La curiosidad: Es un movimiento universal de la Iglesia Católica. No es un retiro, aunque parecería un retiro. Hay cosas que se pueden revelar, pero se debe preservar la confidencialidad del mismo. Sin duda, las personas salen diferentes a cómo entran. Cursillo  tiene una historia curiosa, algo que facilita que el movimiento siga hasta hoy y se mueva hacia el futuro.

El Cursillo hispano de la Diócesis de Trenton ha crecido mucho en los últimos cinco años. De hecho, el Cursillo más grande en la historia del movimiento en la diócesis se llevó a cabo este año del 10 a 13 de Octubre. 33 hombres de muchas partes de la Diócesis llegaron al convento de la Catedral Santa María de la Asunción para cambiar la dirección de sus vidas de manera inesperada.

“La meta es acercarse mucho más a Dios”, dijo Diego Valencia, feligrés de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, Keyport, y rector de este Cursillo 48. Siguió, “los candidatos vienen hambrientos y sedientos de Dios y encuentran a Cristo mismo, alimento que da la vida eterna. El centro del Cursillo es la Eucaristía misma, fuente y culmen de toda la vida Cristiana.”

Su propia conversión se vio en el hogar.

“Yo era una persona alejada de la Iglesia. En el 2011, viví el Cursillo. Mi vida cambió. Trato de ser mejor padre, mejor esposo, mi relación familiar y mi entorno social mejoro desde entonces”.

El Cursillo no trata solamente de facilitar la conversión personal, sino también la formación de líderes en la Iglesia. Para cumplir con esa meta, se ha establecido la Escuela de Dirigentes del Cursillo. La escuela está coordinada por Junior Santos, feligrés de la Parroquia Nuestra Señora de los Ángeles, Trenton.

“Yo viví mi Cursillo en 2016”, dijo Santos. “A partir de ahí, me he estado involucrando cada vez más. Me pidieron tomar cargo de la escuela de dirigentes tanto aquí en Trenton como en Red Bank (Parroquia San Antonio de Padua). Eso es a raíz de la necesidad que tenemos de formar nuevos líderes para que el Cursillo siga creciendo” y para servicio de la Iglesia diocesana en cada parroquia.

“El Cursillo tiene su propio método de formación”, compartió Santos. “Estudiamos la metodología del Cursillo, las Sagradas Escrituras y la doctrina de la Iglesia”.

El padre Neiser Cardenas, vicario parroquial de la Catedral Santa María de la Asunción en Trenton, es el asesor espiritual del Cursillo hispano y quien lidera el movimiento en la diócesis junto al secretariado diocesano (7 miembros laicos). El padre Cardenas estaba muy contento con el crecimiento mostrado en los últimos años. De hecho, este Cursillo de hombres, que fue el 48 en la Diócesis desde su inicio, fue el más grande con 33 candidatos y los 12 dirigentes.

El padre comentó que la experiencia del Cursillo va mucho más allá de un fin de semana. La idea, comparte el padre Cardenas, es que los cursillistas “puedan fermentar todos los ambientes del cursillista: su casa, su familia, amigos, compañeros de trabajo, y esencialmente su servicio en la Iglesia”.

“La idea de Cursillo”, siguió el padre, “es vivir lo fundamental Cristiano para que ellos puedan vivir y dar testimonio… Cursillo trabaja a través de la amistad. La amistad con Cristo… hacer amigos, ser buen amigo, y llevar amigos a Cristo”.

El Cursillo es así de sencillo y así de hermoso. Y fue cómo Arismendy Rodríguez, feligrés de la Catedral Santa María de la Asunción en Trenton, se interesó.

“Realmente fue un poco improvisado. No estaba en mis planes. Alguien se me acercó y me invitó y sin pensarlo dije que sí… ahí decidí vivir la experiencia”.

Rodríguez notó la alegría de los cursillistas después de haber participado en la experiencia. “Uno nota en alguien que vive esta experiencia ese fervor, ese avivamiento, ese despertar que es la fe y eso despierta curiosidad”.

“Lo que llama la atención del Cursillo es su voto de confidencialidad, por decirlo así,” compartió Rodríguez, no se puede compartir públicamente lo que ahí sucede. “Hay que vivirlo para poder conocerlo a fondo. Yo lo conocía de oído pero ya ahora, soy un testigo porque lo estoy viviendo”.

El Cursillo es un movimiento en crecimiento con mucho que ofrecer a la Iglesia local de la Diócesis de Trenton. Es un movimiento disponible para todos y por el bien de todos.

“El Señor, a cada uno, nos llama”, dijo Rodríguez al reflexionar sobre la bendición que es el Cursillo. “Estamos llamados a ser santos. Y eso es una vocación universal, para todos, incluyendo al laico, al padre de familia, incluyendo al sacerdote, y a la religiosa, y al obispo. Todos estamos llamados a ser santos, cada uno de una manera particular y de la mano de Dios”.

El movimiento del Cursillo es una herramienta enriquecedora para ayudar al creyente responder bien a ese llamado.