Cursillistas de la Diócesis de Trenton rezan durante la Liturgia de la Eucaristía en la Misa el 7 de junio, Fotos pescadoras por Vic Mistretta
Cursillistas de la Diócesis de Trenton rezan durante la Liturgia de la Eucaristía en la Misa el 7 de junio,
Fotos pescadoras por Vic Mistretta

“¡De colores”! resonaba el saludo alegre del movimiento Cursillo por la entrada principal de la Co-Catedral San Roberto Belarmino, Freehold, el 7 de junio. Cientos de cursillistas anglos e hispanos compartieron su primera Misa bilingüe y un compartir.

La frase se refiere a la gracia de Dios hecho evidente en los colores del arcoíris de Noé y se la oía durante toda la noche mientras cursillistas de todas partes de la Diócesis y afuera compartieron la Eucaristía, conmovidos por la Palabra de Dios en la Santas Escrituras, la prédica, el canto y sus propios testimonios.

Cursillo empezó hace más de 45 años en España como un fin de semana de reflexión intensa espiritual. La evangelización mundial aprobada por el Santo Padre y obispos del mundo fue adoptada en la Diócesis de Trenton en los principios de los años 1970 como una manera para alcanzar a la comunidad de habla-español. El año siguiente fue presentado en el inglés también.

El encuentro de dos horas definitivamente fue un gran hito y más, según Ángel Corredor, líder laico del Cursillo en español. “Esta noche, Dios nos entregó un regalo de unión, de amor, que nos hace tanta falta estos días”, dijo Corredor, feligrés de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima, Keyport, a todos los participantes.

“Hermanos y hermanas de Dios, estar juntos, rezar juntos, utilizar este regalo de unidad, hablar entre todos”, es lo importante. “Estemos de acuerdo o no, estamos unidos”, dijo.

Corredor urgió a los cursillistas a organizar más liturgias unidas. “Esto es para Dios”, dijo. “Gente vino de bastante lejos para hacer esto esta noche para nuestra Iglesia. La Iglesia nos necesita y tenemos que seguir adelante, siempre unidos”, estresó.

En el Espíritu

La Misa fue concelebrada por el monseñor Sam A. Sirianni, rector de la co-catedral, y por el padre Arian Wharff, vicario parroquial de la co-catedral. El padre Neiser Cardenas, vicario parroquial de la Catedral Santa María de la Asunción, Trenton, y director espiritual para el Cursillo diocesano en español, predicó la homilía.

Padre Cardenas habló del pasaje del Evangelio según Juan 21: 15-19 en que el Señor Resucitado habla con Pedro por primera vez después de haberlo negado tres veces antes de su Crucifixión. Jesús le urge al apóstol tres veces a aceptar su perdón y cuidar a su rebaño.

Jesús le brindó a Pedro la oportunidad de tener esperanza y sanación, dijo Padre Neiser. Receibir la fuerza de Jesús y de la comunidad ofrece “una oportunidad excelente para la esperanza y la sanación”, dijo. “Hay esperanza para seguir adelante durante el nuevo siglo y hay sanación y perdón “a pesar del mundo turbulento en que vivimos”.

Verónica Martella, directora pasada del Cursillo diocesano, compartió sobre su propio mundo turbulento durante su testimonio. Feligresa de la Parroquia San David el Rey, Princeton Junction, ella habló de cómo “el apoyo y testimonio continuo de Cursillo me mostró cómo seguir el camino por los desafíos de vivir varias muertes familiares dentro de poco tiempo”.

“Yo estaba sufriendo y entonces me di cuenta que Dios me había dado a tanta gente que me acompañaba y me ayudaba”, dijo ella. Al reflexionar sobre los tres principios fundamentales de Cursillo del estudio, la piedad y la acción, “me di cuenta que Dios me fortalecía y que yo podía cargarlo todo”.

Con una vista hacia el futuro

Mary Weis, quien sirve como el director actual del movimiento Cursillo en la Diócesis, compartió que sintió recontra feliz con la Misa y al ver a más de 200 participantes, incluyendo a cursillistas de la comunidad filipina.

En los días después de la Misa, Weis, feligresa de la Parroquia San Guillermo el Abad, Howell, dijo que había recibido muchas llamadas de personas expresando su entusiasmo sobre la experiencia. “Cursillo trata de la unidad y lo que hace la unidad para hacer vivo el amor de Dios”.

Los cursillistas de la misma área geográfica, o sea una Ultreya, palabra que significa ánimo, en avanzada, “ir más allá”, se reúnen regularmente para apoyar y animar a los demás. Ella notó que la Ultreya más nueva iba a reunirse por primera vez en la co-catedral el 13 de junio. Esta noticia añadió aún más entusiasmo al encuentro bilingüe.

El monseñor Sirianni acreditó al padre Wharff con la inspiración que culminó en la Misa bilingüe y la nueva Ultreya. Padre Wharff participó el Cursillo cuando era joven en su Colombia natal.

Padre Wharff compartió que muchos de su familia “estaban en el movimiento y yo veía lo tanto que les encantaba”. Durante su tiempo en el seminario, reconoció el padre Wharff, “siempre soñaba con seguir en el movimiento”.

La Misa bilingüe “es un cumplimiento de aquel sueño. Yo creo que Cursillo ofrece algo al católico laico y empezar la Ultreya en San Roberto Belarmino es una oportunidad maravillosa”, dijo el padre Wharff.