El capellán Bill Simpson of Shawnee, Okla., ora con un paciente que espera por sus pruebas del coronavirus en  SSM Health St. Anthony Hospital. El 11 de febrero es el Día Mundial de los Enfermos. Foto CNS/Nick Oxford, Reuters
El capellán Bill Simpson of Shawnee, Okla., ora con un paciente que espera por sus pruebas del coronavirus en SSM Health St. Anthony Hospital. El 11 de febrero es el Día Mundial de los Enfermos. Foto CNS/Nick Oxford, Reuters

Hoy, el 11 de febrero, es el 29 anual Día Mundial de los Enfermos, establecido por el papa san Juan Pablo II el 13 de mayo del 1992.

Aunque el día en sí no sea una celebración litúrgica, se lleva a cabo en la fiesta memorial de Nuestra Señora de Lourdes, algo que no es ninguna coincidencia. La devoción del Santo Padre a la Madre de Dios le conmovió a elegir esta fecha en la cual la Iglesia recuerda su intercesión poderosa por los enfermos atestiguada con tanta frecuencia en la gruta de Lourdes donde apareció por primera vez a Santa Bernadette Soubirous el 11 de febrero del 1858.

Nuestra experiencia con la pandemia del COVID este año ha sido un recuerdo doloroso de cómo la enfermedad y sufrimiento afectan al mundo entero. El Día Mundial de los Enfermos este año nos da a todos nosotros de la Iglesia una oportunidad para unirnos espiritualmente con nuestros enfermos y sufridos y orar por su sanación y fuerza. También debemos aprovechar de esta oportunidad para expresar nuestra gratitud por quienes los cuidan con tanta generosidad y cariño.

El servicio noticiero del Vaticano reportó que el papa Francisco reflexionó, “Una sociedad se hace más humana a través de cómo cuida por sus más frágiles y sufridos con un espíritu de amor fraterno”. Jesús nos pide “parar y escuchar, establecer una relación directa y personal con los demás, sentir la empatía y compasión, y aceptar el sufrimiento de ellos como si fuera el nuestro en nuestra esperanza de servirlos”.

El papa Francisco dice que el día anual “es una oportunidad para devotar atención especial en los enfermos y quienes les apoyan y cuidan en las instituciones de salud y dentro de familias y comunidades”. Él expresa su propia cercanía espiritual y la preocupación cariñosa de la Iglesia por quienes sufren por la pandemia del coronavirus, especialmente los pobres y marginalizados.

Como el obispo de la Diócesis de Trenton, invito a todos ustedes unirse conmigo en orar el Rosario hoy por los enfermos entre nosotros.

Nuestra Señora de Lourdes, patrona del enfermo y sufrido, ora por todos los enfermos de ahora, especialmente las personas con el COVID-19. Abrázalos y a sus familias en tus brazos tiernos y a quienes los cuidan.