El reverendísimo José Gómez, presidente de la conferencia de obispos católicos de los Estados Unidos, compartió una reflexión sobre la celebración en honor del reverendo Martin Luther King, Jr., que se celebra el lunes. La declaración del arzobispo Gómez sigue.

Recordamos una vez más este año el testimonio y el legado del Rev. Dr. Martin Luther King, Jr. Recordemos no solo la justicia que persiguió, sino cómo la persiguió.

El Rev. King fue inspirado en la visión bíblica de la justicia y la verdad, una visión que él entendió estaba reflejada en los documentos constitutivos de nuestra nación. Creía en lo que llamó el “credo estadounidense”, la creencia expresada por nuestros fundadores que consiste en que todos los hombres y mujeres son creados iguales, y que Dios los dotó de una dignidad sagrada y derechos innegables a la vida, la libertad y la igualdad.

Más de medio siglo después de su muerte, Estados Unidos enfrenta muchos desafíos: la actual pandemia, los problemas de desigualdad económica y discriminación racial, la violencia en nuestras comunidades y la lucha por recibir dignamente a inmigrantes y refugiados. En los últimos años, nuestra nación también se ha vuelto más polarizada y nuestras divisiones más radicales.

Mientras miramos hacia nuestro futuro, sigamos aprovechando la sabiduría del Rev. King, especialmente su compromiso con las Bienaventuranzas de Jesús y los principios de la antiviolencia y el amor por nuestros enemigos.

En su Carta desde la cárcel de Birmingham (Letter from a Birmingham Jail), el Rev. King nos recuerda que somos hermanos y hermanas, parte de una hermosa red de relaciones de cuidado mutuo, cada uno dependiendo de los demás como los demás dependen de nosotros. “La injusticia en cualquier lugar es una amenaza para la justicia en todas partes”, escribió. “Estamos… atados en una sola prenda de destino. Lo que afecta a uno directamente, afecta a todos indirectamente.

“Avancemos con ese mismo espíritu de fraternidad y solidaridad, y llevemos adelante su obra por la igualdad y la justicia. Mientras recordamos al Rev. King, sigamos aprendiendo de él e imitando su ejemplo y testimonio profético”.