Una mujer en North Bergen, New Jersey, reacciona con su comunidad a reportajes de protestas en Cuba en contra del gobierno y una economía que deteriora. Foto CNS/Eduardo Munoz, Reuters
Una mujer en North Bergen, New Jersey, reacciona con su comunidad a reportajes de protestas en Cuba en contra del gobierno y una economía que deteriora. Foto CNS/Eduardo Munoz, Reuters

A teólogos estadounidenses y expertos en derechos humanos en Cuba les preocupa que, si las protestas generalizadas que se desarrollaron el 11 de julio en la isla se repiten, puedan encontrarse con una pronta y violenta reacción por parte del estado.

Ya había señales de que el gobierno cubano había difundido un plan de acción polifacético el 12 de julio, que tendría una duración de 72 horas. Dicho plan incluia el cierre de comunicaciones por Internet, así como el despliegue de policías estatales y personal militar vestidos de civil para poner fin a protestas posteriores a la participación masiva del 11 de julio, según dijo Elsie Miranda.

"Temo por la gente (allí) y por su desesperación y voluntad de morir por tener una oportunidad de vivir", expresó Miranda, profesora de teología y directora de acreditación de la Asociación de Escuelas Teológicas.

Miranda ha dirigido misiones a Cuba junto con la Iglesia Católica allí y asistió a la visita del papa Francisco a la isla centroamericana en 2015.

Un comunicado que Miranda pudo ver – escrito en español y circulando entre activistas de derechos humanos – parecía detallar un plan de nueve puntos del gobierno cubano para detener más episodios de disturbios, pidiendo utilizar todos los medios necesarios para hacerlo, incluyendo una gran presencia de policías vestidos de civil, quienes se mezclarían entre los manifestantes para realizar arrestos.

Miranda, quien normalmente trabaja en Pittsburgh, Pennsylvania, pero este verano se encuentra trabajando desde Miami, dijo a Catholic News Service en una entrevista telefónica que las recientes protestas muestran una nueva voluntad y determinación de la juventud cubana de enfrentarse al régimen comunista y expresar que no tienen nada que perder.

Sin embargo, si no hay un cambio en el ejército cubano, señaló, la situación puede terminar mal para los manifestantes.

"A menos que haya un cambio en las fuerzas armadas – y no veo que eso suceda – este será un momento muy triste en nuestra historia", dijo Miranda, señalando que el liderazgo de línea dura del presidente cubano Miguel Díaz-Canel es una continuación de la presidencia de Raúl Castro.

"¿Cuánto tiempo puede (Díaz-Canel) mantenerse en el poder con estos métodos si hay una masacre del pueblo? Tiene el apoyo de Venezuela, Nicaragua, y tal vez incluso Argentina para entrar a Cuba", expuso.

En las protestas del 11 de julio en Cuba se cantaba la popular canción de rap cubana "Patria y Vida". Es un juego de palabras y una nueva respuesta a la consigna popular de la Revolución Cubana "Patria o Muerte".

"Tengo que creer en los milagros y esperar algún tipo de intervención, pero temo que esta noche morirá mucha gente", agregó Miranda. "La gente ha llegado a un punto en el que el valor de su vida es menor para ellos que el valor de facilitar el cambio.

"Realmente hay una sensación de que la situación va de mal en peor y ya no les importa cuáles son las consecuencias porque si mueren, mueren como héroes".

Según informes, la mala situación económica en Cuba se ha visto agravada en los últimos meses por la pandemia de coronavirus, aunque es difícil para los extranjeros saber qué tan significativamente está afectando la pandemia al país.

Cuba afirma haber desarrollado una vacuna COVID-19, y los manifestantes pedían un mayor acceso a las vacunas y exigían el fin de la dictadura de 62 años.

Un coordinador nacional del Movimiento Cristiano Liberación dijo que miles de cubanos exigían libertad y el fin de la represión y la miseria.

El grupo también exigió "la liberación de presos políticos, la anulación de leyes represivas contra la libertad, el reconocimiento de derechos económicos de libre empresa de los cubanos, y el reconocimiento de (el derecho de) cada cubano – dentro y fuera de la isla – al voto y al ser elegido", acotó.

"Mi punto de vista sobre esto es que es una combinación de una situación económica terrible debido a la dramática caída del turismo, la pérdida de asistencia económica de Venezuela, y la creciente conectividad de la población cubana, tanto a nivel nacional como en el extranjero", expresó Peter Sánchez, profesor emérito de política comparada en la Universidad Loyola de Chicago, quien ha realizado investigaciones de campo en Cuba. Sánchez hizo estos comentarios en un correo electrónico a CNS.

Los informes de prensa dijeron que las protestas sin precedentes en Cuba tuvieron lugar no solo en La Habana sino también en otras 14 ciudades de la isla. También se produjo una protesta callejera en el barrio de La Pequeña Habana de Miami en las últimas horas de la tarde del 11 de julio.

Miranda, quien asistió al evento de Miami, que tuvo lugar alrededor del popular restaurante cubano Versailles, dijo que los manifestantes allí, y quienes llamaban a estaciones de radio en español de Miami, estaban pidiendo la intervención del presidente Joe Biden.

Otros seguían pidiendo que el expresidente Donald Trump sea el agente de cambio para Cuba, dijo, y agregó que los cubanoamericanos de Miami aún consideran que el expresidente apoya el cambio de régimen en Cuba.

Sin embrago, Miranda dijo que la Iglesia Católica y el papa Francisco, dada la relativa independencia de la Iglesia en Cuba, deberían aprovechar el momento para hacer un nuevo gesto y expresar su apoyo a las protestas de la juventud cubana.

"Estuve allí (en La Habana) para la visita papal con Francisco cuando los jóvenes le decían que necesitamos tener un futuro y no tenemos un lugar para practicar nuestro oficio; el papa necesita ejercer su liderazgo en Cuba de una manera más contundente y creo que ha sido un poco lento", acotó.

"Pero ahora necesitamos liderazgo, un liderazgo revolucionario fuerte, contundente que se enfrente a estos poderes abusivos y regímenes opresivos", agregó. "Me preocupa que pueda llegar demasiado tarde".

En Colorado, Miguel De La Torre, profesor de ética social y estudios latinx en la Escuela de Teología Iliff de la Universidad de Denver, ha encabezado delegaciones de investigación a Cuba. De La Torre dijo que estaba observando con cautela lo que sucede en Cuba en los próximos días a la luz de cómo se han sofocado los desafíos pasados al régimen cubano a lo largo de los años.
Señaló una represión en 2020 del movimiento de artistas de San Isidro en La Habana durante la cual el gobierno detuvo por la fuerza y luego liberó a manifestantes que buscaban mayores libertades.

"El hecho de que la gente esté clamando por la vida es muy significativo. No es sólo una protesta por protestar, están pidiendo algo significativo", dijo De La Torre, y agregó que, si la pandemia está golpeando al país con fuerza, entonces puede estar empujando al pueblo cubano más allá del punto de ebullición.

"El gobierno cubano está pidiendo un derramamiento de sangre pidiendo que los verdaderos revolucionarios tomen las calles. Los cubanos en Estados Unidos están pidiendo un derramamiento de sangre, exigiendo que el gobierno de Estados Unidos recupere la isla", dijo. "Ni una invasión estadounidense ni una guerra civil son las respuestas".

"En un momento como este, tal vez deberíamos escuchar a los que protestan en las calles, arriesgando todo, y prestar atención a lo que ellos, y solo ellos, quieren", agregó. "No son peones para ser manipulados por la derecha o la izquierda, sino que su agencia libre debe ser respetada y apoyada durante estos eventos trascendentales".