El obispo David M. O’Connell, C.M., recibe la primera dosis de la vacuna del COVID-19 el 11 de enero en St. Francis Medical Center, Trenton. Foto del Monitor
El obispo David M. O’Connell, C.M., recibe la primera dosis de la vacuna del COVID-19 el 11 de enero en St. Francis Medical Center, Trenton. Foto del Monitor

Los Centros de Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos reportan que la influenza causó más de 35.5 millones de enfermedades confirmadas y más de 34,200 muertes en la temporada de influenza del año 2018-2019. Los datos para la temporada de influenza del 2019-2020 aun son están finalizados; sin embargo, se estima que las enfermedades confirmadas estarán entre 38 y 56 millones con muertes estimados entre 24,000 y 62,000.

Los CDC reportan que el COVID-19 causó más de 22.8 millones de enfermedades confirmadas y más de 350,000 muertes hasta ahora durante la pandemia del 2020-2021.

En New Jersey, hasta el momento, se han reportado unas 595,000 enfermedades del COVID-19 y 20,039 muertes confirmadas.

Aunque los reportes indiquen que los casos del COVID-19 sean menos prevalentes que los casos de la influenza en los Estados Unidos, los datos actuales confirman que hay seis (6) veces más muertes por el COVID-19. Queda muy claro de que el COVID-19 es una infección más letal.

La disponibilidad de vacunas en el 2021 ofrece señales esperanzadoras en confrontar la difusión del COVID-19 a la vez que seguimos a observar los protocolos y precauciones establecidos para la pandemia.

En una entrevista reciente, el papa Francisco dijo que las vacunas disponibles actualmente – declaradas aceptables éticamente por la Congregación por la Doctrina de la Fe del Vaticano y la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos – son una “opción ética, porque estás jugando con tu salud, tu vida, pero también con la vida de los demás. Me he inscrito y debe hacerse”. Siguió que "No sé por qué alguien dice: 'no, la vacuna es peligrosa'. Si los médicos te la presentan como algo que puede ser bueno, que no tiene peligros especiales, ¿por qué no tomarlo? Hay una negación suicida que no puedo explicar, pero hoy hay que vacunarse".

El Derecho Canónico dice que “Al Obispo diocesano compete en la diócesis que se le ha confiado toda la potestad ordinaria, propia e inmediata que se requiere para el ejercicio de su función pastoral, exceptuadas aquellas causas que por el derecho o por decreto del Sumo Pontífice se reserven a la autoridad suprema o a otra autoridad eclesiástica” (c.381.1).

La función pastoral del obispo por “la potestad ordinaria” incluye la responsabilidad de enseñar, gobernar y santificar. Un obispo no puede ejercer su ‘función pastoral’ sin considerar a la vez la salud física y bienestar de las personas confiadas a su cuidado espiritual y pastoral en una diócesis.

La pandemia del COVID-19 y el efecto que tiene en los fieles no son cosas que un obispo puede ignorar mientras pretende cumplir con sus responsabilidades pastorales. Por esa razón, y porque los obispos nos suelen ser científicos ni médicos, un obispo depende de las investigaciones y datos de las ciencias y medicinas para dirigirse en las decisiones pastorales que hace. El poeta romano antiguo Juvenal escribió en el primer siglo de la era común “orandum est ut sit mens sana in corpore sano” – o sea “una persona debe orar por una mente sana en un cuerpo sano”. El concepto de “mens/mente” también puede ser traducido como “alma”. Esto puede ayudar al obispo en su cuidado pastoral por los fieles confiados a él.

Las decisiones pastorales que un obispo hace con por el beneficio del ser católico entero como persona individual – alma, mente y cuerpo – y por la plena comunidad católica de la diócesis. Un obispo apoya y sirve ambos el bien individual y común de la Iglesia en todas sus dimensiones.

Mientras la pandemia del COVID-19 siga tan fuertemente, trayendo con sí la enfermedad y muerte notada arriba, un pastor tiene que cuidar a su rebaño y hacer lo posible en la Iglesia para protegerlo y prevenir la difusión del COVID-19 dentro de y por las actividades de la Iglesia.