El obispo David M. O’Connell, C.M., se sienta a su computadora mientras participa en el primer día de la asamblea otoñal anual de los obispo estadounidenses el 16 de noviembre. Foto de cortesía
El obispo David M. O’Connell, C.M., se sienta a su computadora mientras participa en el primer día de la asamblea otoñal anual de los obispo estadounidenses el 16 de noviembre. Foto de cortesía

Nota editorial: El obispo David M. O’Connell, C.M., participa en la asamblea anual otoñal de la Conferencia de Obispo Católicos de los Estados Unidos. Limitada por restricciones del COVID-19, la reunión del 16-17 de noviembre está usando un formato virtual.

 

Reporte del obispo David M. O’Connell, C.M.

Aunque la Conferencia de Obispos de los EE. UU. (USCCB por sus cifras en inglés) llevara a cabo un webinar antemano para enseñarnos como participar en la reunión virtual del 16-17 de obispos del país, yo no me sentía mucha confianza. Después de terminar el “día uno”, me siento contento al ver lo fácil y bien todo ha estado todo. Los únicos problemitas tenían que ver con las conexiones virtuales en algunos momentos.

La asamblea comenzó a la 1 de la tarde con oración y unos comentarios breves por el presidente de la conferencia, el arzobispo José Gómez de Los Ángeles. La primera hora fue una sesión ejecutiva enfocada en el reporte reciente del Santo Sede sobre el anterior-cardenal Theodore McCarrick (1930-2017). También consideramos el reporte más tarde en el día.

Arrancamos la próxima sesión de la tarde con oración. Presentaron a los nuevos miembros de la USCCB por el arzobispo Gómez. Nombraron también a los obispos que se jubilaban y ofrecieron oraciones por los obispos que se habían fallecido durante este año. La plena asamblea de obispos aprobó la agenda y los minutos de la reunión pasada.

El secretario general de la USCCB entonces leyó una carta al Santo Sede de parte de la conferencia episcopal seguido por un discurso del nuncio apostólico, el arzobispo Christophe Pierre. Este año él celebra aniversarios de 25 y 50 años de ordenaciones como obispo y sacerdote respectivamente. El nuncio habló de la encíclica reciente del papa, “Fratelli Tutti”. Presentó sus comentarios desde la perspectiva del contenido y lenguaje de la encíclica notando que nos afronta el desafío de “sanar al mundo”. La historia del Buen Samaritano es el corazón de “Fratelli Tutti” y el corazón de la enseñanza de Jesús, ofreciendo la sanación a un mundo que sufre. Comentó sobre el beato padre Michael J. McGivney, fundador de los Caballeros de Colón, como ejemplo. Los obispos tenemos que liderar a través de nuestro ejemplo. El amor es la medida de la estatura espiritual, reconociendo el valor de cada persona. Tenemos que confrontar un sistema quebrado de inmigración, racismo y aborto como obstáculos al amor y fraternidad social.

Al acercarse a cumplir 75 años, probablemente fue el ultimo discurso del arzobispo Pierre a la USCCB.

Entonces, el arzobispo Gómez presentó su discurso presidencial. Pidió perdón a todas las víctimas del abuso sexual por los clérigos después de ver el reporte del Santo Sede sobre Theodore McCarrick. Reafirmó el compromiso de la USCCB de confrontar y eliminar el abuso. También enfatizó el ejemplo que tenemos en el beato padre Michael J. McGivney como modelo de sacerdote quien ministraba en un tiempo de incertidumbre moral y pandemia, semejante a este tiempo nuestro. El arzobispo Gómez expresó su preocupación por las personas de la sociedad que se desesperan. Los obispos estamos llamados a ser buenos administradores, pero también buenos pastores, ordenados para invitar a personas a compartir en la santidad de Dios. La evangelización es nuestra misión central. Con tantos desafíos ante nosotros, especialmente el desacuerdo social y la pandemia, necesitamos la Iglesia ahora más que nunca.

Luego anunciaron los resultados de las elecciones para el liderazgo de la USCCB. Escuchamos reportes de parte de la señora Deborah Amato, directora del concilio consejero nacional, sobre la respuesta de la USCCB a la pandemia y racismo y también de la señora Suzanne Healy, directora del concilio investigativo nacional, urgiendo a los obispos nunca rendirse en los esfuerzos de afrontar y prevenir el abuso sexual de menores y adultos vulnerables con el apoyo y participación de los laicos. Ambos reportes fueron grabados antes de la publicación del reporte del Santo Sede sobre Theodore McCarrick, pero me fue evidente de que ambos concilios anticipaban ese reporte.

Entonces, el arzobispo Gómez abrió una discusión pública sobre el reporte de McCarrick. Varios obispos compartieron comentarios, cuestionando algunos de los detalles sórdidos de la publicación y urgiendo medidas concretas para prevenir alguien como McCarrick, de carácter e historia, sirva como obispo en el futuro. Los obispos enfatizaron la importancia de que la Iglesia cambie el sistema de investigar y escoger candidatos para el episcopado y solicitar mayor participación de los laicos. Se debe caracterizar el liderazgo por una contabilidad auténtica. Los pasos que la Iglesia ha tomado desde las revelaciones sobre McCarrick desde el 2017 fueron primeros pasos.

El día concluyó con una votación sobre aprobación del plan estratégico de los próximos tres años, una reautorización del comité sobre el racismo y también aprobación del presupuesto de la USCCB para el 2021. Compartirán los resultados el 17 de noviembre, martes.