Workers inspect an ossuary at the Teutonic Cemetery at the Vatican July 20, 2019. The ossuary was inspected in the hope of finding the missing remains of a German princess and duchess and possibly the remains of Emanuela Orlandi, who disappeared in 1983. Thousands of bones were found in the ossuary, according to a representative of the Orlandi family who was present for the search. (CNS photo/Vatican Media)
Workers inspect an ossuary at the Teutonic Cemetery at the Vatican July 20, 2019. The ossuary was inspected in the hope of finding the missing remains of a German princess and duchess and possibly the remains of Emanuela Orlandi, who disappeared in 1983. Thousands of bones were found in the ossuary, according to a representative of the Orlandi family who was present for the search. (CNS photo/Vatican Media)

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) -- Durante una búsqueda de los restos de una joven italiana desaparecida hace más de 30 años, trabajadores forenses descubrieron un número enorme de huesos dentro de dos osarios en un edificio cercano a un cementerio vaticano.

Se llevarán a cabo más estudios sobre los restos a partir del 27 de julio, pero aún no fue posible pronosticar cuánto tiempo tomará un "análisis detallado de los restos encontrados en los osarios", dijo el 20 de julio, Alessandro Gisotti, director interino de la oficina de prensa del Vaticano.

Gisotti dijo que la investigación, dirigida por Giovanni Arcudi, un especialista en medicina forense designado por el Vaticano, estaba siendo conducida de acuerdo con protocolos reconocidos internacionalmente.

Los trabajadores pasaron seis horas el 20 de julio inspeccionando dos espacios subterráneos debajo de una apertura en el piso del Colegio Pontificio Teutónico.

Un experto en genética contratado por la familia de la joven desaparecida dijo a los reporteros el 20 de julio que los trabajadores habían encontrado lo que parecían ser "miles de huesos" los cuales pertenecen a quizás docenas de personas, tanto adultos como menores.

Giorgio Portera, el experto, dijo, "No puedo decir si son 1,000 o 2,000, pero ciertamente son muchísimos" huesos y fragmentos óseos, lo cual le lleva a concluir que podrían representar "los restos de unas cuantas docenas de personas".

En una respuesta por email a preguntas de la agencia de noticias The Associated Press, Gisoti dijo que era "totalmente normal" que en un osario se encuentre un gran número de restos, sobre todo en un cementerio tan antiguo como el Teutónico.

"No sorprende" dijo, añadiendo que la totalidad de los huesos también incluía muchos fragmentos óseos pequeños.

Una corte de la Ciudad del Estado Vaticano había ordenado la apertura de las tumbas indicadas en la foto a petición de la familia de Emanuela Orlandi, una ciudadana del Vaticano que desapareció en Roma el 22 de junio de 1983, a la edad de 15 años, mientras iba a una clase de música después de salir del departamento donde vivía su familia en la Ciudad del Vaticano. El Vaticano concedió a abrir dos tumbas después de que la familia Orlandi recibiera una carta que decía, "Miren a dónde indica el ángel". La carta contenía la foto de un ángel sobre una tumba en el Cementerio Teutónico Vaticano.

Supervisados por la policía vaticana y un antropólogo forense, los trabajadores abrieron las tumbas el 11 de julio, junto con Pietro Orlandi, el hermano de la joven desaparecida.

Sin embargo, las dos tumbas adyacentes estaban completamente vacías; habían sido marcadas como lugar del descanso final de la princesa Sophie von Hohenlohe, que murió en 1836, y la duquesa Charlotte Frederica de Mecklenburg Schwerin, madre del rey Frederick VII de Dinamarca, fallecida en 1840.

Los investigadores dedujeron que los restos de las dos mujeres de la nobleza podrían haber sido trasladados hace más de 20 años, cuando se amplió el Colegio Teutónico Pontificio. Esto llevo a la inspección de los dos osarios-- bóvedas que contienen huesos de muchas personas -- en el piso del colegio.

Durante décadas, el caso de Orlandi ha inspirado varias teorías de conspiración que ligan la desaparición a los masones, al crimen organizado, a un atentado contra san Juan Pablo II, y a otras teorías sin base.

A principios de julio, Arcudi le dijo a Andrea Tornielli, el director editorial para el Dicasterio para la Comunicación, el plan de llevar a cabo un examen morfológico y de ADN de cualquier hueso que encontraran al recoger los restos óseos para determinar el número de difuntos que habían sido enterrados, así como su edad y género.

Su esperanza era "excluir de manera definitiva y categórica el que haya alguna evidencia…que se pueda atribuir a la pobre Emanuela', dijo Arcudi.