Los mariachis de la Parroquia Santa Rosa de Lima, Freehold, se alistan para su serenata a la Guadalupana.
Los mariachis de la Parroquia Santa Rosa de Lima, Freehold, se alistan para su serenata a la Guadalupana.

Llegamos a esta hermosa época del año en la que nos preparamos para la venida del niño Jesús. Además, esta época del año es especial porque celebramos a Su madre con dos grandes fiestas: el 8 de diciembre, la Inmaculada Concepción de María y el día 12 que celebramos a María, la Reina de las Américas, Nuestra Señora de Guadalupe. 

Cuando llegué a Lakewood para trabajar en la Parroquia San Antonio Claret, ya sabía lo grande que es esta fiesta para nuestros feligreses. Desde el primer año que participé en la celebración, me enamoré de esta festividad y de la historia de Guadalupe. 

No tenía idea de que pronto la parroquia se unificaría con Santa María del Lago, también en Lakewood, y cambiaría el nombre a la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe y que yo sería el párroco de esta nueva parroquia. 

Ahora puedo comprender la frase "Dios obra de formas misteriosas”. 

Me convertí en el párroco de esta gran parroquia en julio pasado y, hasta ahora, hemos sido bendecidos de muchas maneras. Quiero mencionar solo un par de ellas. 

Primero, hace unos meses recibí una llamada de Josué Arriola del departamento diocesano de Evangelización y Vida Familiar preguntándome si aceptaría tener la procesión y la Misa de clausura de las Antorchas Guadalupanas en mi parroquia. Dije que sí de inmediato, que sería perfecto celebrar la nueva parroquia con una procesión por las calles de nuestro Pueblo. Sin embargo, no fue tan fácil como parecía. Para tener la procesión en nuestra ciudad, primero necesitábamos obtener los permisos para caminar por las calles. Me puse en contacto con algunos miembros de la parroquia y decidí ponerme en contacto con el departamento de policía de Lakewood. 

Programamos una reunión con algunos de los oficiales y les explicamos lo que estábamos buscando, mi primera idea fue caminar por la carretera 88, pero me explicaron que es una carretera del estado y que tardaría demasiado en conseguir los permisos. Ellos sugirieron otra ruta y nos quedemos contentos con la idea. Desde entonces, tuvimos algunas reuniones para organizar el evento, esto nos ayudó a construir una buena relación con el departamento de policía, no solo para este evento, sino también para algunos otros que ayudarán a nuestra comunidad. 

La segunda historia que quiero compartir es sobre la antorcha que recibimos de la Parroquia Santa María de Manahawkin. Después de tenerla 2 semanas en la parroquia nuestra, la llevamos a la Parroquia Jesús el Buen Pastor en Beverly. Cuando vi en el calendario que teníamos que llevar la antorcha a Jesús el Buen Pastor me dije: “Es la mano de Dios”. Jesús el Buen Pastor es la parroquia en que yo había trabajado durante muchos años como sacerdote visitante los fines de semana celebrando las Misas para la comunidad brasileña y portuguesa, asistiendo a sus confesiones, celebrando bautismos y bodas. 

La celebración de la recepción de la antorcha fue hermosa y me di cuenta de que, como católicos, no importa donde estemos, siempre nos sentiremos como en casa cuando le demos la bienvenida a María. 

Que nuestra Madre, Nuestra Señora de Guadalupe, nos enseñe a estar más cerca de su Hijo y de nuestros Hermanos y Hermanas.