El año pasado, yo les escribí en El Monitor sobre mis planes como el nuevo superintendente de las escuelas católicas de la Diócesis de Trenton. Yo repartí mi trabajo en dos partes: seguir construyendo encima de los éxitos que hacen que nuestras escuelas sean excelentes, y trabajar para que nuestros estudiantes se orientaran aún más al servicio, si fuera posible.

Pues, me gustaría pensar que hemos logrado ambas cosas.

Nuestras escuelas católicas se mantenían abiertas durante una pandemia global y nuestros programas, a pesar de las circunstancias, prosperaban bajo “la normalidad nueva”. Se mantuvieron los promedios académicos, nuestras matrículas crecieron en muchas escuelas y nuestros programas estaban llenos de vida. Vi que nuestros estudiantes sonreían y gozaban de estar en nuestras escuelas durante mis visitas a las escuelas y eventos.

Yo pude atestiguar a la abundancia de servicio en nuestras escuelas – sea un programa formal como “pañales para los recién nacidos”, o colectas de comida en lata, o solo ver a niños tratando a sus compañeros con bondad en apoyar a quienes les haya dificultado lo de la pandemia, enfermedad, haber perdido a un querido, o solo el estrés del día. Las historias como estas me dan orgullo como educador de que nuestros valores y espíritu católicos se ven en los estudiantes de nuestros programas escolares católicos.

Este año escolar comienza también bajo la nube de la pandemia del COVID-19. Llevar mascarilla está obligada en las escuelas. Se tiene que practicar el distanciamiento social. Y los alumnos siguen con la amenaza constante de este virus mortal. Al haber dicho eso, nuestras escuelas, de nuevo, están listas para afrontar los desafíos frente a nosotros. Nuestros maestros y maestras, sacrificiales y dedicados, están dispuestos a hacer lo que sea necesario para cumplir con nuestra misión de avivar la educación católica en los salones. Nuestros administradores se han dedicado a crear el ambiente más seguro posible para poder nutrir y entregar el aprendizaje católico. Aunque las circunstancias sean difíciles, vemos un futuro muy brillante gracias al compromiso de nuestras escuelas católicas a sus estudiantes y a ustedes.


El trabajo del superintendente sigue de consistir en dos partes este año: mantener viva la misión católica en nuestras escuelas y mantener las escuelas abiertas con ambientes seguros. Me anima y alegra ver lo que las escuelas tienen planeado para este año escolar. Va a ser un año tremendo lleno de oportunidades de fe, crecimiento académico, desarrollo social y diversión (a pesar de la pandemia).

Por favor, tomen un momento para orar cada día por el fin de esta pandemia global y para dar gracias por la bendición continua de las comunidades dentro de nuestras escuelas católicas en la Diócesis de Trenton.

La misión de la educación católica se fortalece cada día más, y con el apoyo de los padres y madres, podremos seguir entregando y forjando el futuro de nuestra fe con que nuestros estudiantes conozcan el Evangelio, vivan una vida de servicio a los demás, y se desarrollen como discípulos verdaderos de Cristo.

Gracias por su constante apoyo a nuestras escuelas católicas.

Sinceramente,

Vincent de Paul Schmidt, Ed.D.