Pensando en mi infancia en cómo la fe fue transmitida en mi familia, tengo que decir que fue un proceso natural. Recuerdo que en el dormitorio de mis padres estaba una gran imagen de la Santísima Madre que pertenecía a mi abuela materna. Recuerdo ser una niña y mirar hacia arriba y ver a esta reina, la Madre de Dios en la habitación de mis padres, yo siempre estaba maravillada de ella.

Yo sabía que ella era especial. Mi familia siempre celebraba los días festivos con la familia y amigos, la Navidad y la Semana Santa eran días especiales y santos para nosotros y como somos italianos, llenos de abundante comida. Transmitir la fe a nuestras familias no tiene que ser problemático, es parte de lo que somos, nuestro estilo de vida de ser un cristiano católico.

Observando a su familia, ¿ha pensado en cómo está transmitiendo la fe a aquellos en su familia, sus hijos, ahijados, nietos, sobrinas, sobrinos, esposo, esposa, padres, hermanos, Amigos, etc. Todas las personas bautizadas están llamadas a transmitir la fe, miramos al Señor y Salvador que busca, encuentra y da la bienvenida a todas las personas en su situación actual de vida.

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Vemos a Jesús encontrar a muchos en las parábolas, al buen samaritano, al hijo pródigo, a la mujer en el pozo y a muchos más. Jesús conoció a la gente exactamente dónde estaban en su vida. ¡Estamos llamados a transmitir la fe a los demás! ¿Cómo puede usted hacer esto? ¿Tiene miedo? Se pregunta: “¿Cómo puedo empezar?”

Aquí hay tres consejos simples para ayudarle a transmitir la fe:

  • Un altar; Imágenes, rosarios, la Santa Biblia o cualquier artículo religioso pueden ser colocados en espacios visibles en su hogar. Este simple acto le ayudará a trasmitir la fe a otros. Si usted mira alrededor de su hogar, ¿tiene imágenes religiosas para mostrar que usted es católico. Quizás, usted podría tomar un inventario de su hogar y ver si usted tiene artículos religiosos en lugares visibles, si no tiene, este es puede ser un buen momento para comenzar. Quizás, usted podría iniciar colocando un crucifijo, encima de la puerta de entrada o de su dormitorio. Piense en una mesa en la que podría colocar artículos religiosos, imágenes religiosas, el santo rosario, una biblia y una vela. Usted puede comenzar como usted cree que es más conveniente. A través de mostrar visiblemente a otros este pequeño altar en su hogar es un testimonio de su fe. Muy similar a la imagen de la Santísima Madre en el dormitorio de mis padres; hoy todavía veo con asombro la imagen de nuestra Madre Santísima que todavía se encuentra en el dormitorio de mis padres.


  • Oración en el hogar; ya sea que usted reza en casa o cree que no reza lo suficiente, o tal vez usted sabe que no reza en absoluto. La buena noticia es que Jesús nos está invitando todo el tiempo a crecer en la oración, y nunca es demasiado tarde para comenzar. Puedes empezar enseñando a los miembros más jóvenes de la familia la “Señal de la Cruz”. Es tan sencillo como persignarnos, debemos enseñar lo básico a nuestros miembros más jóvenes de la familia. Tal vez añada una oración antes de las comidas o antes de acostarse. Cualquier tipo de oración que usted agregue, es una buena forma de transmitir la fe.
  • Transmitiendo la fe a través del amor, amándose unos a otros, Santa Madre Teresa de Calcuta dijo: “Si quieres cambiar el mundo, ve a casa y ama a tu familia”. Al amarnos unos a otros ustedes están pasando la fe; Dios es amor, cuando amamos a otros compartimos a Dios.

Al contemplar cómo está transmitiendo la fe a aquellos en su familia, piense simple, comienza poco a poco y ámense unos a otros.