Desde el Concilio Vaticano II (1962-1965), varios términos han aparecido con creciente frecuencia en nuestro vocabulario católico, entre ellos “catequesis” y “evangelización/nueva evangelización”. Aunque en realidad no son nuevos en el léxico católico, su significado y aplicación dentro de la vida y experiencia católicas contemporáneas se han desarrollado y adquirido mayor importancia.

Cuando vemos la palabra “catequesis”, probablemente a la mayoría de los católicos les viene a la mente otra palabra: “catecismo”. Las personas mayores que se criaron en la iglesia católica antes del Concilio Vaticano II sin duda recuerdan el Catecismo de Baltimore con sus muchas preguntas y respuestas sobre la fé y la religión católica que  habían de memorizar. La “catequesis” debe tener algo que ver con eso, y lo tiene.

Otro “catecismo” fue desarrollado y publicado en 1992, El Catecismo de la Iglesia Católica (CCC), para incluir en forma resumida aspectos similares de la fé y religión católica que se desarrollaron durante y después del Vaticano II. Una vez más, la idea de “catequesis” surge en conexión con ella.

La palabra “evangelización” les podría recordar a la expresión “evangélico”, más frecuentemente asociada con las denominaciones protestantes y su énfasis en la Biblia y la predicación. Aquí también hay una conexión. Los autores de los Evangelios son conocidos como los cuatro “evangelistas” y su escritura y predicación son elementos fundamentales de la “evangelización”.

“Catequesis” proviene de una palabra griega traducida como “eco o enseñanza de boca en boca”. “Evangelización” también proviene de una palabra griega que significa “buen mensaje, buenas noticias” traducida al verbo latino “evangelizare”, traducido como “traer buenas noticias”.

¡Interesante trasfondo etimológico convertido al uso cristiano a lo largo de los siglos! Desde la última parte del siglo XX hasta la actualidad, las expresiones “catequesis” y “evangelización” se han convertido en lugares comunes en el vocabulario de la iglesia católica y su significado se toma casi por sentado.

En las cancillerías católicas diocesanas de hoy en los Estados Unidos, también es bastante común encontrar oficinas específicas para “catequesis y evangelización”. A nivel nacional, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) tiene su propio Comité de Evangelización y Catequesis. En su página de internet, el comité de la USCCB explica:

La evangelización es la identidad más profunda de la Iglesia (católica). La evangelización lleva las buenas nuevas del Evangelio a todos los que buscan el mensaje vivificante de la fe en Jesucristo. La catequesis nutre, forma y profundiza la fe que se recibe a través del ministerio de la Iglesia.

La evangelización significa traer las Buenas Nuevas del Señor Jesucristo a cada situación humana y tratar de convertir a los individuos y a la sociedad mediante el poder divino del mismo Evangelio. Su esencia es la proclamación de la salvación en Jesucristo así como la respuesta de un individuo en la fé, siendo ambas obras del Espíritu de Dios (USCCB, “Go and Make Disciples: A National Plan and Strategy for Catholic Evangelization in the United States”, 18 de noviembre de 1992, p. 2).

La evangelización tiene diferentes implicaciones dependiendo de nuestra relación con el Señor Jesucristo y la iglesia católica que Él estableció. Para quienes practican y viven la fé católica, es un llamado al crecimiento continuo y a la reconversión. Para quienes lo han aceptado sólo de nombre, es un llamado a la re evangelización, una “nueva evangelización”. Para quienes han dejado de practicar su fé, es un llamado a la reconciliación, también considerada una “nueva evangelización”.

Para los niños, es un llamado a convertirse en discípulos a través de la vida de fé y la educación religiosa de la familia. Para otros cristianos, es una invitación a conocer la plenitud del mensaje del Evangelio. Para los que no tienen fé, es un llamado a la conversión para conocer al Señor Jesucristo y así experimentar un cambio a una vida nueva con Cristo y Su iglesia.

La catequesis no es otra cosa que el proceso de transmisión del Evangelio, tal y como la comunidad cristiana católica lo recibe, lo comprende, lo celebra, lo vive y de muchas formas, lo comunica. Una vez más, la USCCB explica en su página de internet:

La catequesis es el acto de transmitir la Palabra de Dios destinado a informar a la comunidad de fe y a los candidatos a la iniciación en la iglesia sobre las enseñanzas de Cristo, transmitidas por los Apóstoles a la Iglesia. La catequesis también implica un esfuerzo de toda la vida de formar personas en testigos de Cristo y abrir sus corazones a la transformación espiritual que ofrece el Espíritu Santo.

Hay mucho más que se ha dicho y se puede decir sobre la “evangelización” y la “catequesis” tal como se han entendido y experimentado en la Iglesia Católica. En nuestra “recapitulación final”, podríamos resumir estas palabras y expresiones de la siguiente manera: “Evangelización” describe y define nuestro encuentro y experiencia con el Señor Jesucristo, su Evangelio y la iglesia católica. La “catequesis” es el proceso utilizado por la Iglesia Católica para comprender, enseñar, comunicar, estimular y aplicar lo que ese encuentro y experiencia significan en la vida de fé del individuo católico y de la comunidad católica.