El retiro fue momento de crear comunidad para el hogar y también como comunidad de la fe. Los adultos compartieron con Josue Arriola en su sesión.
Foto cortesía de Elmer Arias
El retiro fue momento de crear comunidad para el hogar y también como comunidad de la fe. Los adultos compartieron con Josue Arriola en su sesión. Foto cortesía de Elmer Arias
“La meta era poder trasmitir el mensaje de Dios a cada miembro de la familia, desde el más pequeño hasta el más grande, en su propio lenguaje y con sus propias realidades dentro de la familia”.

Eso compartió Josue Arriola, director diocesano para la evangelización y la vida familiar, quien sirvió como facilitador de las sesiones de adultos en la conferencia familiar en la Parroquia San Marcos, Sea Girt, el 25 de enero.

Patrocinada por el Círculo de Oración de la parroquia, la conferencia anual ofrece alimento para los fieles y está abierta a la plena comunidad. El evento incluyó sesiones particulares para adultos, para jóvenes y también para niños bajo el tema de que la familia es santa. 

Pero, siguió Arriola, “Lastimosamente, sabemos que hay mucho dolor y mucho abuso dentro de nuestras familias, no porque las personas sean malas, sino porque traen dolores profundos del pasado los cuales se repiten con su familia. Muchos de nuestros padres de familia, han sido abusados física y verbalmente desde que eran pequeños. Vienen de hogares donde, el machismo era muy fuerte, donde el alcoholismo era parte del pan de cada día. Estos sufrimientos han traído consecuencias en ellos y por consiguiente consecuencia a la familia. Muchos de nuestros padres no han tenido un buen modelo a seguir, el modelo que ellos vieron con sus padres es el único que conocen y lo siguen”. 

Josue también dijo que su propio padre le decía, “hijo sé que cometí muchos errores contigo, pero yo pensaba que eso era lo que uno como papa tenía que hacer.” 

La conferencia, por lo menos en las sesiones con los adultos, intentó ayudar a los papás a ver que hay formas distintas de criar a sus hijos y formas distintas de tratar a su esposa/esposo. La presentación se enfocó “no en darles más duro en las heridas que traían, sino ayudarlos a sanar esas heridas y ayudarlos a reconocer que todavía hay tiempo que todavía tienen la oportunidad de cambiar de enmendar los errores cometidos”, dijo Josue.

Para Lucía Espindola y Cesar García de la Parroquia Santa Ana, Browns Mills, la conferencia les ofreció mucho fruto de que reflexionar en cuanto sus cuatro hijos.

Gracias a la experiencia, Cesar compartió que aprendió de sí mismo que, "más que nada, ser mejor padre y tener más paciencia porque a veces soy muy desesperado".

"Me ha gustado mucho porque hemos aprendido muchas cosas que nosotros, como seres humanos, las sabemos pero no las ponemos en práctica con nuestros hijos”, añadió Lucía. “Con la educación de ellos y como ayudarlos a crecer espiritualmente. Aprendí, más que nada, que nuestros hijos nos tienen que tener respecto y no miedo. Con amor y comunicación lo podemos lograr”.

El pastoral juvenil de la Parroquia San José en Trenton, Talita Kumi, se encargó de facilitar actividades y charlas con los participantes jóvenes del evento. Una actividad del evento diverso fue ofrecer a los jóvenes la oportunidad de escribir preguntas y preocupaciones que tenían en papelitos. Sus padres hicieron lo mismo y luego se los compartieron. Para Angelica Gómez, asistente ministerial para el departamento diocesano de ministerios juveniles y con jóvenes adultos y también coordinadora de Talita Kumi, los resultados de la actividad le impactaron.

“Al final del retiro, fue maravilloso ver lo tanto que los padres y los jóvenes aprendieron unos a los otros y como, en algunos casos, vimos a los jóvenes a comenzar a confiar en sus papás”.

En la sesión con los de secundaria, también conversaron sobre la castidad, un tema que suele ser delicada en la sociedad contemporánea.

“Lo que más me gustó (de la sesión)”, añadió Angelica, “fue hablar sobre la castidad. Es decir, amar a nosotros mismos y amar a los demás del mismo modo, algo que no se puede hacer sin primero amar a Dios”.

Con sesiones particulares para grupos por edad, se pudo enfocarse en temas y asuntos más relevantes. Los adolescentes participaron en una charla sobre la castidad con Charles y Liz Franco, líderes de la pastoral juvenil en la Parroquia San Antonio de Padua, Hightstown.

Charles compartió: "Me siento bendecido servir en este retiro… algunos tal vez querrán pasar el día sin pensar en Dios, pero estos niños aquí hoy están buscando a Dios y buscándolo realmente para que lo reconocieran en sus vidas para transformarlas. Veo todo esto en estos muchachos y es un regalo”.

Los pequeñitos estuvieron con JMT Productions y Jossie Ramos del departamento diocesano. Entre títeres y otras actividades, repartieron mensajes profundos de la fe y la familia a los niños también… de verdad, hubo algo para todos. 

“Sé que todos los que participamos en esta conferencia salimos diferentes”, dijo Josue.