El Señor Jesucristo era un judío fiel, y no debería sorprender que celebrara la Pascua con sus Doce Apóstoles, quienes también eran judíos fieles.

Leemos en el Evangelio de Lucas 22:1-16:

Se acercaba la fiesta de los Panes sin Levadura, llamada también fiesta de la Pascua... Cuando llegó el día de la fiesta de los Panes sin Levadura, el día para sacrificar el cordero de la Pascua, él envió a Pedro y Juan, instruyéndoles: "Vallan y hagan los preparativos para que comamos la Pascua". ... Luego se fueron y encontraron todo exactamente como él les había dicho, y allí prepararon la Pascua.  Llegada la hora, Jesús se puso a la mesa con los apóstoles y les dijo: "yo he tenido un gran deseo de comer esta Pascua con ustedes antes de padecer. Porque les digo, que ya no la volveré a comer hasta que sea la nueva y perfecta Pascua en el Reino de Dios. "

La cena de Pascua, que llamamos "la Última Cena" el Jueves Santo cuando se instituyó la Sagrada Eucaristía y a la que se refiere el Evangelio de San Lucas fue la tradicional "Cena de Pascua" celebrada anualmente por el pueblo judío hasta el día de hoy.

La Cena de Pascua conmemora la historia de la liberación de los israelitas de la esclavitud en el antiguo Egipto, tomada del Libro del Éxodo 12:1-30 en el Antiguo Testamento.

Los católicos encontramos la base de nuestra creencia en la Ultima Cena (Jueves Santo) del Señor Jesucristo y la institución de la Sagrada Eucaristía como su propio Cuerpo y Sangre en los Evangelios y escritos del Nuevo Testamento. 

Mateo 26:26-29

Mientras comían, Jesús tomó pan, pronuncio la bendición, lo partió, y lo dio a sus discípulos dijo: "Tomen y coman; este es mi cuerpo". Tomó luego una copa, dio gracias y se la paso, diciendo: "Beban todos de ella, esta es mi sangre, la sangre de la Alianza que será derramada por muchos para el perdón de sus pecados.

Marcos 14:22-24

Durante la comida, Jesús tomó pan, y después de pronunciar la bendición, lo partido y se lo dio diciendo: "Tomen; esto es mi cuerpo". Tomo luego una copa, y después de dar gracias se la entrego, y todos bebieron de ella. Y les dijo: "Esto es mi sangre, la sangre de la Alianza, que será derramada por muchos".

Lucas 22:14-20

Llegada la hora, Jesús se puso a la mesa con los apóstoles y les dijo: "Yo tenía gran deseo de comer esta Pascua * con ustedes antes de padecer. Porque, les digo, que ya no la volveré a comer hasta que sea la nueva y perfecta Pascua en el Reino de Dios". Jesús, aceptando una copa *, dio gracias y les dijo: "Tomen esto y compártanlo entre ustedes; porque les aseguro que ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios".  Después tomó pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio diciendo: "Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía". Hizo lo mismo con la copa después de cenar, diciendo: “Esta copa es la alianza nueva sellada con mi sangre, que es derramada por ustedes”

Primera Carta de Pablo a los Corintios 10:16

¿La copa de bendición que bendecimos, no es comunión con la sangre de Cristo? ¿Y el pan que partimos, no es comunión con el cuerpo de Cristo? Debido a que el pan es uno, nosotros, aunque muchos, somos un solo cuerpo porque todos participamos del mismo pan.

Primera carta de Pablo a los corintios 11:23-25

Yo he recibido del Señor lo que a mi vez les he transmitido. El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomo pan y, después de dar gracias, lo partió diciendo: “Este es mi cuerpo, que será entregado por ustedes; hagan esto en memoria mía.”  De igual manera, tomando la copa, después de haber cenado dijo: “Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Todas las veces que la beban háganlo en memoria mía.” Fíjense bien: cada vez que comen de este pan y beben de esta copa están proclamando la muerte del Señor hasta que venga.

Después de que el Señor Jesucristo ascendió al cielo, antes de escribir estos relatos de las Escrituras, los Apóstoles y la comunidad cristiana primitiva continuaron celebrando la Eucaristía, "la fracción del pan", en cumplimiento de su mandato en la Última Cena: "Haced esto en memoria mía".

Los Hechos de los Apóstoles dan testimonio de esa práctica ritual:

Hechos de los Apóstoles 2:42-46

Eran asiduos a la enseñanza de los apóstoles, a la convivencia fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones. Toda la gente sentía un santo temor, ya que los prodigios y señales milagrosas se multiplican por medio de los apóstoles. … Todos los días se reunían en el Templo con entusiasmo, partían el pan en sus casas y compartían la comida con alegría y con gran sencillez de corazón.

Hechos de los Apóstoles 20:7

El primer día de la semana: estábamos reunidos para la fracción del pan…

Hechos de los Apóstoles 20:11

Subió (Pablo) de nuevo, partió el pan y comió. Luego siguió conversando con ellos hasta el amanecer, y se fue.

Hechos de los Apóstoles 27:35

Dicho esto (Pablo) tomó pan, dio gracias a Dios delante de todos, lo partió y se puso a comer.

Durante los próximos cientos de años, las celebraciones de la Eucaristía en la Iglesia vinieron a ser más formales en rituales establecidos y observados por la comunidad cristiana primitiva. Con esa ritualización de "la fracción del pan", la teología de la Iglesia Católica y la doctrina de la Eucaristía como el Cuerpo y la Sangre de Cristo se desarrollaron, pero la creencia fundamental en la Eucaristía no cambió ni ha cambiado a lo largo de los siglos.  El desarrollo de la teología y la doctrina se refiere a un crecimiento en la comprensión y la profundidad de la claridad. En otras palabras, la comprensión subjetiva de la Iglesia Católica de toda una lista de doctrinas y verdades aumentó sin que esas doctrinas o verdades cambiaran de ninguna manera esencial. El desarrollo de la teología y la doctrina es el principio de una tradición viva y respirable, guiada por el Espíritu Santo y también la conciencia de la Iglesia en su conjunto a lo largo del tiempo ("Desarrollo de la doctrina católica: una premier", Registro Católico Nacional (National Catholic Register), 5 de enero de 2018).  Eso es cierto de la Eucaristía y todas las enseñanzas y creencias de la Iglesia Católica.

Los escritos de los primeros Padres de la Iglesia, los Concilios y los escritos de grandes teólogos, predicadores y santos a lo largo de la historia de la Iglesia Católica lo confirman, especialmente con respecto a la Eucaristía como el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

San Ignacio de Antioquía (d. 118) escribió en el siglo II d.C. en su Carta a los Filadelfianos, IV:

Presta atención, entonces, a tener una sola Eucaristía. Porque hay una carne de nuestro Señor Jesucristo, y una copa para [mostrar] la unidad de Su sangre; un altar; como hay un obispo, junto con el presbiterio y los diáconos, mis compañeros siervos: que así, hagas lo que hagas, puedes hacerlo de acuerdo con [la voluntad de] Dios. "

San Justino Mártir (100-165) escribió al mismo respecto en su Primera Apología, 65-67:

Y este alimento se llama entre nosotros la Eucaristía, de la cual nadie puede participar sino el hombre que cree que las cosas que enseñamos son verdaderas, y que ha sido lavado con el lavado que es para la remisión de los pecados, y para la regeneración, y que es tan vivo como Cristo lo ha ordenado. No recibimos estos como pan y bebida comunes; pero de la misma manera que Jesucristo nuestro Salvador, habiendo sido hecho carne por la Palabra de Dios, tuvo carne y sangre para nuestra salvación, así también se nos ha enseñado que el alimento que es bendecido por la oración de Su palabra, y del cual se nutren nuestra sangre y carne por transmutación, es la carne y la sangre de ese Jesús que fue hecho carne.

San Augustín (354-430) escribio en su Marginalia Contra Julianum:

Lo que desde los días de la antigüedad fue predicado y creído en toda la Iglesia con verdadera fe católica es verdad, incluso si esto es probado sin argumento, explicado sin palabras.

Estos textos antiguos no son más que tres de los entendimientos teológicos fundamentales de la creencia de la Iglesia Católica primitiva en la Eucaristía que perduran hasta nuestros días.  Hay muchos más pasajes de este tipo que se encuentran en la historia y la teología de la Iglesia Católica, desafortunadamente son demasiados para citar y hacer referencia aquí.  Todos afirman la creencia de la Iglesia Católica que la Eucaristía es el Cuerpo y la Sangre del Señor Jesucristo, su "Presencia Real" y el acto central de la oración, el culto y la espiritualidad católica.

Una de mis oraciones favoritas sobre la Eucaristía fue compuesta por Santo Tomás de Aquino (1225-1274), una de las mentes más grandes en la historia de la Iglesia Católica,

¡Oh banquete sagrado! en el que se recibe a Cristo, se renueva la memoria de su Pasión, se llena la mente de gracia y se nos da una promesa de una gloria futura. Aleluya.

 

En la parte 4 de esta serie, consideraremos la enseñanza católica contemporánea sobre la Eucaristía y algunos de los temas que contribuyen a una comprensión más profunda de su significado y lo que significa en y para la Iglesia Católica.