personas murieron en el 2001. (Foto CNS/Octavio Duran)
Dedicaron esta ventana pintada en el edificio municipal memorial de Carlstadt en New Jersey el 11 de septiembre de 2017 para honrar a las víctimas de los ataques terroristas del 9/11 en que casi 3,000 personas murieron en el 2001. (Foto CNS/Octavio Duran)
Al recordar, con un silencio profundo, a todos que murieron en los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York, Washington, D.C., y Shanksville, Pennsylvania, a aquellos que dieron la vida por intentar salvarlos, y sus familias, compañeros de trabajo y amigos queridos, juntos, oremos la oración que el papa Benedicto XVI rezó durante su visita a Zona Cero en Nueva York el 20 de abril de 2008:

 

¡Oh Dios de amor, compasión y salvación!

Míranos, gente de diferentes creencias y tradiciones,

reunidos hoy en este lugar,

escenario de violencia y dolor increíbles.

Te pedimos que por tu bondad

concedas la luz y la paz eternas a todos los que murieron aquí 

a los que heroicamente acudieron los primeros,

nuestros bomberos, policías, servicios de emergencia y las autoridades del puerto,

y a todos los hombres y mujeres inocentes que fueron víctimas de esta tragedia

simplemente porque vinieron aquí para cumplir con su deber el 11 de septiembre de 2001.

Te pedimos que tengas compasión y alivies las penas de aquellos que,

por estar presentes aquí ese día,

hoy están heridos o enfermos.

Alivia también el dolor de las familias que todavía sufren y

de todos los que han perdido a sus seres queridos en esta tragedia.

Dales fortaleza para seguir viviendo con valentía y esperanza.

También tenemos presentes a cuantos murieron,

resultaron heridos o sufrieron pérdidas ese mismo día en el Pentágono y en Shanskville, Pennsylvania.

Nuestros corazones se unen a los suyos,

mientras nuestras oraciones abrazan su dolor y sufrimiento.

Dios de la paz,

concede tu paz a nuestro violento mundo:

paz en los corazones de todos los hombres y mujeres

y paz entre las naciones de la tierra.

Lleva por tu senda del amor

a aquellos cuyas mentes y corazones están nublados por el odio.

Dios de comprensión,

abrumados por la magnitud de esta tragedia,

buscamos tu luz y tu guía

cuando nos enfrentamos con hechos tan terribles como éste.

Haz que aquellos cuyas vidas fueron salvadas

vivan de manera que las vidas perdidas aquí no lo hayan sido en vano.

Confórtanos y consuélanos,

fortalécenos en la esperanza,

y danos la sabiduría y el coraje

para trabajar incansablemente por un mundo

en el que la verdadera paz y el amor reinen entre las naciones

y en los corazones de todos.

Amén.