En el año 1214, la Iglesia recibió el Santo Rosario en su forma como lo conocemos ahora. De una forma milagrosa, la Virgen Maria se le apareció a Santo Domingo de Guzmán y le entregó el Santo Rosario como un arma poderosa. Foto por Vanderlei Longo
En el año 1214, la Iglesia recibió el Santo Rosario en su forma como lo conocemos ahora. De una forma milagrosa, la Virgen Maria se le apareció a Santo Domingo de Guzmán y le entregó el Santo Rosario como un arma poderosa. Foto por Vanderlei Longo

Un día hablando con un joven sacerdote se me ocurrió preguntarle lo que fue que lo había motivado a entrar al seminario y seguir la vocación del Sacerdocio. Su respuesta me impresionó, él me contestó; “Lo que me inspiró a entrar al seminario fue ver a mi padre rezar el Santo Rosario todos los días en un pequeño jardín que teníamos atrás de la casa”.

Lo sorprendente de la respuesta fue de que el rezar el Santo Rosario tuvo un doble efecto; primero fue el testimonio de su padre de rezar todo el día y el segundo fue el descubrir que la petición de su padre durante rezaba el Santo Rosario era para que su hijo escuchara el llamado de Dios y tomara la decisión de ir al seminario y ordenarse sacerdote.

Qué impactante y que bonito, ¿verdad? Mis hermanos y hermanas, en el Santo Rosario tenemos un instrumento hermoso que nos une a crecer en relación con Dios y a tener un diálogo con Él. 

Me acuerdo de que cuando iba creciendo el único tipo de oración que hacíamos en casa y en todo el pueblo era el Santo Rosario. Para mí era muy aburrido. No le encontraba sentido al estar repitiendo y repitiendo lo mismo. Cuando escuché que la oración era un diálogo, me confundí aún más porque en el Santo Rosario no encontraba el dialogo. Para mí era un monólogo, donde solamente yo hablaba, hasta que me enseñaron realmente como se rezaba el Santo Rosario.

La enseñanza empezó con la historia, y esta es: El rezo del Santo Rosario surgió aproximadamente en el año 800 cuando se creó el salterio (Salmos) de los laicos, para usted y para mí. En esa época los monjes rezaban todos los 150 salmos de la Biblia, pero como la mayoría de los laicos no sabían leer o no tenían el tiempo para rezar como los monjes, se les enseñó a rezar 150 Padres Nuestros. Después, se formaron otros tres salterios que incluían 150 Ave Marías, 150 alabanzas en honor de Jesús y 150 alabanzas en honor de la Virgen María.

Muchos años más tarde en el año 1500 se estableció, para cada decena, la meditación de un hecho de la vida de Jesús o de la Virgen María, y así surgió el Rosario de quince misterios. En el año 1214, la Iglesia recibió el Santo Rosario en su forma como lo conocemos ahora. De una forma milagrosa, la Virgen Maria se le apareció a Santo Domingo de Guzmán y le entregó el Santo Rosario como un arma poderosa.

A través de esta historia aprendí que en el Santo Rosario hay un íntimo diálogo entre nosotros y Dios y que se da a través de la meditación que se hace en cada uno de los misterios, así como la meditación que los monjes hacían a través de los 150 Salmos. Al meditar detalladamente en el Santo Rosario los acontecimientos de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre, vemos el gran amor de Dios.

Esto nos mueve a la segunda parte del Santo Rosario. A recitar verbalmente, con un corazón agradecido la oración que Jesús mismo nos enseñó y decir “Padre Nuestro” y cada vez que rezamos una Ave María, le estamos entregando una rosa de agradecimiento a Nuestra Madre del Cielo y le estamos pidiendo que interceda por nosotros. Al unir su petición a la nuestra, esta oración se hace aún más poderosa porque Nuestra Madre del Cielo siempre recibe lo que ella pide.

Mis hermanos y hermanas estamos en el mes de octubre, mes dedicado al Santo Rosario. Si nunca hemos rezado el Santo Rosario, empecemos el día de hoy. Pidámosle a alguien que nos enseñe a rezarlo. Si ya sabemos, pero no lo hemos rezado por mucho tiempo, nunca es tarde para empezar. Recuerde que el testimonio de rezar, y la petición del Santo Rosario de un papá, motivó a un joven para ser ordenado sacerdote. Y ahora para usted, ¿cuál es su petición?