El arzobispo Christophe Pierre, nuncio apostólico en Estados Unidos, habló con los obispos estadounidenses el 16 de noviembre sobre la importancia de escuchar a las personas en la Iglesia y estar abiertos a la obra del Espíritu Santo.

Él se dirigió a los obispos, en su asamblea general de otoño, el primer día de dos días de sesiones públicas, que tendrán lugar desde el 15 al 18 de noviembre en Baltimore, Maryland.

El arzobispo señaló que ha estado en el papel de nuncio apostólico durante cinco años y ha experimentado con los obispos estadounidenses los desafíos de la desafiliación religiosa, la crisis de abuso sexual, la creciente secularización, la polarización dentro de la nación y la iglesia, y, más recientemente, la pandemia mundial.

Rápidamente, él empezó a discutir un tema fresco en la mente de los obispos después de haberlo escuchado la noche anterior en la misa de apertura, un tema que continuarán discutiendo en preparación para el próximo sínodo mundial de obispos: la sinodalidad.

"Creo que la sinodalidad es una respuesta a los desafíos de nuestro tiempo y al enfrentamiento que amenaza con dividir a este país y que también tiene repercusiones en la iglesia", expresó el arzobispo Pierre.

"Parece que muchos desconocen que están inmersos en este enfrentamiento, replanteándose posiciones arraigadas en ciertas verdades pero que están aisladas en el mundo de las ideas y no aplicadas a la realidad de la experiencia de fe vivida del pueblo de Dios en sus situaciones concretas", acotó.

Para definir esta palabra que se repite a menudo en los círculos eclesiásticos de hoy, el nuncio explicó lo que la palabra no significa. Él dijo que la sinodalidad no es "una reunión sobre reuniones" y fue un paso más allá para decir en broma: "Si ese fuera el caso, ciertamente estaríamos en uno de los anillos inferiores del infierno en el 'Infierno' de Dante".

El arzobispo Pierre destacó que el término – y lo que la iglesia está haciendo en este momento en la fase de escucha en preparación para el sínodo de 2023 – va más allá del acto físico de escuchar a las personas para estar realmente cerca de ellas.

Para los obispos, indicó, este proceso debe comenzar en casa, escuchándose unos a otros. "La Iglesia necesita este acto de escuchar atentamente ahora más que nunca si quiere superar la polarización que enfrenta este país", dijo.

El acto de escuchar de los obispos también es un medio de predicar con el ejemplo para ayudar a los católicos estadounidenses a ser discípulos misioneros comprometidos en su propio acto de escuchar y discernimiento, que, según él, debería ser una "forma de vida" en las familias, parroquias, diócesis, y en la periferia.

Sin embargo, para que todo esto suceda, también tiene que haber una unidad general, porque "una iglesia dividida nunca llevará a la gente a donde debería estar", manifestó.

A lo largo de su discurso de media hora a los obispos, el nuncio continuó transmitiendo el mensaje de que se debe hacer más para llevar la iglesia a donde debería estar.

Por ejemplo, cuando mencionó que la iglesia "debería ser pro-vida sin reservas", enfatizó la necesidad de buscar las causas y factores que llevan a las mujeres a recurrir a los abortos y formas de llegar de manera práctica a madres necesitadas.

Del mismo modo, él dijo que la iglesia necesita abordar el racismo y que debe ir más allá, reconociendo "la realidad vivida" que muchos en la iglesia experimentan cada día.

Además, con respecto a la Eucaristía, dijo que las personas pueden tener ideas teológicas sobre la Eucaristía, que son importantes, pero "ninguna de estas ideas se compara con la realidad del misterio eucarístico, que necesita ser descubierto y redescubierto a través de la experiencia práctica de la iglesia, viviendo en comunión, particularmente en esta época de pandemia".

El nuncio, aludiendo a un tema que los obispos planeaban abordar en su discusión, de su declaración propuesta sobre la Eucaristía, dijo que muchos pueden "perderse el verdadero encuentro" de la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

También señaló que existe "la tentación de tratar la Eucaristía como algo para ofrecer a unos pocos privilegiados en lugar de buscar caminar con aquellos cuya teología o discipulado se está quedando corto, ayudándolos a comprender y apreciar el don de la Eucaristía, y ayudándoles a superar sus dificultades".

Mirando hacia atrás y hacia adelante, el arzobispo, quien fue nombrado nuncio de Estados Unidos en abril de 2016, reiteró que él y los obispos "habían estado en el camino juntos durante más de cinco años" y que caminarían hacia adelante, en unidad, "escuchando unos a otros y al Espíritu y caminando con nuestros hermanos y hermanas".

"Saldremos juntos de la crisis actual", expresó, "como la iglesia que Cristo nos ha llamado a ser".