Este mes, marcamos un hito en nuestra historia diocesana. Nuestro periódico, El Monitor, está terminando con su edición imprenta y presenta, en su lugar, una revista mensual.

Como obispo y ex oficio editor de El Monitor, tengo muy presente el gran significado histórico de este cambio. Por la primera vez en 65 años, la Diócesis de Trenton no tendrá ningún periódico. Aunque completamente apoyo y me anima este nuevo capítulo de El Monitor, estoy entre las personas que lo extrañarán verlo llegar a mi casa cada otra semana o disponible en las parroquias. Para las personas de cierta edad, poder pasar por las hojas de un periódico imprenta ofrece algo muy cómodo, conveniente y, si me atrevo decir, eficiente, mientras leemos los artículos que nos interesan.

El periódico ha tenido mucho valor por el contenido que conlleva – incluyendo noticias del Vaticano, la Conferencia Católica de Obispos de los Estados Unidos, y la Iglesia mundial. Pero para mí, el periódico El Monitor ha sido la manera más servicial y accesible para mantenerme al día con lo que está pasando en nuestras parroquias y escuelas. Pasar quince minutos en la sección local me dio una gran imagen de las noticias y asuntos aquí en la Diócesis de Trenton.

También, siempre he reconocido la calidad del reportaje y las fotos y la manera en que las personas han respondido al periódico durante estos años. Ni puedo contar las veces que feligreses  se me ha acercado, durante visitas a las parroquias, para decirme que habían leído mi mensaje más reciente en El Monitor, o que vieron las noticias sobre lugares a que yo había visitado o eventos en que había participado. Sin duda, nuestro periódico diocesano ha ayudado crear mayor unidad y conocimiento en nuestra Diócesis; una importancia que no se puede exagerar.

También se me han contactado varios hermanos obispos para compartir lo tanto que les gusta El Monitor y poder recibirlo en sus propias diócesis. El periódico ha recibido altas calificaciones de personas que ven bastantes medios católicos.

Aún, no se puede discutir que muchas personas más reciben sus noticias en línea, y no solamente los jóvenes adultos. Hasta yo, con la edad que tengo (casi igual de los 65 años de El Monitor), me mantengo informado a través de varios sitios digitales, incluyendo la página web de El Monitor, algo que veo casi cada día.

Estimo bastante los medios católicos – creo que proveen a nuestra gente con la verdad que encuentran en pocos otros lugares. Y como Obispo George W. Ahr, quien estableció El Monitor en el 1954, asumo seriamente la responsabilidad de mantener informado nuestro Pueblo con todo que necesita saber de su Iglesia y los asuntos del día.

Pero, al igual que Obispo Ahr, estoy leyendo los signos de los tiempos y como es apoyar el esfuerzo de conectar la información con las personas en donde se encuentran; de maneras que sean eficaces económicamente e impactantes. Yo creo que la transformación de El Monitor tenga el mismo espíritu que el editor fundador hace décadas.

Estoy muy orgulloso del trabajo de nuestro equipo Monitor y el periódico tan fino que han producido durante estos años. A la vez, estoy animado por la revista mensual. Yo sé que este nuevo esfuerzo reflejará la misma forma de misión y el profesionalismo periodista que hemos visto en el periódico, pero distinguido por mejores artículos e historias que alimentan a nuestro pueblo en su vida de fe cotidiana, y a través de un diseño e imágenes hermosas que el formato de revista solo aumentará.

Les doy gracias a todos nuestros suscritores comprometidos de El Monitor que siguen gozando del periódico, y les pido dar chance a la revista mensual. ¡Yo creo que estarán contentamente sorprendidos! Pero al igual de importante, yo pido a cada feligrés apoyar este nuevo formato de publicación diocesana a través de suscribirse a la revista y al sitio noticiero digital. Tenemos que unirnos mientras tomemos este próximo paso importante como una familia diocesana.