En su mensaje para el Día de la Madre, el obispo David M. O'Connell, C.M., escribe, "Al igual de que el amor sea algo de cada día, también lo es recordar a Mamá, esté en el cielo o todavía presente entre nosotros aquí y ahora". 
Foto por Freepik.com
En su mensaje para el Día de la Madre, el obispo David M. O'Connell, C.M., escribe, "Al igual de que el amor sea algo de cada día, también lo es recordar a Mamá, esté en el cielo o todavía presente entre nosotros aquí y ahora". Foto por Freepik.com

Aun puedo escuchar su voz, tan dulce y suave. Su rostro está siempre en el ojo de mi mente al recordar sus ojos brillantes y sonrisa alegre. Nunca había duda de su amor por su familia. Éramos su vida, mis hermanos y yo, y la extrañamos cada día.

Estoy seguro de que este tipo de pensamiento y emoción son comunes en las mentes y los corazones este Día de la Madre, aunque no se expresa en voz alta.

Me imagino que, para la mayoría de nosotros, este Día de la Madre será enormemente diferente en cuanto cómo celebramos. Los de nosotros que seamos afortunados tener a nuestras madres con nosotros todavía estamos intentando como hacer que este día sea especial de alguna forma. Es muy importante hacer ese esfuerzo, a pesar de toda la distancia social que rodea la celebración este año, porque, mas que nunca, tenemos que alcanzarlas por amor a las mujeres que nos dieron la vida e hicieron que esa vida fuera tan maravillosa, llena de comprensión y apoyo, tan hermosa poder recordar.

“Mamá”. Solo decir la palabra conlleva un montón de significados y recuerdos personales. Nunca debemos olvidar se ellos, nunca. Todos pueden ser traducidos en la palabra “amor”, el amor incondicional por nosotros. Depende de nosotros ahora traducirlos en un amor incondicional por ella, especialmente cuando las circunstancias actuales nos pueden separar.

El Día de la Madre es una fiesta y celebración hermosa y especial cada mayo. Pero no está limitado --- mejor, no debe ser limitado --- ni confinado a un domingo en mayo. Al igual de que el amor sea algo de cada día, también lo es recordar a Mamá, esté en el cielo o todavía presente entre nosotros aquí y ahora. Eso se las debemos a nuestras madres.

No dejemos que la pandemia este año nos haga perder la oportunidad de decir, “Gracias, Mamá”, “te quiero, Mamá”, estoy contigo Mamá y estaremos juntos de nuevo pronto”. Hagamos tiempo para ella, creemos espacio por ella. Si está con Ustedes en casa, denle el abrazo que le hace falta, que Ustedes también necesitan. Si está a distancia, llámenla por teléfono o en línea y díganla las palabras que ella espera escuchar… que Ustedes necesitan decir.

Y no olvidemos la oración, la oración de gracias a Dios por el don increíble de nuestra Mamá. ¡Debe ser una oración de cada día!

Este Día de la Madre, como su obispo, permítanme ofrecerles a todas nuestras madres cada buen deseo y bendición. Ustedes serán mi intención en la Santa Misa este domingo. Estoy orando por las madres que están con el Señor (y que están todavía con nosotros en la memoria tierna) y por las madres que están con nosotros aquí. ¡Feliz Día de la Madre!