El padre Javier Díaz, visitando de la Parroquia Cristo Rey, y el padre Carlos Aguirre, párroco de la Parroquia Nuestra Señora de los Ángeles, ungen a los fieles en el Sacramento de la Unción de los Enfermos el 25 de julio.
El padre Javier Díaz, visitando de la Parroquia Cristo Rey, y el padre Carlos Aguirre, párroco de la Parroquia Nuestra Señora de los Ángeles, ungen a los fieles en el Sacramento de la Unción de los Enfermos el 25 de julio.

“Hoy día es una oportunidad para reconocer los muchos frutos que fueron cultivados aquí en esta comunidad”, dijo el padre Carlos Aguirre, párroco de la Parroquia Nuestra Señora de los Ángeles, Trenton.

El padre Aguirre se refería a un día de eventos especiales el 25 de julio para celebrar la Fiesta de los Santos Joaquín y Ana además que la primera Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores reconocida el día anterior por la Iglesia universal.

“San Joaquín es nuestro patrón”, continuó el padre Aguirre. “Recordemos que Nuestra Señora de los Ángeles nace de la unión de la Parroquia Inmaculada Concepción y San Joaquín. San Joaquín entonces lo celebramos hoy y Santa Ana recordamos que de manera especial a todas esas familias italianas inmigrantes que llegaron a este país a continuar con su fe. Y construyeron este templo tan hermoso que hoy seguimos utilizando para la gloria de Dios”.

Todos los eventos del día fueron bilingües para celebrar la “diversidad cultural maravillosa” dijo el padre Aguirre.

GALERÍA DE FOTOS: Fiesta de los santos Joaquín y Ana en la Parroquia Nuestra Señora de los Ángeles

El día comenzó con Hora Santa con el Santísimo seguida por el rezo del Rosario.

El padre Javier Díaz, párroco de la Parroquia Cristo Rey, Long Branch, acompañó al padre Aguirre en una liturgia de la Palabra y el Sacramento de la Unción de los Enfermos. En su homilía, el padre Díaz habló de la importancia de la fe en la vida. Mencionó que fue la fe de la mujer en el Evangelio que tocó las prendas de Jesús que la sanó. El padre reconoció a los abuelos y personas mayores presentes y su fuerte testimonio de fe de por sus vidas, invitando a todos a recibir el Sacramento de la Unción de los Enfermos si quisieran. Ambos sacerdotes ungieron a los fieles en las frentes y manos, viejos y jóvenes también, en el Sacramento hermoso.

Después de una serenata a San Joaquín y Santa Ana que resonaba por la iglesia, más feligreses llegaron para la celebración de la Santa Misa. El padre Aguirre había invitado a sacerdotes de la Diócesis que fueron criados en la Parroquia San Joaquín a concelebrar la Misa. El monseñor Thomas Gervasio, vicario general diocesano y párroco de la Parroquia Nuestra Señora de Dolores-San Antonio, Hamilton; el monseñor James Innocenzi, vicario judicial del Tribuno; el padre Jeffrey Lee, párroco de la Parroquia Santa María, Colts Neck, y el padre Dennis Apoldite, párroco de la Parroquia Sagrado Corazón, Trenton, crecieron en la parroquia San Joaquín.

“Yo asistí a escuela aquí, así que este lugar fue el centro de mi vida. Recibí todos mis Sacramentos aquí”, reflexionó el padre Apoldite. “Celebré mi primera Misa aquí. Enterré a mis padres desde aquí… me encanta estar aquí para esta celebración”.

También concelebrando la Misa estuvieron el padre George Medina, vicario parroquial de la Parroquia Nuestra de los Ángeles, y el padre Díaz.

Al concluir la Misa, todos pasaron al pasillo de los pastores para la bendición del nuevo altar con estatuas especiales: de San Joaquín y Santa Ana están ubicadas en medio con la Madona de Pierno de un lado y con Santa Lucía Filippini y San Antonio de Padua del otro. Las estatuas conectan a los feligreses del día de hoy con los inmigrantes italianos del pasado con la esperanza de impulsar la fe hacia el futuro.

El padre Carlos quiso hacer un homenaje a ellos porque “esto era el momento de que nuestra comunidad actual se dé cuenta que tenemos que orar por vocaciones y que esta comunidad en un tiempo atrás dio frutos maravillosos y que esos frutos maravillosos los tenemos hoy en día aquí”.

Ahora, dijo el padre, queda claro que “tenemos que empezar a orar por la familia para que, de nuestras familias, ahora hispanas, salgan los futuros sacerdotes de esta comunidad. Que sean ellos los monseñores y los sacerdotes aquí el ejemplo para que nazcan nuevas vocaciones sacerdotales de acá que tanto necesitamos de ellas”.