Christina Cannon, una de dos elegidos en el Rito de la Iniciación Cristiana de Adultos en la Parroquia San Doménico, Brick, está bautizada por el obispo O'Connell durante la Vigilia Pascual.
Christina Cannon, una de dos elegidos en el Rito de la Iniciación Cristiana de Adultos en la Parroquia San Doménico, Brick, está bautizada por el obispo O'Connell durante la Vigilia Pascual.

En la tarde del Sábado Santo, el obispo David M. O’Connell, C.M., urgió a los fieles a recordar que nada quedó igual después de que las horas oscuras de la Muerte de Jesús se convirtieron en la luz de su Resurrección gloriosa.

“La Pascua es ese momento en la historia del mundo cuando el mundo cambió por siempre; cambiado por un Jesús de Nazareth desconocido quien vivió y murió pero que se resucitó en vida nueva, Jesucristo el Mesías de Dios. ¡Aleluya! ¡Amén!”, dijo el obispo a la congregación de la Iglesia San Doménico, Brick, donde él celebró la Vigilia Pascual el 3 de abril.

GALERÍA DE FOTOS: Vigilia Pascual en la Iglesia San Doménico, Brick

“Mis hermanas y hermanos, el Señor Jesucristo se ha resucitado de la muerte”, dijo. “Eso es lo que celebramos esta noche.

“Para todos nosotros aquí, la Pascua es el corazón de nuestra fe; su vida, su aliento, su todo”, dijo el obispo O’Connell. “No existe ninguna otra expresión humana más significante que la fe en la Resurrección de Jesús. No trata solamente de que muriera y volviera a vivir. No fue que alguien le avivó o le resucitó. La Resurrección de Jesús trata de nueva vida, vida transformada, una orden completamente diferente de existencia. Se resucitó de la muerte dejando atrás de él a la muerte. El sepulcro está vacío. Esta noche trata de la gloria y el triunfo”.

Por toda la Diócesis, se proclamó el Señor Resucitado y nuevos miembros recibieron la bienvenida a la fe a través de recibir y cumplir los Sacramentos de Iniciación. Estos adultos, que recibieron su formación a través de sus parroquias en el proceso del Rito de Iniciación Cristiana de Adultos, incluyeron a 132 elegidos que recibirían los Sacramentos del Bautismo, Confirmación y Primera Comunión y a 223 candidatos bautizados que fueron confirmados y recibieron Primera Comunión.

En la Iglesia San Doménico, el obispo O’Connell bautizó a dos mujeres y confirmó a cinco personas.

“Esta noche es una celebración especial para ustedes, una Pascua diferente que cualquier otra que han celebrado o que celebrarán”, dijo el obispo O’Connell, al dirigirse a los elegidos y candidatos.

“Acuérdense de este momento y háganlo una parte viviente de su experiencia Pascual. Los misterios que hemos celebrado esta Semana Santa – que culminan en esta Vigilia – pertenecen a ustedes y ustedes a ellos. La Muerte y Resurrección de Jesús les definen ahora y por siempre”, aconsejó el obispo O’Connell. “El Bautismo les conecta a ustedes con la Muerte de Cristo y la nueva vida a través del agua. La Confirmación confirma esa conexión y la nueva vida a través del óleo. La Santa Eucaristía sostiene esa conexión y la nueva vida a través del Cuerpo y Sangre de Cristo. Y ustedes reciben todo eso esta noche”.

A causa de restricciones de la pandemia, varias partes de la Vigilia Pascual fueron omitidas incluyendo la Bendición del Fuego Pascual y la bendición de la congregación con el agua bendita nuevamente bendecida. En su lugar, encendieron la nueva Vela Pascual antes de comenzar con la Vigilia y el sacerdote bendijo una pequeña cantidad de agua bendita porque las fuentes bautismales tenían que seguir vacías.

En su homilía, el obispo O’Connell predicó que aunque los Evangelios del Nuevo Testamento no digan tanto sobre Jesús de Nazareth hasta que empezara su ministerio público cuando tenía alrededor de 30 años, las escrituras y tradiciones del Testamento Antiguo mantienen al Mesías presente en las mentes de los fieles y en sus esperanzas y expectativas.

“Podemos trazar el desarrollo de aquellas escrituras y tradiciones de esta noche en las Escrituras seleccionadas para la Vigilia Pascual” que incluyen la historia de la creación y el llamado de Abram en el Libro de Genesis; la liberación del pueblo escogido de Dios … de por los grandes profetas de Isaías, Baruc, y Ezequiel, “la historia de la salvación se delinea, llevándonos al Mesías prometido”, dijo, añadiendo que es el Nuevo Testamento, especialmente los Evangelios que “enlazan todo a lo que era planeado y predicho sobre el Mesías con Jesús de Nazareth.

“Aunque Jesús fuera un ‘desconocido’ durante la mayoría de su vida, ciertamente atrajo bastante atención en sus últimos tres años para elevar las esperanzas del pueblo de que el Mesías había llegado ¡y que él era el Mesías!”, dijo el obispo O’Connell. “Pero ahora, murió, matado de una manera más horrible, borrando las esperanzas de sus seguidores de que fuera cualquier cosa menos el Mesías”.

Sin embargo, siguió el obispo, la historia no terminó ahí. “Cuando eso ocurrió, los Apóstoles perdieron la esperanza. [Pero] el Evangelio según San Marcos nos dice esta noche que cuando las mujeres llegaron al sepulcro en que Jesús estaba enterrado, la piedra estuvo movida’ su cuerpo no estuvo ahí; el sepulcro estaba vacío. ‘Él se ha resucitado, no está aquí’, les dijo un ángel. Jesús es el Cristo, el Mesías – todo lo que se había dicho y predicho sobre él se cumplió, se hizo verdad”.